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Raíces históricas de los guaraníes

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La reconstrucción del árbol genealógico de los guaraníes suele chocar con la ausencia de evidencias históricas que revelen las raíces de esta cultura, probablemente originada en alguna región amazónica y casi exterminada por los conquistadores.

A pesar de las copiosas referencias a sus costumbres y estilos de vida, los cronistas de Indias poco aportaron en ese sentido: ninguno pudo precisar el punto desde el cual estos se expandieron por el sur del continente americano.

Algunos historiadores sugieren que, probablemente, este corrimiento se dio rumbo al norte y en forma de abanico, a partir de los territorios comprendidos entre los ríos Paraná y Paraguay.

En virtud de ello, señalan, luego lograron registrarse asentamientos de esta familia en Las Guayanas, la costa atlántica, el Amazonas y en las estribaciones peruano bolivianas de la cordillera andina.

Otra es la opinión de antropólogos, quienes coinciden en que la zona comprendida por lo que se conoce hoy como Paraguay está poblada por blancos y mestizos en mayoría, con una escasa presencia indígena.

Pero en medio del debate, salta a la vista una realidad insoslayable: este es el único país bilingüe casi ciento por ciento en Latinoamérica, para orgullo de muchos de sus pobladores.

Eso no es casual, coinciden los entendidos, sino que tiene raíces históricas muy profundas, ligadas de manera directa a la presencia de los jesuitas y sus misiones en el siglo XVIII.

No obstante el daño que infligieron sobre el desarrollo natural de los pueblos asentados en el área, estos religiosos legaron numerosas informaciones de mujeres y hombres, y del régimen multifamiliar.

Por ellos y por la tradición oral arrastrada hasta nuestros días, se conoció que los primeros miembros de la familia guaraní vivían muy dispersos, sin responder a un poder central semejante al europeo, sino más bien a un jefe o patriarca, y constantemente rivalizaban entre sí.

En tales factores descansó la derrota propinada por los conquistadores a su llegada a la región y la reducción de la mayoría de estas comunidades a la servidumbre, bajo el slogan de la supuesta evangelización.

Sin embargo, puede decirse que los tupí-guaraníes fueron los únicos que intentaron escapar del dominio de los extranjeros, al apelar a la migración masiva hacia las selvas de la gran cuenca amazónica y de las orillas de los Andes.

Esta diáspora sólo es comparable con la realizada por algunas tribus caribes en las Antillas y todavía debe profundizarse en los recorridos seguidos a través de Brasil, o desde Paraguay hacia el noroeste o el oeste.

De momento se conoce que una de las oleadas más fuertes ocurrió en 1522 y que de ella apenas quedaron los chiriguanos de Bolivia. Otra registrada a mediados de esa centuria cruzó el territorio brasileño, desde la costa oriental hasta Chapapoyas, en Perú.

También en el curso de la segunda mitad del siglo XVI, hasta 1612, columnas tupinambas se desplazaron desde Pernambuco al río Madeira.

Aún a mediados del XVIII, señala el investigador Luis Pericot en América Indígena, grupos tupíes de la Guayana francesa huyeron de los identificados como indios de los portugueses, probablemente reclutados como esclavos por los cazadores o bandeirantes.

Miércoles, 11 de Julio de 2007 14:43. Isabel Soto Mayedo #. Indígenas

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