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Cadena de peligros sobre infantes agricultores latinoamericanos

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Extenuantes jornadas de trabajo y la intoxicación con plaguicidas son apenas algunos de los perjuicios que atentan contra la niñez latinoamericana rural, obligada a trabajar en el campo para colaborar con la familia.

En países donde el analfabetismo y la pobreza alcanzan a más de la mitad de la población, muchos padres envían a sus hijos a realizar diversas labores ante la necesidad de mano de obra, con desconocimiento de lo que puede implicar para la salud de los menores.

Miles de infantes en las zonas rurales colaboran en el transporte de fardos y cargas pesadas, el pastoreo y la crianza de ganado, el manejo de maquinarias y la fumigación, entre otros, aseguró la analista Zoraida Portillo, directora del Servicio de Noticias de la Mujer Latinoamericana y del Caribe (SEMLAC).

Jornadas de trabajo, superiores a 12 horas incluso, enfrentan estos menores de edad luego de ser retirados de la escuela por los propios progenitores.

La Red por la Defensa de la Niñez en Perú precisa que las niñas llevan la peor parte, porque deben combinar las tareas agrícolas -como el deshierbe o apertura de surcos- con el acarreo de agua, de leña y otras labores domésticas.

Según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el mundo trabajan en el campo 132 millones de menores de edad, 20 millones de ellos en América Latina y el Caribe.

Paraguay, Bolivia y Perú concentran los índices más altos en la región. En Guatemala, miles de infantes indígenas son contratados en tiempos de cosecha para desgranar los arbustos de café todo el día y sin paga, denunció el Programa de Naciones Unidas para la Infancia.

De los 436 mil dominicanos menores de 17 años trabajadores -en un país de ocho millones y medio de habitantes- la mayoría son agricultores, cosecheros de café y otros frutos, cortadores de caña y leñadores, afirmó la periodista Mirtha Rodríguez.

La Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil en Argentina corroboró que la mayor cifra de contratados menores está en las provincias de Chaco, Tucumán, Misiones y Mendoza.

Allí niñas y niños laboran en los cultivos y las cosechas de tabaco, yerba mate, algodón, cítricos, té, hortalizas, arroz, frutas y soja, entre otras.

En la zona noroeste de ese país del Cono Sur, agregó la fuente, en los períodos de cosechas de cítricos, tabaco y caña de azúcar son explotados laboralmente alrededor de 194 mil infantes.

El contacto con agroquímicos constituye el peligro mayor para la gran porción de ese sector ligada al agro, concuerdan la FAO, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud.

A las alergias, escozores y llagas, se suman como resultado del manejo o acercamiento a estas sustancias tóxicas trastornos internos de tipo neurológico, déficit de atención, incapacidad o lentitud para aprender y hasta cáncer en diversos órganos.

Las niñas también padecerán en el futuro abortos espontáneos, tendrán bebés con problemas genéticos y otros daños, reveló un estudio del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, de Canadá.

De acuerdo con la pesquisa, la exposición a estos agrotóxicos ocurre a partir de la cercanía a los envases, almacenados en condiciones precarias dentro de las viviendas, o por la participación en la fumigación sin las precauciones requeridas.

En la generalidad de los casos, los padres ignoran que la exposición permanente a pequeñas dosis de plaguicidas altera los procesos hormonales y resquebraja los sistemas inmunológicos de sus hijos, casi siempre de forma irreversible.

Un informe emitido por la FAO en 2007 definió que los infantes son más vulnerables a los riesgos del trabajo agrícola, la silvicultura, la pesca y en el procesado, transporte y comercialización de alimentos y productos.

Sin poder asistir a la escuela o jugar, estos carecen de formación, experiencia, y a menudo utilizan herramientas diseñadas para manos de adultos, en correspondencia con esa entidad.

Aspecto poco considerado por las estadísticas oficiales es la situación de los menores migrantes, la mayor parte de los cuales va a trabajar al campo, especialmente en las zonas fronterizas.

Ese problema va en aumento en México, donde cada año suman más de 150 mil los que intentan pasar la frontera, informó el Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de ese país.

De ellos, una tercera parte lo hace sin la compañía de un pariente o amistad, y con motivaciones económicas que los conducen a trabajar en las plantaciones agrícolas de Estados Unidos, en precarias condiciones.

Viernes, 13 de Junio de 2008 08:27. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud

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gravatar.comDagoberto Moran

es lamentable la situacion de muchos niños de nuestra latinoamerica, mientra se gastan millonarias cantidaes de dinero en politica,o en futbol...y nosotros que sabemos el problema que hacemos?

Fecha: 17/06/2008 11:03.


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