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Palo de Mayo o la fiesta de la fertilidad en Nicaragua

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Comparsas, trajes y bailes plenos de color y alegrías distinguen al carnaval anual conocido como Palo de Mayo, tributo de los pueblos de origen africano del Caribe nicaragüense a la diosa de la fertilidad, Mayaya.

Este festival, suerte de asimilación de la costumbre inglesa de celebrar la llegada de la mejor temporada para las cosechas, devino la expresión cultural de mayor envergadura en esa región atlántica y conserva el mérito de atraer a buena parte de nacionales y turistas en cada nueva edición.
La bienvenida a la estación de lluvias y las invocaciones a la naturaleza por una producción agrícola mayor y una vida más placentera, marcan la celebración que empieza con la colocación de un árbol engalanado con cintas de colores en torno al cual se baila sin cesar.
Más de un siglo acumula esta fiesta, que impacta por el colorido de los vestuarios de quienes actúan en ella, casi en su totalidad convencidos del poder de las danzas y del contento popular para atraer lo mejor de las fuerzas extraterrenales en beneficio de la comunidad.
Bluefields, ciudad fundada en 1602 y capital de la Región Autónoma del Atlántico Sur de Nicaragua, se convierte en estas fechas en escenario de la satisfacción por vivir y de la confianza en la posibilidad de multiplicar panes, peces y fuerza de trabajo en pos del bienestar.
Para los más apegados a la gula, también las tradiciones recreadas en estas jornadas poseen una connotación especial, pues a la par de las danzas callejeras funcionan unas especies de ferias gastronómicas con todo tipo de exquisiteces propias de esos territorios aledaños al mítico Caribe.
De las ofertas culinarias, una de las más solicitadas es el rundown o rondón, preparado a partir de la cocción de pedazos de cerdo, yuca, arroz, frijoles y quequisque, fruto de la familia xanthosoma -llamado igual malanga, mafafa, otoe, cocoñame, ocumo, bore, yautía, chonque, macabo, rascadera, y tania.
El sabor peculiar de este plato deriva de la mezcla de esos componentes y de sabores contrastantes como el de plátanos de fruta y de cocina, todos aderezados con leche de coco, cebolla, chiltomas o tomates, y chile cabro o picante.

HISTORIA DE LA FESTIVIDAD

Algunos historiadores coinciden en afirmar que la veneración al árbol de la fecundidad durante la fiesta del Palo de Mayo poco dista de similares que acontecen en otras partes del mundo desde la Grecia y la Roma clásicas.

Estos asocian las de ese tipo en esta zona a las originadas en un distrito rural de Reino Unido, que desde mediados de la centuria dieciochesca pasaron a Jamaica y de allí a Nicaragua, como añadido de la colonización anglosajona de La Mosquitia.

Sin embargo, el teólogo costeño Hernán Savery asegura cómo un visitante africano, quien presenció una de estas representaciones en Bluefields, le confirmó que el baile del Palo de Mayo contiene vestigios de la religión Shongo, del África Occidental.

Otros seguidores del tema concuerdan en que la imitación satírica de lo que hacían los europeos en el ámbito de sus celebraciones, poco a poco se convirtió en costumbre para los costeños y ganó originalidad al sumar los ritmos y coloridos de los descendientes de esclavos.
El director de la Fundación Para la Autonomía y Desarrollo de la Costa Atlántica de Nicaragua, Hugo Sujo Wilson, opina: "No importa el origen del Palo de Mayo, la verdad es que este sigue bailándose en la costa Caribe de Nicaragua porque viene del pasado".
A juicio del también historiador, los bailadores contemporáneos de esta danza -con ciertos movimientos similares a los de los espiritistas- no pretenden expresar mensaje religioso alguno, al menos de forma consciente.
Criterio compartido por los seguidores del tema es que, desde sus momentos primigenios, el Palo de Mayo incluyó la transmisión de mensajes positivos acerca de la fertilidad de la cosecha, los animales, la tierra y las mujeres.
Estos eran expresados a través de los cantos entonados en esas fiestas, muchos de los cuales tenían un carácter testimonial y obraban como catarsis para los "abusos, vicios e hipocresías de parte de ricos, pobres, propios y extraños", según Sujo Wilson.
En los inicios las mujeres eran las únicas que bailaban la danza del Palo de Mayo, mientras los hombres tocaban los instrumentos y cantaban, pero con los años estos comenzaron a incorporarse al punto que el baile se reconfiguró por parejas.
Otra variación en cuanto a los tiempos fundacionales de esta fiesta guarda relación con el lugar de su celebración, que transitó de Corn Island, a Laguna de Perlas antes de llegar a Bluefields.
Desde finales de abril y por todo el mes siguiente la naturaleza muestra sus mejores galas en el Caribe de Nicaragua, en tanto se tornan más frondosos los árboles.
Tanto el bigbree, en Corn Island, como el zopilote en Bluefields o el Palo de Mayo en el canal de la Laguna de Perlas, sirvieron de manera indistinta -según su región- como centro de las celebraciones de la temporada.
Nada en cuestión de tradiciones permanece estático y el jolgorio de Mayo evolucionó hasta trocarse en un carnaval reconocido por la calidez de sus danzas eróticas alrededor del palo adornado con cintas de colores y sin frutas a sus pies, como al principio, aseguran los expertos.
Las controversias rodean a las transformaciones de la festividad, consideradas por varios especialistas una concesión de quienes irrespetan las tradiciones y las retocan de supuesta modernidad para atraer más al turismo internacional.
Por lo general, las críticas están dirigidas a la promoción desmedida de la belleza femenina de las costeñas de ascendencia africana, a la reducción cada vez más descarnada de sus trajes, y al reforzamiento de las contorsiones eróticas explícitas de ellas y sus bailarines acompañantes.
Para otros estudiosos, lo original de este ritual irá perdiéndose con el influjo de quienes ponen por delante los intereses económicos con tal de sacar provecho de la festividad y por la expansión de nuevas versiones distorsionadas de esa danza por toda Nicaragua.
Más allá de las transformaciones y consideraciones alrededor del Palo de Mayo, está el valor del reencuentro anual que supone este acontecimiento para los habitantes del territorio y muchos de sus familiares asentados en otras partes del país o del mundo.
La reanimación de los lazos de parentesco gana vitalidad incluso desde las vísperas del carnaval, cuando los pobladores de los distintos barrios comienzan a reunirse para preparar sus vestuarios y practicar las danzas que ejecutarán acompañados de sus comparsas.
En medio de todo ello vuelven a cobrar arraigo la punta, la zumba, la guanara, el gulye y otros bailes que incentivan a sus protagonistas a lucir lo mejor de su sensualidad a través de movimientos coreográficos planificados, sin que ello impida la creatividad en el momento de la celebración.
Nicaragua, los pueblos de la costa y sus gobiernos tienen el mérito indiscutible de haber preservado de generación en generación la fiesta del Palo de Mayo, reliquia de la cultura universal y probablemente entre los aportes más reconocidos de los afrodescendientes en Centroamérica.

Domingo, 02 de Junio de 2013 10:25. Isabel Soto Mayedo #. Crónicas Latinoamericanas

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