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Relevante accionar femenino contra la criminalidad en Honduras

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Opinión compartida por medios de comunicación y activistas sociales es que tres mujeres están marcando la agenda país en medio de la turbulencia criminal en Honduras: Julieta Castellanos, Leslie Portillo e Hilda Caldera.

  Ellas tienen en común haber sido afectadas de manera directa por la violencia y el crimen, y la valentía de enfrentar los desafíos para promover el accionar contra ambos flagelos que involucran de forma abierta a los órganos de seguridad del Estado, de acuerdo con el diario Proceso digital.

El accionar de estas féminas es particularmente relevante si se consideran las cifras emitidas por el gobierno hondureño, que sugieren que el país centroamericano acumuló algo más de 300 víctimas de feminicidios y tres mil 500 muertes violentas sólo en el primer semestre de 2011.

Tales datos refuerzan la visión del territorio como el más violento de la región y del mundo, a partir de la ocurrencia de 82,1 homicidios por cada 100 mil habitantes, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Entre 2010 y diciembre de 2011, también perecieron asesinados 17 periodistas y comunicadores sin que se hayan esclarecido las causas, hecho inaceptable en una sociedad democrática, a juicio de la Confederación Sindical Internacional.

Pese a la amenaza que esto supone, máxime para un segmento poblacional vulnerable como las mujeres, tanto Portillo, como Castellanos y Caldera, trascendieron mediáticamente por lo impactante de sus tragedias, pero más porque hablaron y emprendieron la lucha ciudadana desde sus espacios.

Portillo, por ejemplo, conmovió a la ciudadanía con el testimonio acerca de la muerte de su esposo, el General Julián Arístides González, quien estuvo al frente de la dirección de Lucha Contra el Narcotráfico hasta ser asesinado por sicarios en 2009.

En medio de la "primavera hondureña contra el crimen", como definen los medios a esta etapa del año en el país, la mujer denunció que fueron policías los que acribillaron a su cónyuge y aunque todo el mundo lo sabe, nunca la justicia actuó contra los culpables.

"Se sabe que fueron policías los que lo mataron, que se encerraron en Casamataâ�� está en los expedientes, todo el mundo sabe quién tiene el expediente, el señor Fiscal lo sabe, los detectives lo saben. Las personas que mataron a mi esposo son de la Policía", reiteró.

Portillo explicó que tras el hecho su familia se desintegró, sus hijos tuvieron que emigrar y ella continuó en suelo hondureño sin resguardo, pese a las múltiples y constantes amenazas.

"Un día después que mi esposo dio declaraciones en la prensa, fue que lo mataron y se sabe, todo lo que mi esposo llevó arriesgando poco a poco, lo que tenía que hacerse, ahorita se están haciendo ese montón de allanamientos, de confiscar bienes", afirmó.

Pocas horas después de las declaraciones de Portillo, fue ultimado de forma violenta el ex asesor en temas de Seguridad, Alfredo Landaverde, lo cual conmocionó a la sociedad hondureña y confirmó la impunidad con que actúa el crimen contra quienes pretenden frenarlo.

Caldera, socióloga especializada en temas de violencia juvenil, exigió justicia por el asesinato de su esposo y recordó que éste era uno de los luchadores sociales más respetados por su integridad moral para actuar contra el crimen desde sus funciones públicas.

"Mi esposo no murió en balde, se inmoló porque habló y habló, era lo único que podía hacer; no tenía cargo, ni dinero, sólo su honradez, gallardía y valentía", reiteró después del hecho que dejó sin vida a Landaverde el miércoles 7 de diciembre. "Tengo una bala en la columna y otra en la espalda que gracias a Dios no me tocaron ningún órgano vital, pero esto me servirá para seguir adelante con las tareas que había emprendido mi esposo por el bien de Honduras, país que he adoptado como mío", advirtió Caldera, de origen venezolano.

Con antelación, la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, había encendido la mecha de la reflexión social en una sociedad atemorizada, captada por el miedo, recuerda Proceso digital.

La fundadora del Observatorio de la Violencia reforzó su lucha contra el crimen en el país luego del asesinato de su hijo Rafael Alejandro Vargas junto a su amigo Carlos Pineda Rodríguez, el pasado 22 de octubre.

El crimen fue ejecutado presuntamente por elementos de la Policía Nacional de Honduras y cambió la ruta del país en torno a la impunidad, porque desde que trascendió, el miedo cedió terreno y las denuncias afloraron contra jerarcas, oficiales intermedios y efectivos policiales.

Desde esa fecha hasta inicios del mes de diciembre, fueron interpuestas más de tres mil 500 acusaciones contra agentes del cuerpo y el gobierno de Porfirio Lobo tuvo que adoptar medidas urgentes para contrarrestar las presiones populares.

"La Policía Nacional es la organización delictiva más peligrosa del país, ésta es también la conclusión dramática a la que ha arribado el equipo técnico de la UNAH después de un amplio análisis sobre la crisis de inseguridad que agobia a los hondureños", señaló Castellanos.

La rectora remarcó que la Policía es el sector criminal más peligroso que hay en el país y abogó por la necesidad de intervenir la institución con la participación de externos que avalen el proceso.

Castellanos ha reiterado que no descansará hasta lograr ese objetivo, como cientos de mujeres y hombres que desde todos los rincones de la nación suman cada día mayores fuerzas para revertir la criminalidad en Honduras.

Domingo, 18 de Diciembre de 2011 20:10. Isabel Soto Mayedo #. Mujeres

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