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2007: Camino a la unidad latinoamericana por vías propias

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   América Latina mantuvo en jaque a Estados Unidos en 2007: la integración avanza por caminos propios y sigue siendo una utopía la extensa área de libre comercio desde Alaska hasta la Tierra del Fuego.

   Lejos de avanzar el proyecto expansionista, signado por una lógica proclive a privilegiar al mercado en detrimento de los seres humanos, proliferaron gobiernos comprometidos con sus pueblos y las alianzas entre estos.   

   La victoria de Álvaro Colom en Guatemala sirvió de colofón a los esfuerzos de los elementos progresistas en el centro del continente, donde la unificación cobró impulso tras la trigésimo primera cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).    

   Esta reunión, celebrada en la capital guatemalteca el 12 de diciembre, concluyó con la firma del Convenio Marco Jurídico para el Establecimiento de la Unión Aduanera y con la creación de la Unidad Centroamericana para el Mantenimiento de la Paz.   

   Ese ente impulsará la colaboración interregional en materia de seguridad y con los países azotados por desastres naturales en la zona, con fondos aportados por sus miembros.    

   Es mucho el trabajo que queda por delante, pero es un aliciente la voluntad política manifestada por todos y los compromisos contraídos en esta cita, señaló el presidente pro- tempore del SICA, el gobernante salvadoreño Elías Antonio Saca.  

   Más allá del avance de las coincidencias entre las naciones istmeñas- alentadas un tanto por el afán de concertar un acuerdo con la Unión Europea-, destacó en el período la conformación del Banco del Sur, el 9 de diciembre.  

   La creación de la institución es un inmenso paso al frente en la integración latinoamericana y con ella Sudamérica comenzará a liberarse de las cadenas que atan a la dependencia financiera, consideró el gobernante ecuatoriano Rafael Correa.  

   Además del economista, suscribieron el acta fundacional de la entidad financiera regional los mandatarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.  

   Esta iniciativa constituye una alternativa frente a la inestabilidad financiera mundial y alentará otros tipos de relaciones en ese orden bajo la égida del Fondo de Desarrollo y Estabilización Regional, y de las Bolsas del Sur, entre otros programas.  

   Otro paso adelante en el camino hacia la unificación de los pueblos latinoamericanos lo constituyó la IV Cumbre de Petrocaribe, realizada en Cienfuegos, provincia centrosureña cubana, el 21 de diciembre. 

  A la cita asistieron delegaciones de 16 países: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guayana, Haití, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam y Venezuela.  

   Acuerdos tendientes a ampliar la capacidad de refinación, construir o mejorar la infraestructura energética para el despacho, recepción, transporte, almacenaje y distribución de crudo entre los países miembros, y otros, fueron suscritos en ese ámbito.

   Petrocaribe es impresionante, porque Venezuela es el único productor de petróleo del mundo que decidió compartir su riqueza con otras naciones de forma solidaria y ventajosa, declaró Miguel Mejías, secretario de Estado de la República Dominicana.

   El desembolso de 250 millones de dólares para la construcción de un refinería en Nicaragua, aprobado por el gobierno venezolano, unido a otras acciones, prueban esta inclinación.  

   Los acuerdos alcanzados en Cienfuegos mostraron las posibilidades abiertas para los pueblos del área de impulsar la integración desde distintos ámbitos, sin sometimiento a las transnacionales y a las políticas impuestas por Estados Unido.  

   Más, aquí no acabaron los obstáculos en el camino hacia la ansiada unidad latinoamericana: en gran parte de estas tierras, el aparato neoliberal precisa ser desmontado.  

   Aunque el Área de Libre Comercio para las Américas nunca llegó a concretarse, continúan vigentes acuerdos bilaterales o multilaterales firmados por gobiernos de la región con su vecino norteño al estilo de los mal llamados Tratados de Libre Comercio.  

   En virtud de asociaciones de ese corte, además, los ejércitos latinoamericanos están implicados en tareas de policía interna, contra el crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas o maras, por sugerencia de Washington.

   Defensores de los derechos humanos alertaron que las estrategias aplicadas con ese fin suelen englobar de forma sutil a sectores considerados agitadores por su lucha contra el status quo reinante: indígenas, jóvenes, campesinos, desempleados y otros.

   Sólo derribando estos escollos y marchando a paso apretado, podrá concretarse el sueño de Simón Bolívar, cuando añoraba hacer de América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas, que por su libertad y gloria./ism

Sábado, 12 de Enero de 2008 11:40. Isabel Soto Mayedo #. América

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