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Provecho, hormigas gigantes en Guatemala!!!

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Mayo, más que el mes de las flores o la lluvia, es el del disfrute de uno de los platos más exóticos que ostenta desde tiempos inmemoriales Guatemala: el elaborado con hormigas gigantes asadas y limón. Pese a los cambios climáticos asociados al calentamiento global, provocado por la incidencia demoledora de los seres humanos, las llamadas Zompopos de mayo todavía llegan a una que otra mesa por esta época en algunas regiones del interior del país.
Cuenta la abuelita Obdulia Santa Cruz, vecina cercana de San Juan Sacatepéquez, municipio del departamento central de Guatemala, que estas hormigas color café y de abdomen redondo ahora son más proclives a multiplicarse en el mes de junio y julio, pero en épocas primigenias abundaban desde los primeros aguaceros del mes precedente
Por lo general son perseguidas y capturadas a ras del suelo, para ser servidas con tortillas de maíz y guacamole -salsa preparada a base de aguacate o palta, chile verde y tomate o chiltoma-, después de ser asadas en un comal de barro o de metal, con limón, o aderezadas con mantequilla y sal.
Pero los zompopos de mayo también pueden ser adquiridos en el mercado de la localidad, donde son exhibidos a los potenciales compradores en canastas elaboradoras a partir de fibras vegetales de las cuales parecieran imposibilitadas de escapar.
Si bien las opiniones en torno al plato difieren, y hasta algunos repelen probarlo por consideraciones ecologistas o signados por obsesiones culturales diferentes, quienes llegan a atreverse a degustar esta delicatessen aseguran que le recuerda al maní o cacahuete tostado o a chicharrones de cerdo molido.
Quizás la mayor motivación para probar esta comida exótica es la alusión a los zompopos de mayo en la Historia natural del reino de Guatemala, escrita en la centuria dieciochesca por el que trascendiera como traductor del Popol Vuh, Francisco Ximénez.
En su obra el fraile dominico español habla de unas hormigas con cabeza grande y unas tenazuelas afiladas, de punta corva y cruzadas como tijeras, que parecen de acero; pero también las describe con alas y dadas a preservarse en su hormiguero hasta que las primeras aguas de mayo las impulsar a volar.
Desde entonces, sugiere, "los indios, y otras personas que las comen tostadas, dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad...y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender".

Lunes, 20 de Junio de 2016 09:28. Isabel Soto Mayedo #. Crónicas Nuestroamericanas

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