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Estados Unidos-Cuba: ¿Subasta o filantropía del absurdo?

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La Oficina de Intereses de Estados Unidos en cuba (SINA) anunció que dentro de unos días inaugurará una subasta de obras de arte en La Habana con el supuesto propósito de recudar fondos para atender a niñas y niñas de este  país enfermos de cáncer.

Parece un chiste, pero no lo es. Desde hace 54 años todos los presidentes que pasaron por la Casa Blanca mantuvieron el bloqueo económico, financiero y comercial contra cuba, que entre otras impide a esta nación caribeña adquirir de primera mano medicamentos y equipos tecnológicos médicos para atender esas y otras enfermedades.

Según estadísticas recientes, cada año son diagnosticados en Cuba unos 300 nuevos casos en pacientes menores de 20 años, la mayoría leucemias, linfomas y tumores del sistema nervioso central. Sin descuidar la atención de estos, desde 1990 los oncólogos cubanos dan tratamiento médico solidario a 24 mil niñas y niños de Ucrania, Rusia y Belarús, afectados por el accidente nuclear de Chernóbil.

Más que iniciativas de poca monta como esa subasta de última hora, en un país en vías de desarrollo y de escasos recursos económicos como este, Estados Unidos debiera autorizar sin límites de ninguna naturaleza la venta de medicamentos para tratar el cáncer, como la placa de yodo radioactiva y las endoprótesis para tumores malignos de la retina y los huesos, de manera respectiva.

También pudiera levantar la veda para poder acceder a sueros citostáticos de última generación con el propósito de tratar tumores pulmonares, así como anticuerpos monoclonales como el Cetuximab para cáncer colo-rectal avanzado. O permitir la compra de equipamientos capaces de proveer imágenes para estudiar tumores encefálicos y de analgésicos como el Clodronato y el Ibandronato oral, para el dolor por metástasis en los huesos.

PÍLDORAS PARA LA DESMEMORIA

Desde el gobierno de Dwight D. Eisenhower (1953-1961), los planes de destrucción del proceso de cambios impulsado por el Gobierno triunfante en 1959 incluyeron hasta este siglo miles de actos agresivos e implicaron afectaciones millonarias a todas las esferas de la economía y la sociedad cubana. 

Con respecto a la salud, en particular, el daño causado por el bloqueo está asociado a las impedimentas contra las exportaciones a Cuba de medicamentos, accesorios y dispositivos médicos, autorizadas por la Ley Torricelli (1992) y la Ley para la Reforma de las Sanciones Comerciales y el Incremento de las Exportaciones (2000). 

Este tipo de transacciones, igual que las de los productos agrícolas, sólo pueden realizarse con carácter excepcional, por un tiempo determinado, con el aval del Departamento de Comercio. Pero para recibir esa autorización deben pasar un proceso previo de control y clasificación establecidos por las Regulaciones para la Administración de las Exportaciones del Departamento de Comercio, que establece Listas de Control, atendiendo a disposiciones dictadas por presuntas consideraciones de seguridad nacional o vinculadas a la industria de la biotecnología.

Como política, no se autoriza jamás la venta de tecnología de punta al sector de la salud y el otorgamiento de las licencias se condiciona a que el gobierno de Estados Unidos pueda monitorear y verificar, mediante inspecciones in situ u otros medios, que el producto sea utilizado para el propósito para el cual se autorizó.

Por todo ello, apenas se logró importar desde ese país del norte material gastable, y en escasas cantidades.

Algo similar ocurre con respecto al comercio de alimentos, lo que obliga a recurrir a mercados lejanos con el consiguiente costo en seguros y fletes. Desde 2001 la Empresa ALIMPORT pudo concretar algunas compras, pero siempre sujetas a presiones derivadas del complejo mecanismo de licencias exigidas y de los obstáculos para viajar a los empresarios estadounidenses para la firma de los contratos, la transportación y el pago derivados de estas transacciones.

De hecho, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento de Tesorería de los Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés) tiene la facultad de cancelar cualquier de esas licencias sin previo aviso y sin argumentos explícitos, como ocurrió en diciembre de 2011 cuando el Congreso -presionado por el lobby anticubano- desestimó la Enmienda Emerson, una propuesta legislativa que hubiera facilitado a Cuba la compra de mercancías estadounidenses al flexibilizar los pagos que esta nación debe hacer en efectivo y por adelantado.

Por extensión, el sector educacional también es impactado en cuanto a la compra de insumos y materiales fundamentales para la reparación y mantenimiento de la red escolar.

Cuba es afectada, además, por dejar de percibir ingresos generados por exportación de bienes y servicios de carácter cultural, reubicación en otros mercados, gastos adicionales en fletes y seguros y afectaciones monetario-financieras.

El bloqueo, que cobró vivo en el cuerpo jurídico de Estados Unidos y terminó adquiriendo un carácter extraterritorial, se ve reflejado igual en el fortalecimiento de las sanciones y persecución contra ciudadanos de ese país, instituciones y empresas de terceros países que establezcan o se propongan establecer relaciones económicas, comerciales, financieras o científico-técnicas con Cuba.

La primera potencia del mundo, con gran influjo sobre los procesos de alianzas estratégicas, fusiones y megafusiones de empresas internacionales, aprovechó su papel preponderante en la economía mundial y redujo de forma considerable el espacio en el que Cuba puede operar.

Los métodos empleados para ello pasan desde multas multimillonarias a los bancos y agencias dedicadas a la transferencia de divisas, tanto de Estados Unidos como de otros países, por tener operaciones con entidades cubanas, hasta la prohibición de que empresas de terceros países importen a suelo estadounidense productos elaborados en la isla o que contengan algún componente originario de esta.

Tampoco personas jurídicas o naturales cubanas pueden abrir cuentas en dólares estadounidenses o realizar transacciones financieras con esa moneda en ningún banco norteamericano en terceros países, ni las empresas subsidiarias de compañías estadounidenses pueden tener cualquier tipo de transacción con entidades de la isla o vender bienes o servicios a este país cuya tecnología contenga más de un 10 por ciento de componentes estadounidenses, aunque sus propietarios no sean norteamericanos.

El bloqueo -mucho más que un embargo, como pregonan las autoridades de la Casa Blanca- prohíbe también a los buques con cargas desde o hacia Cuba -independientemente de la bandera que exhiban o de su matrícula- atracar en puertos de Estados Unidos.

Este mecanismo de presión trata de frenar las inversiones extranjeras en la isla, a partir de la penalización a los empresarios de terceros países que realicen inversiones o negocios con Cuba. A los atrapados en ese supuesto desliz e incluso a sus familiares, pueden negarle el visado para entrar en Estados Unidos o abrirles un expediente judicial con vistas a procesarlo ante tribunales norteamericanos, si sus operaciones guardan relación con propiedades reclamadas por ciudadanos estadounidenses o que habiendo nacido en Cuba, adquirieron esa ciudadanía con posterioridad.

Cuba, país subdesarrollado con una economía dependiente en gran medida del comercio exterior, de tecnología y capitales externos, de créditos, inversiones y de la cooperación internacional para su desarrollo, no puede acceder al mercado de Estados Unidos ni para adquirir mercancías ni para comercializar sus productos tradicionales de exportación como el azúcar, el ron, el tabaco y el níquel.

El petróleo, el turismo y la biotecnología, son los sectores más afectados por las restricciones que impone el bloqueo a la inversión extranjera, en tanto crece la política de hostilidad, persecución y acoso al sector bancario y financiero con vistas a frenar cualquier movimiento favorable a Cuba

En 2009 autoridades de Estados Unidos confiscaron activos cubanos por valor de 223.7 millones de dólares; en 2010 fueron 248.1 millones y en 2012 congelaron 245 millones. Al mismo tiempo, seis propiedades del Estado cubano en Nueva York y Washington fueron bloqueadas y siguen sin ser recuperadas.[1] 

Resultado de esta estrategia los costos financieros devienen el doble por la necesidad de recurrir al doble forres con tal de cumplir con las obligaciones que los acreedores exigen pactar en dólares, lo que origina pérdidas por las variaciones de los tipos de cambio o por el pago de coberturas con otras instituciones extranjeras para cubrir el riesgo de esas variaciones.

A ello se añaden el cierre de cuentas en un número importante de bancos extranjeros, la negación de bancos corresponsales a confirmar o avisar cartas de crédito, el rechazo de algunos bancos extranjeros a realizar pagos de entidades bancarias cubanas y la necesidad de mantener saldos mínimos en cuentas cubanas en el exterior ante el riesgo de un embargo.

Las marcas comerciales y patentes cubanas también son sujeto de asedio por parte de Estados Unidos, en virtud de lo dispuesto en la Ley de Seguro contra Riesgos del Terrorismo, aprobada en 2002 y extendida hasta el 2014. En ese sentido destaca el proceso llevado a cabo contra la marca Havana Club, aunque existen otros intentos de apropiarse de otros bienes intangibles vinculados a la propiedad intelectual.

Todas esas maniobras desdicen los acuerdos internacionales en ese orden y tiene serias implicaciones comerciales internacionales.

Mientras se impide el acceso del azúcar cubano a la Bolsa del Café, Azúcar y Cacao de Nueva York, la cual establece el precio de referencia para las exportaciones de azúcar crudo a escala mundial, lo que también se traduce en pérdidas económicas y de competitividad.

Datos del Ministerio del Turismo refieren que antes de la promulgación del bloqueo, el 80 por ciento de los estadounidenses que viajaban al Caribe visitaban Cuba, pero después de establecido el bloqueo eso cambió de manera radical. Sólo hasta 2005 esta nación perdió un estimado de 16 mil millones de dólares que podían haberse captado con la visita de al menos 25 millones de norteamericanos y estudios realizados por empresas estadounidenses vinculadas al turismo refieren que la industria turística cubana dejó de ingresar en el año 2010 alrededor de un millón 668 mil dólares por la prohibición de viajes a su territorio.[2] 

De forma paralela, desde mayo de 2010 a abril de 2011 la Aeronáutica Civil perdió al menos 276 millones 506 mil dólares, entre otras causas por el uso de aeronaves menos eficientes, gastos adicionales por arrendamiento de aeronaves, sobre precios de combustible, piezas de repuesto y otros insumos, así como pasajeros dejados de transportar.

En medio de ello la Compañía Shell España determinó disolver sus relaciones contractuales con Cubana de Aviación, que se vio obligada a comenzar con un nuevo proveedor para el suministro de combustible a sus aeronaves en el exterior y ello derivó en pérdidas a la aerolínea cubana por alrededor de 271 mil 840 dólares.[3]

De forma paralela, Cuba perdió 244 mil 583 dólares entre 2010 y 2011 por los ingresos dejados de percibir en el transporte terrestre y servicios portuarios debido a la prohibición de los viajes de ciudadanos de Estados Unidos a la isla, y de puertos nacionales a los buques mercantes y cruceros de ese país norteño.

El llamo Riesgo País, agravado por el tema del bloqueo, motivó que los precios se incrementaron de un 40 a un 50 por ciento en ese período, así como los intereses de los préstamos, lo que representó un desembolso adicional de 39 millones por las compras asociadas al transporte.

Por otra parte, la inclusión en una lista negra de los buques que entren a Cuba sigue afectando los ingresos por contratación de tripulantes cubanos en embarcaciones, incluso de terceros países; por reparaciones navales, y por la actividad de cruceros por concepto de pago de impuestos de tripulantes, pasajeros, y gastos operacionales de las propias navieras. Por no poder enrolar tripulantes en yates, cruceros y buques mercantes, a causa del bloqueo, Cuba pierde 10 millones 188 mil dólares cada año.[4] 

La extensión del poder de Estados Unidos permitió dificultar el otorgamiento de créditos por parte del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para cualquier tipo de proyecto en Cuba y redundó en presiones contra la compañía francesa Total y otras que en los años noventa negociaban la posible exploración petrolera en aguas jurisdiccionales de la nación caribeña.[5]

Con base en esos elementos, la política restrictiva impuesta desde 1961 contra el pueblo y gobierno cubanos fue condenada por 188 países en octubre de 2013 en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde votaron en favor de la resolución 67/4 "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba".

Sólo dos países respaldaron esa estrategia de coacción: Estados Unidos e Israel y tres se abstuvieron: Islas Marshall, Palau y Micronesia.

Todo ello explica por qué, además, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas denunció que la subasta de última ahora busca “empañar la imagen de la Revolución cubana, distraer a la opinión pública, y humillar, una vez más, a niños enfermos y a sus familiares”.

La nota, divulgada por el portal Cubarte del Ministerio cubano de Cultura, precisó que los fondos recaudados en otras ocasiones son mínimos en comparación con la necesidad de medicamentos, y han sido destinados a comprar equipos domésticos y golosinas.

“Niños enfermos han lavado los autos de los funcionarios de la SINA ante los ojos del público y se han bañado en la piscina de la casa de uno de aquellos. Inmediatamente después de la fiesta, la piscina ha sido limpiada cuidadosamente”, agrega el texto.

El Consejo Nacional tildó de elementos inescrupulosos a los organizadores de iniciativas como esta, que pretende manipular la sensibilidad y generosidad de los artistas cubanos.

Recordó, además, que tal iniciativa responde a una de las misiones secretas de la SINA puestas al descubierto por Wikileaks: conseguir historias y noticias que puedan destruir el mito de la superioridad médica cubana.

 


[1] Al respecto: Washington multará al banco ING por negocios con Cuba. Disponible en Cubadebate. Consultado el 13 de junio de 2011. También Bloqueo EEUU confiscó a Cuba 245 millones de dólares en el 2011 (+ PDF). Disponible en Cubadebate. Consultado el 10 de abril de 2012 y Bloqueo EEUU confiscó a Cuba 245 millones de dólares en el 2011 (+ PDF). Disponible en Cubadebate. Consultado el 10 de abril de 2012

[2] Zaldívar Diéguez, Andrés. Bloqueo, el asedio económico más prolongado de la historia. Editorial Capitán San Luis. La Habana. 2004

[3] Informe de Cuba sobre la Resolución 65/6 de la Asamblea General de las Naciones Unidas Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba CAPITULO IV. AFECTACIONES DEL BLOQUEO A OTROS SECTORES DE LA ECONOMIA CUBANA.. Disponible en Cuba Minrex.cu. Consultado el 6 de diciembre de 2011

[4] Informe de Cuba sobre la Resolución 65/6 de la Asamblea General de las Naciones Unidas Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba CAPITULO IV. AFECTACIONES DEL BLOQUEO A OTROS SECTORES DE LA ECONOMIA CUBANA....Idént.

[5] Zaldívar Diéguez, Andrés. Bloqueo, el asedio económico…Idént.

 

Viernes, 21 de Marzo de 2014 10:23. Isabel Soto Mayedo #. Cuba

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