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Reverso de la guerra contra el narcotráfico

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La presunta cruzada contra el narcotráfico desplegada por Estados Unidos en América Latina y los enfoques geopolíticos de la estrategia seguida por ese país hacia la región durante más de dos siglos son harina del mismo costal.

En nombre del combate a la problemática -que cada año genera cifras superiores a los 320 mil millones de dólares en el mundo-, los gobiernos estadounidenses desplegaron en la zona bases militares, sistemas tecnológicos de punta, armas de todo tipo, buques de guerra, y miles de soldados.

Estas fuerzas contribuyeron a presionar gobiernos, ejercer el control político sobre movimientos sociales populares y poblaciones enteras, en tanto promovieron patrones de vida y conductas acordes al modelo imperial para viabilizar la dominación en el orden cultural.

La ofensiva contra el narcotráfico en el área resulta cuestionable, porque la producción de drogas en esta queda por debajo de los niveles registrados en Afganistán, en Myanmar (otrora Birmania) y Asia, según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Hasta la utilización del término narcotráfico, reiterado por las transnacionales de la comunicación y referido sólo a la producción y comercialización de escasas drogas ilegales como la marihuana, morfina, o cocaína, muestra la ambigüedad de la campaña desatada contra el flagelo.

En opinión del historiador cubano Luis Suárez Salazar, este apelativo induce a excluir del análisis a los barbitúricos, anfetaminas y analgésicos, cuyo uso es avalado por las autoridades, u otras de tipo sintético o socialmente aceptadas, como el alcohol.

La reducción de la cuestión a ese punto soslaya eslabones esenciales como el consumo, demanda, producción, procesamiento y trasiego de insumos industriales fabricados de manera legal, imprescindibles en la elaboración de drogas a partir de fuentes naturales y sintéticas, añade.

También excluye el financiamiento, almacenamiento, transporte de drogas y el lavado de dinero, actividades asociadas con empresas autorizadas sin cuyo concurso sería muy difícil crear esas mercancías y mover los capitales y ganancias resultantes del delito. NARCOTRÁFICO: MECANISMO DE DOMINACIÓN

Los adalides de la supuesta batalla antidrogas impulsaron de manera secreta este mercado ilegal, concebido como mecanismo de control social e implementado con tal de captar ganancias y mantener la hegemonía en lo que consideran hace mucho su traspatio.

Este criterio es sustentado por Suárez Salazar, el colombiano Ramón Martínez y el argentino Marcelo Colussi, quienes de forma indistinta prueban la implicación directa de los poderes financiero, político, mediático y militar, de Estados Unidos.

Estadísticas acopiadas por la ONU reflejan que el narcotráfico devino uno de los grandes negocios del mundo y las cantidades de dinero que mueve son tan altas como las de la industria del petróleo o más que las de la informática.

Pero lo más preocupante en esta historia es el papel que ejerce como mecanismo regulador de las fuerzas sociales populares y el manejo que de este resorte realizan los interesados en avasallar naciones.

La cuestión puede ser enfocada de diferentes maneras por cuanto posee distintas aristas, pero Martínez sugiere iniciar los análisis desde la perspectiva de la política de dominación del imperio, algo manifestado en reiteradas ocasiones por Suárez Salazar.

Una vuelta a las páginas de la historia recuerda que el expresidente James Monroe (1817-1825) fue el primero en defender la expansión territorial hacia el oeste para contener la influencia europea y crear condiciones con vistas a avanzar hacia Suramérica.

Tales planteamientos expresaron la convicción en el Destino Manifiesto, legada por los padres fundadores de la nación norteamericana, quienes preconizaron la pretendida exclusividad y derecho de esta a ampliar su dominio espacial hasta por medio de la fuerza si fuera preciso.

Manifestaciones tempranas de esas creencias fueron el despojo de tierras contra los indígenas norteamericanos, la agresión y usurpación de más de la mitad de México (1836-1848) y la imposición a Nueva Granada del Tratado Mallarino -Bidlack (1848).

Con el tiempo proliferaron los ejemplos de esta política expansionista, que apeló a veces a mecanismos económicos, políticos, culturales, y religiosos, al estilo de la avanzada pro -anexionista integrada por misioneros protestantes que llegó a Cuba y Puerto Rico, al iniciar la vigésima centuria.

En el "siglo de los vientos", como lo calificó el ensayista uruguayo Eduardo Galeano, las sutilezas marcharon unidas a las acciones agresivas contra los pueblos latinoamericanos, cada vez más rebeldes y decididos a defender su derecho a la libre determinación.

La pujanza de los movimientos liberadores, la impronta de gobiernos anti-imperialistas, el fortalecimiento de los movimientos sociales populares y otras expresiones de resistencia, obligaron a rediseñar políticas.

El narcotráfico apareció en este contexto y ganó categoría de huracán ante la necesidad de sobrevivencia de muchos, que frente a la falta de oportunidades, creyeron ver en éste la posibilidad de mejorar.

Los medios de difusión masiva también hicieron su parte, al redoblar los espacios dedicados a abordar el asunto y al tratarlo de modo ambiguo.

Otras paradojas Estados Unidos pretende erigirse en el principal enemigo del narcotráfico, pero sobre todo, puertas afuera de su jurisdicción: sigue siendo el mayor consumidor y el que más marihuana legal produce en todo el mundo.

En tanto, prosigue la estrategia de culpar a los pueblos sureños de propiciar el consumo y por extensión, el ataque a sus gobiernos, máxime si estos chocan con las ansias hegemónicas de sus vecinos.

El narcotráfico es el nuevo demonio que recorre Latinoamérica, suplantando a concepciones que Washington etiqueta de seres terribles, como el comunismo o la Teología de la Liberación.

En nombre de la guerra contra él sucedieron intervenciones militares, injerencias controladoras a lo Agencia Antidrogas (DEA), Plan Colombia o Plan Puebla Panamá.

Igual, continúan las amenazas contra los países suramericanos productores de hoja de coca, donde esta es procesada con ciertos químicos y llevada a cocaína para satisfacer la demanda norteña.

La persecución eleva los costos de producción y la tentación por lo prohibido, en tanto crecen las ganancias de quienes crearon este mercado.

Ganadores y perdedores están bien definidos. Contrario a lo que muestran los emporios mediáticos, toneladas de drogas y las más fuertes sumas de dinero viajan rumbo Norte.

"La industria del narcotráfico no la dominan los capos colombianos ni los capos mexicanos. La industria del narcotráfico está en Washington, está en Estados Unidos", asegura Martínez.

Para el colombiano, el mayor lavado de dólares lo hacen grandes bancos estadounidenses y ello es apenas una señal de la deshumanización y degradación de los que terminan ligados al fenómeno, pese a comprender que con ello acortan sus vidas.

El show mediático refleja sólo riquezas alrededor de los narcotraficantes, sin embargo vendedores callejeros, mulas internacionales, capos, sicarios, cadenas de mafias, empresarios, funcionarios y policías corruptos enrolados aprenden que sus días están contados.

La transnacionalización del mercado de la droga implica a todo el mundo pese a ello, más la incidencia estadounidense prevalece: su presencia en el principal productor de amapola para elaborar heroína (Afganistán) facilita explotar el negocio a la par del gas, esencial para su equilibrio energético.

De un extremo a otro, la estrategia asociada al narcotráfico arroja luces sobre su esencia geopolítica y la insistencia en abusar de la represión como mecanismo contentivo del trasiego, lo reafirma.

El círculo vicioso parece irrompible, pero cada vez es más nítido el manejo político del tema y la certeza de que puede acabar si es aniquilado el poder que le da rienda.

Viernes, 22 de Abril de 2011 08:40. Isabel Soto Mayedo #. Militarización y militarismo

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gravatar.comAlejandro L. Perdomo

Que gusto poder leer algo tan inteligente sobre narco en la pluma de una bella mujer, tan cubana como yo, es para mi todo un honor conocerla por medio de sus letras. Debo decirle con toda humildad que coincidimos en puntos de vista y que al igual que usted me apasiono por el tema del tráfico ilícito de drogas, ojala y pueda contar con su ayuda en dicha temática, fraternalmente,
Alejandro Perdomo
Centro de Investigaciones de Política Internacional

Fecha: 09/06/2011 13:37.


gravatar.comFEDERICO BERTRAND

FOX y la Càmara de Senadores EXTINGUIERON ERRADICACIÒN AÈREA de PLANTIOS ILICITOS
http://mexicotraicionadomilveces.blogspot.com/

Fox extinguiò la Erradicaciòn de plantios

El ex-presidente de Mèxico; Vicente Fox Quezada, y altos circulos de la milicia mexicana, planearon asestarle un duro golpe a la naciòn, al planear la extinciòn de la ERRADICACIÒN AÈREA de PLANTIOS ILICITOS -amapola y mariguana principalmente-

Dicho plan fue entregar a Sedena la flota aérea e infraestructura de la PGR para la
erradicación de cultivos de droga.

A pesar de la poca experiencia en la fumigación de campos de enervantes, ahora la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) es la encargada de dicha tarea, desde el 2006.

En diciembre de 2006, la Presidencia de la República instruyó a la Procuraduría General de la República para coordinarse con la Secretaría de la Defensa Nacional a efecto de traspasarle de manera definitiva las tareas de erradicación de cultivos ilícitos.

Con base en lo anterior, el 28 de febrero de 2007 ambas dependencias suscribieron un convenio que formalizó la transferencia a la SEDENA, de los recursos técnicos y financieros que la PGR destinaba a esa labor.

El 9 de abril siguiente SE CONSUMO LA TRAICIÒN CON EL VISTO BUENO DE LA CÀMARA DE SENADORES, y se dio inicio la entrega física de los bienes y recursos que pasaron a ampliar las capacidades del Ejército y la Fuerza Aérea en el combate al narcotráfico.

Fecha: 02/08/2011 23:04.


gravatar.comLuis Federico

La violencia en Mèxico se debe a un elemento aùn no identificado; la enorme caida en la erradicaciòn por via aèrea de cultivos de Amapola y mariguana, con el consiguiente incremento en todas las areas de alta incidencia de estos enervantes. Toda la flota de helicopteros de la PGR encargada de erradicar enervantes, fuè extinguida totalmente en el 2006, bajo pretexto federal de transferir dichas funciones a la Fuerza Aèrea Mexicana. Se calcula que en los estados de Guerrero, Durango, Sinaloa y Chihuahua se producen anualmente alrededor de 4,400 hectáreas de amapola y que NO son destruidas actualmente por la Fuerza Aérea Mexicana (encargada ahora de dicha funciòn), dicha producción de amapola en plena floración puede producír alrededor de 50 mil kilos de goma de opio, equivalentes a 3 mil, 500 millones de dosis de heroína.! La marihuana también es ampliamente disponible, en parte como resultado de un aumento en la producción en México: creció 59% desde 2003″. Y pasó de 15,500 tons. en 2006 a 21,500 en 2008, casi 39%. Según la DEA, luego de que el Ejército Mexicano asumiera la responsabilidad exclusiva de erradicar los cultivos de drogas, “los niveles de erradicación de marihuana se redujeron en 21 mil 357 hectáreas”; y los de amapola, en “11 mil 46 hectáreas respecto de los niveles de 2006”. Los expertos advirtieron que desde hace alrededor de 5 años se ha presentado una sobreoferta de droga, por lo cual las disputas por el mercado han acarreado gran parte de la actual ola de violencia y ejecuciones que vive México.

Fecha: 02/08/2011 23:07.


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