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El poder de los volcanes

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   Los volcanes dominan, poseen. Nada es comparable con las emociones que despiertan las emanaciones de lava y los paisajes majestuosos alrededor de estos ejemplares de las fuerzas ocultas de la tierra.

   Ellos constituyen uno de los principales atractivos de Costa Rica, país en cuyas cordilleras confluyen alrededor de 60 conos, entre los que destacan algunos de los más amplios y activos del mundo.

   Con una altura de dos mil 708 metros, el volcán Poás clasifica entre los más espectaculares del territorio porque posee bosques achaparrados o enanos, nubosos, áreas de arrayanes y otras desprovistas de vegetación.

   Helechos gigantes, musgos, bromelias, orquídeas de diversas variedades y alguna que otra avecilla, dan la bienvenida a los visitantes y logran conmoverlos en medio de la neblina que reina en el lugar.

   Aunque la fauna es escasa en las inmediaciones del Parque Nacional Poás, los especialistas aseguran que pululan 79 especies de aves, entre ellas el quetzal, el escarchero, la reinita garganta de fuego, la pava negra, el tucancillo verde y colibrís.

   Los mamíferos no son abundantes en las tierras altas del Parque Nacional Poás, aunque se encuentran coyotes, comadrejas, conejos, zorrillos hediondos, algunos felinos y varios tipos de murciélagos.

   El nombre del cono, cuyo cráter es uno de los más grandes del mundo, probablemente derivó del término latino puas, debido a la presencia de algunas plantas con espinas en la zona o a la existencia de un pueblo denominado así cerca del macizo.

   Las primeras referencias sobre las erupciones del Poás datan de 1747, cuando el gobernador español Juan Gemir informó sobre su actividad a los reyes católicos muy alarmado.

   Este volcán de forma subcónica es también de los más activos y su cima presenta depresiones limitadas por fallas, conos volcánicos y cráteres provocados por erupciones recientes: el Poás, la laguna Botos y el Von Frantzius.

   Constantes lluvias ácidas, emisiones de gases, de vapor de agua, y nubes de ceniza, conforman el historial de este fenómeno de la naturaleza, que puso en alerta a sus vecinos en varias ocasiones.

   Entre las más sobresalientes está la de 1910, cuando una inmensa nube de ceniza logró elevarse hasta ocho mil metros.

   Pero en la Cordillera Volcánica Central, en la de Guanacaste, en la de Tilarán, y en la de Salamanca, otros volcanes irrumpen más sólo seis son considerados activos, además del Poás.

   El Rincón de la Vieja, ubicado en la serranía de la fronteriza provincia de Guanacaste- a mil 805 metros sobre el nivel del mar- y el Turrialba, a 25 kilómetros al noroeste de Cartago y tres mil 330 metros de altura, son dos de ellos.

   En esta lista aparecen además el imponente Irazu, que forma parte de la Cordillera Volcánica Central y posee una elevación de tres mil 310 metros sobre las aguas.

   Gran parte del edificio volcánico de ese cono permanece cubierto de capas de cenizas y flujos de barro de espesor variable, pese a la tradicional actividad de tipo lávico que lo distingue.

   El Arenal, el mas violento de los volcanes de Costa Rica, está localizado al noroeste y es considerado un estratovolcán de forma cónica, con una altura de aproximadamente mil 700 metros sobre el nivel del mar.

   Hasta 1968 este era considerado un volcán extinto, más una violenta erupción despegó de su flanco oeste en ese año y por efecto aparecieron tres cráteres de explosión.

   Estas bocas rugientes de lava acompañaron desde entonces al cráter D, que existía antes del inicio de tal período eruptivo, y que posee una altura de mil 633 metros.

Viernes, 29 de Marzo de 2013 21:14. Isabel Soto Mayedo #. Medio Ambiente

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