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Unidad de acción contra la violencia en Nicaragua, significa diputado

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   La unidad de acción en temas medulares como el combate a la violencia contra las mujeres distingue al modelo de gobierno impulsado por el sandinismo en Nicaragua, significó hoy el diputado Carlos Emilio López.

   Todos los poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo, y Judicial- están haciendo algo a favor de ellas en este país, donde constituyen 52 por ciento de la población, declaró a esta corresponsal.

   Para el destacado jurista, reconocido como uno de los padres del Código de la Niñez en este país, “Nicaragua vive uno de los mejores tiempos de gobernabilidad y de institucionalidad, porque los poderes del Estado están trabajando armónicamente”.

   “Antes existían pugnas entre los distintos poderes y cada uno actuaba según sus propias determinaciones, lo cual llevaba a que el país prácticamente no avanzara”, recordó.

   En cambio, añadió, todos ellos ahora están haciendo cosas para prevenir, sancionar y atender la violencia al interior de la familia y desde el gobierno en particular existen múltiples programas orientados a propiciar la transformación en ese orden.

   Desde el Ministerio de la Familia, Niñez y Adolescencia, ejemplificó, existen las Escuelas de la Familia, la Red de Promotorías Solidarias, el Programa del Adulto Mayor, la Dirección de Restitución de Derechos de la Niñez, el Programa contra la explotación sexual y trata de personas, entre otros.

   Estos y otros programas sociales ya no dependen de la cooperación internacional, sino que son implementados a partir de fondos públicos, lo cual es otro cambio sustancial del modelo sandinista de desarrollo, destacó.

   “La voluntad política de un gobierno se mide por los recursos que destina a temas como estos y en ello el de Nicaragua es ejemplo, pese a la escasez de recursos para revertir la herencia recibida”, afirmó.

   El también sociólogo y teólogo explicó que “el legado patriarcal, androcéntrico y masculinizante prevaleciente acumula más de cinco siglos, nos lo trajeron los colonizadores españoles”.

   Esa visión de las relaciones entre los sexos se ha venido perpetuando, reproduciendo, interiorizando, en la misma medida que el desprecio del cuerpo de las mujeres y el verlas como objetos, agregó.

   El mestizaje fue un producto de la violencia, expresó y aludió a “como los europeos vinieron y tomaron el cuerpo de nuestras mujeres, de nuestras tatarabuelas, y nosotros somos el resultado de esa violencia”.

   Eso lo tenemos muy arraigado y cambiarlo precisa de mucha labor educativa, ideológica, de concientización, de sensibilización, reflexionó el especialista en esos temas.

   “En Nicaragua se está construyendo un modelo que, desde los nombres de los programas sociales implementados en pos de la restitución de derechos, apuntan a esa dirección y rescatan valores a partir de sus nombres y de sus contenidos”, opinó.

   Entre esos planes destacó el Amor por los más chiquitos y el Usura Cero, basados en políticas de desarrollo humano, de capacidades, en beneficio de los infantes más pequeños y de las mujeres.

   Con respecto a la polémica entorno a la Ley integral contra la violencia hacia la mujer y de Reforma a la Ley 641 Código Penal aseguró que “no hay presentada a la Asamblea Nacional una iniciativa de reforma a esta”.

   Por tanto, remarcó, esta es vigente y debe ser aplicada como tal, sin mediaciones en violencia sicológica, física, sexual, patrimonial, laboral, femicidio, misoginia o de otro tipo con respecto a las mujeres.

   López definió que la Ley 779 es parte consustancial del Código Penal de Nicaragua y criminaliza todas las formas de violencia contra las féminas.

   Esta “toca algo que está interiorizado en la mente de casi todos los hombres nicaragüenses, que la violencia debe ser tolerada y esa norma jurídica declara lo contrario: cero tolerancia contra esta”, enfatizó.

   El legislador subrayó que “la Ley 779 no pretende erigir a las mujeres sobre los hombres, sino desmontar las condiciones culturales, sociales y jurídicas que por siglos les ha permitido a estos estar por encima de ellas, en relaciones de poder, dominación, explotación y subordinación”.

   Ese cuerpo jurídico, aprobado hace un año, “es coherente con la Constitución Política de la República, ya que todo su articulado está tejido y fundamentado en un catálogo de derechos establecidos en la Carta Magna”, coincidió con los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

   Una equipo conformado por ese máximo tribunal validó la constitucionalidad de la Ley 779 y descartó su supuesto sesgo discriminador con respecto a los hombres en Nicaragua.

   Lejos de desunir, ese cuerpo legal apunta a crear relaciones de justicia, igualdad, equidad, solidaridad, horizontalidad y democracia entre hombres y mujeres, reiteró López e hizo referencia a las sanciones establecidas por el mismo contra las distintas formas de violencia que se manifiestan en los ámbitos privados y públicos.

   Sin embargo, la Ley 779 no es sólo de carácter punitivo y sancionador: “contrario a lo que pretenden hacer ver sus detractores tiene otros componentes como la prevención a la violencia y la atención sicosocial y en salud a las mujeres que son agredidas”.

   Para la aplicación efectiva de esa ley, rememoró, el gobierno sandinista creó la Comisión Nacional Interinstitucional y un Observatorio estatal para seguir la problemática, en tanto espera construir en 2013 las Comisarías de la mujer en los 153 municipios para la atención integral a las víctimas de violencia.

Jueves, 04 de Julio de 2013 08:06. Isabel Soto Mayedo #. Mujeres

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gravatar.comLeonardo González

Efectivamente, los fundamentos para tratar el fenómeno de la violencia contra la mujer en Nicaragua, como en el mundo, tiene sus bases en el hecho histórico que señala el Diputado Carlos Emilio López, por cuanto, esa violencia es parte del proceso que se instauraba en las colonias europeas en Nuestra América, para lo cual, las poblaciones de esclavos sin "alma" según los europeos debía ser numerosa, y las relaciones sexuales violentas (violación), era un medio para que la mujer aborigen se reprodujera y ampliara esa fuerzade trabajo para explotarlas en sus mitas, encomiendas minas de la corona española o gobierno colonial europeo. Es decir, que las relaciones de familia en un primer momento desintegradas y luego formadas desde la violencia entre el europeo y la aborigen, hasta convertirse esto en un ciclo, que lo continuamos repitiendo. Entonces, esa colonización a partir de núcleos de "familia" de mestizos, aprendieron que siguiendo la letra y principios de una iglesia fundamentalista inquisidora, el hombre debía ser cabeza de familia, y la mujer subordinada y sometida a la voluntad del macho. Lo que tuvo como consecuencia y fue parte del transcurso del desarrollo del imperialismo capitalista, que la fuerza de trabajo calificada en este, fuera proveída por el hombre, por cuanto los niveles productivos a grandes márgenes los mantenía el hombre, y por consiguiente era este el que dirigía, mientras tanto la mujer dependía del trabajo del hombre, procreaba más mano de obra barata, es decir patrimonialmente era dependiente y funcional al sistema de explotación, que se reproducía en el núcleo familiar. Aunque algunos le llamen o categoricen, que las relaciones productivas y sociales eran feudales, que vivimos por siglos hasta finales del siglo veinte. Lo que interesa que tanto en el feudalismo como en el capitalismo, se impulsan con la explotación dentro de la familia de la mujer, porque de lo contrario serían sistemas horizontales, lo que no son. Así pues, la HISTORIA, de nuestra formación como sociedad colonial para explotarnos a favor de las empresas europeas he ahí los vestigios de las relaciones de violencia en la sociedad en contra de la mujer. Aunque cabe hacer la aclaración, que el sistema patriarcal del derecho del hombre, surge en el imperio Griego, luego en el imperio romano, transmitidos a los diferentes sistemas políticos y económicos que se derivarían de estos, el imperio Otomano y el Cristiano europeos ambos y persas. Todos esos elementos hay que tenerlos en cuenta para darnos cuenta que somos una sociedad violenta y que debemos de transformarla para convertirla en una más equitativa. De tal manera, que proponer una normativa e institución para cambiar esas relaciones ente hombre y mujer, es cumplir con saldos pendientes son las sociedades pacíficas e igualitarias, así que la Ley 779, es integral por cuanto, la violencia en sus expresiones y modalidades debe ser evitada, o sea, que esta ley fomentará de ahora en adelante otro tipo de relaciones o relaciones pacíficas, lo que hará a nuestra sociedad diferentes pero con nuestras propias características. El que existan sectores religiosos opositores, es comprensible en tanto esta ley será la ética a prácticar, y no la que dicte ni sugiera la iglesia católica. y que otros sectores seculares reaccionen, pues es también comprensible por cuanto son machistas fundamentalistas y reproductores de la violencia heredada por los europeos...

Fecha: 04/07/2013 13:27.


gravatar.comgloria

Esta iniciativa nos pone un paso al frente en beneficio y desarrollo de las familias en la sociedad nicaraguense, se debe involucrar a las escuelas para incidir en la formación de valores, la equidad de niños, niñas y adolescentes.

Fecha: 04/07/2013 17:19.


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