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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Infancia y Juventud.

Jyrki 69, Embajador de Buena Voluntad de Unicef, abogará por apoyo a Nicaragua

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El rockero finlandés Jyrki Linnannkivi, Embajador de Buena Voluntad del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), prometió este viernes 18 de enero que apoyará los esfuerzos por acabar con la trata de personas en Nicaragua.

“Esta visita no termina cuando yo regrese a mi país”, afirmó antes de partir el vocalista líder de la banda The 69 Eyes, después de una estancia de cinco días en este territorio centroamericano.

Jyrki69, como también es reconocido el primer embajador del organismo mundial que visita Nicaragua, aseguró que transmitirá a su regreso a Finlandia un mensaje a su pueblo y al mundo sobre los avances registrados aquí respecto a derechos de la niñez y los desafíos pendientes.

“No puedo hacer mucho más que lo que estoy haciendo, pero es simplemente un deber que tengo”, expresó el artista, quien tratará de alentar del otro lado del Atlántico a colaborar para reducir las brechas existentes en Nicaragua.

La juventud nicaragüense debe mirar hacia el futuro, ellos tienen el poder y Unicef y otras organizaciones deben enseñarles que unidos pueden ser más fuertes de cara al futuro, respondió, ante una interrogante de Prensa Latina.

Jyrki69 reconoció el buen trabajo respecto a la infancia de Unicef, de las instituciones del gobierno y de organizaciones civiles en Nicaragua, donde la enseñanza pública es gratuita desde que retornó al poder el sandinismo, con el presidente Daniel Ortega, en 2007.

Cada paraíso tiene sombras y por eso es que Unicef sigue aquí, pero a mí me gusta mirar más lo positivo, porque así es como debe ser, reflexionó.

Una sombra sobre ese paraíso es el cambio climático y es algo contra lo cual no se puede tomar ninguna acción rápidamente aunque quisiéramos, pero asegurar que cada niño pueda ir a la escuela es bastante, manifestó.

Para el músico de 44 años de edad, la escuela debe enseñar habilidades sociales pero también mostrar el camino a los infantes para que puedan alejarse de las sombras y de las culebras, en alusión a los traficantes de personas y explotadores sexuales.

No soy político, sólo un cantante de la industria del entretenimiento, pero para mí la educación es una de las mejores cosas que se le pueden dar a la niñez, reconoció.

La fuerza de Nicaragua es que más del 50 por ciento de su población tiene menos de 18 años de edad y con el respaldo de Unicef, está logrando que ese sector pueda vivir una niñez realmente sana, opinó.

Nicaragua es lo que verdaderamente se dice en las guías turísticas, es un país bellísimo, tiene unas vistas maravillosas pero su mayor valor es la belleza de su pueblo, de su gente, comentó.

Jyrki69 llegó a esta capital el lunes 14 de enero y tras sr recibido por el vicecanciller Valdrack Jaentschke, visitó la ciudad de Granada, en el Pacífico, así como Bluefields y Laguna de Perlas, en la Región Autónoma del Atlántico Sur.

En Bluefields grabó algunas canciones nuevas, con músicos locales, y Unicef Nicaragua será el encargo de proporcionar esa música, anunció.

Una de las fortalezas más grandes que tienen los músicos nicaragüenses y sobre todo en la costa atlántica es que tienen una enorme diversidad de culturas, afirmó y alentó a despojarse de las influencias externas y usar eso para sonar de manera original “porque eso es lo interesante”.

Adelantó que en septiembre próximo realizarán una gira por Suramérica, en virtud de la cual tocarán en países vecinos, aunque “a la banda The 69 Eyes le encantaría tocar en Nicaragua”, enfatizó.

Linnannkivi aseguró que volverá a este país porque hizo muy buenos amigos, pero también para dialogar otra vez con los representantes de Unicef y conocer como progresan en el proyecto de sentar las bases para que Nicaragua pueda tener su Comité Nacional.

18/01/2013 17:53. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Procesan 44 casos de trata de menores en Nicaragua, según Unicef

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El perfeccionamiento del sistema de monitoreo contra la trata de personas en Nicaragua permitió detectar y encausar judicialmente 44 casos en el año 2012, informó este 18 de enero el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Acorde con la especialista de Protección de Unicef en Nicaragua Analucía Silva, esos resultados derivaron del perfeccionamiento del cuerpo jurídico relacionado con el tema en este país y de la acción coordinada de las autoridades con la comunidad para frenar ese flagelo de incidencia global.
Silva recordó que en Nicaragua se tipificó por primera vez el delito de la trata de personas a un año del retorno al poder del sandinismo, liderado por Daniel Ortega, y que los vacíos legales dejados entonces fueron subsanados con la Ley No. 779 contra la violencia hacia las mujeres, aprobada en 2012.
Eso nos da la oportunidad de poder responder mejor ante esta situación, afirmó e instó a los medios de prensa a mantener viva la atención sobre la necesidad de denunciar cualquier posible caso de esa naturaleza que detecten en la comunidad para su posible encausamiento legal.
Sólo ante una denuncia podrá darse una respuesta por la vía policial a hechos criminales como estos, remarcó en conferencia de prensa en la sede del programa internacional.
Según la especialista, la Policía Nacional tuvo conocimiento de apenas 29 casos de trata de personas que involucraban a menores de 18 años en 2011, pero en 2012 aumentaron las denuncias formales sobre hechos de ese tipo.
La mayoría de los 44 casos denunciados el año pasado establecieron el camino hacia una respuesta judicial, aseguró.
Hay casos que puede ser que no alcancen los resultados esperados, porque requieren de un proceso legal en el cual algo puede fallar, pero lo importante es la existencia de una voluntad política y de trabajo de la Policía Nacional y del gobierno para enfrentar la problemática, expresó.
Pese a los esfuerzos de las autoridades y del respaldo de Unicef en ese sentido, Nicaragua sigue siendo visto por muchos como un punto de tránsito de la trata de personas, sobre todo de menores de 18 años, para su explotación con fines comerciales en otros países del área y fuera de ella.
Ello está asociado a la fuerte presencia del crimen organizado y del narcotráfico en Centroamérica, calificada por la Organización de Naciones Unidas como la región más violenta del mundo debido a que registra una tasa de homicidios superior a los 33,3 por cada 100 mil habitantes.
Datos oficiales refieren que las niñas, niños, adolescentes y jóvenes constituyen casi el 50 de la población en Nicaragua, lo cual obliga a reforzar las acciones de protección hacia ese sector frente a los desafíos que plantea esa coyuntura, concordaron representantes de Unicef.

18/01/2013 15:56. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

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11/01/2013 14:31. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Salvar a la niñez y sembrar esperanza, sueño compartido en Nicaragua

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    Nicaragua progresó en cuanto a los derechos de la niñez, aunque enfrenta desafíos como el trabajo infantil y la trata de menores de 18 años de edad para su explotación sexual con fines comerciales.

   Representantes del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en este territorio no descartan, incluso, que en apenas un lustro este país esté en condiciones de crear su oficina especializada para atender a ese segmento sin requerir la presencia del organismo internacional.

  Para la especialista en Protección de Unicef en Nicaragua, Analucía Silva, algunos pasos importantes dados guardan relación con el proceso de inscripción en el registro civil de miles de niñas y niños.

   Datos aportados por ella, en respuesta a Prensa Latina, sugieren que desde 2005 lograron reducir la cantidad de infantes no inscritos de al menos 35 por ciento al 20 por ciento.

   Esos avances respondieron en buena medida a coordinaciones entre el Ministerio de la Familia y Unicef, que redundaron en constantes jornadas de inscripción masiva en distintas zonas del país, con lo cual lograron dotar a esos menores de identidad y por ende, convertirlos en sujetos de derecho.

   “No tener registro es no existir legalmente y estar inhabilitado para ejercer determinados derechos”, advirtió y comentó que la problemática suele darse sobre todo en zonas rurales y empobrecidas, en las regiones autónomas del Atlántico Norte y Sur, y entre las comunidades indígenas.

   Silva manifestó su preocupación por lo mucho que queda por ganar en el afán de proporcionar un mayor bienestar a la niñez nicaragüense y aplaudió la posibilidad de que en este año la Asamblea Nacional apruebe una nueva Ley de Registro Civil.

   Según lo proyectado, la norma jurídica en proceso facilitará la inscripción de los infantes y barrerá con los obstáculos impuestos por la vigente desde 1904: “una ley antigua, que en vez de poner facilidades, pone obstáculos”, cuestionó la especialista y la calificó de burocrática.

   Esa añeja disposición obligaba a acudir a las oficinas de registro, que antes sólo estaban en las cabeceras departamentales; presentar en los hospitales la partida de nacimiento de los padres y a registrar a los nacidos en el Consejo Supremo Electoral, comentó.

   Silva recordó que la falta de un registro civil preocupa a Unicef en Nicaragua desde los años 1990, cuando reforzó su labor con vistas a contrarrestar el trabajo infantil.

   En esa época muchas niñas y niños que deambulaban por las calles o realizaban labores agrícolas para granjearse el sustento, no estaban inscritos y eso los dejaba en un alto grado de indefensión, rememoró.

   Por suerte, agregó, la nueva ley en progreso alentará a tomar cartas en el asunto a diversas entidades y hasta a las autoridades políticas para garantizar el ejercicio soberano del voto.

   La expectativa mayor, a juicio de Silva, gira en torno a que este nuevo cuerpo jurídico probablemente obligue a los registradores a ser más constantes en el traslado a zonas apartadas para formalizar la inscripción de los comprendidos de cero a 18 años de edad.

   “Nicaragua está tomando conciencia sobre esto y en ese sentido sigue avanzando”, remarcó y precisó que la falta de identidad por la no inscripción en los registros civiles golpea a más del 20 por ciento de los infantes en América Latina y el Caribe.

-SUEÑOS POR CUMPLIR

   Entre los temas atendidos por la unidad de Protección de Unicef están la explotación infantil, la trata de personas, el abuso sexual con fines comerciales, entre otros, que requieren de fondos muy fuertes y de una voluntad política seria para contrarrestarlos.

   En su mayoría estos son concebidos como problemas globales, debido a su elevada incidencia a escala mundial, su vinculación al crimen organizado, la violencia, el tráfico de órganos y de personas, y a la necesidad de coordinar acciones entre gobiernos en la batalla contra ellos.

   Nicaragua procura alternativas para proteger a los menores de 18 años de la trata de personas y Unicef respalda con varios proyectos esa labor, de acuerdo con el máximo representante de Unicef en Managua, Phillippe Barragne-Bigot.

   Para contribuir con esa lucha, la representación del programa mundial invitó al vocalista de la banda de rock finlandés The 69 Eyes, Jyrki Linnankivi, a recorrer varias localidades de este país del 14 al 18 de enero y a conocer de cerca experiencias de víctimas de estas problemáticas.

   El propósito es que Jyrki 69 transmita a su regreso un mensaje al pueblo de Finlandia y a toda Europa sobre los avances en cuando al respeto de los derechos de la niñez, los desafíos pendientes y la posibilidad de colaborar para reducir las brechas existentes en Nicaragua, explicó el funcionario.

   Durante su estancia el afamado rockero -Embajador de Buena Voluntad de Unicef desde 2005- dialogará con autoridades nacionales y locales, miembros de la Coalición Nacional de Lucha Contra la Trata de Personas, pero sobre todo con menores víctimas de la trata o del comercio sexual.

   La ejecución del Programa de Cooperación de Unicef para los próximos cinco años en este país requerirá de 34 millones de dólares y entre sus ejes temáticos está la atención a la infancia en sus primeros años, la educación y la protección, sobre todo de los más vulnerables, detalló a Prensa Latina.

   El primero de esos aspectos está asociado al Programa Amor Para los más Chiquitos, implementado por la administración de Daniel Ortega para beneficiar a los carentes de amparo filial y reducir la presencia de estos en las calles.

   Barragne-Bigot explicó que en cuanto a la educación, la intención es propiciar que esta sea cada vez más inclusiva, de calidad, y multilingüe, en particular en las áreas habitadas por indígenas y afrodescendientes.

   Este componente comprende, además, posibilitar el acceso al agua potable y condiciones higiénicas más acordes en todos los centros que forman parte del sistema de enseñanza público y gratuito nicaragüense.

   El tercer aspecto está emparentado con la participación para el desarrollo y la protección frente a la explotación infantil, la trata de personas, y el abuso con fines comerciales, los cuales poseen una relación directa con los países donde se mueven grandes cantidades de capitales, consideró.

   Disminuir el 42,8 por ciento de la tasa laboral entre adolescentes es otra tarea pendiente en Nicaragua, admitió el presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea Nacional, Wálmaro Gutiérrez.

   En este país hay “varias disposiciones legales y desde el gobierno central se ha realizado un gran esfuerzo para reducir el trabajo infantil, pero la realidad es que hay que seguir reduciendo esos niveles, todavía es una tarea pendiente”, afirmó el diputado sandinista a El Nuevo Diario.

   La publicación El 19 Digital, en su edición del 28 de noviembre de 2012, citó a autoridades del Ministerio de Trabajo que confirmaron que en Nicaragua hay cerca de 300 mil menores fuera del sistema de enseñanza y que laboran en el corte de café, minería, cortes de bananos, entre otros.

   Pese a su minoría de edad, ellos integran la Población Económicamente Activa de Nicaragua, calculada en 58,2 por ciento del total de la población.

   Economistas atribuyeron esa situación a la persistencia de niveles considerables de desempleo en un país cuyo contratista mayor es el sector agropecuario, que concentra los peores niveles de pobreza, desigualdad, y escasez de instrucción.

   Ello incide en que muchos adultos contraten a los infantes, violando todas las leyes, con lo cual contribuyen a recircular la pobreza en esta nación.

   Sin dudas estos procesos no se revierte de la noche a la mañana, como aseguran los entendidos, pero múltiples evidencias demuestran que en el caso nicaragüense los retos están planteados y las fuerzas implicadas están inmersas en un plan común para restablecer el derecho a una niñez feliz.

11/01/2013 11:54. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Unicef reconoce progreso a favor de la niñez en Nicaragua

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   Nicaragua progresó de manera rápida en la reivindicación de los derechos de la niñez, aunque tiene fuertes desafíos por enfrentar, afirmó el representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Philippe Barragne-Bigot.

   De 2005 a 2011 este país logró disminuir la cifra de niñas y niños fuera de los registros civiles de 35 por ciento a 20 por ciento, así como conformar el cuerpo jurídico base para impulsar la restitución de los derechos de los menores de 18 años, centro de atención de la dependencia del principal mecanismo multilateral.
   Esas estadísticas seguro esconden subregistros que pueden esconder diferencias a nivel local, sobre todo en las complejas regiones autónomas del Atlántico Sur y del Norte, pero de cualquier modo dan idea de lo alcanzado, precisó Barragne-Bigot.
   El funcionario recordó sus experiencias en territorios en conflicto como Granada (1985), Caracas (1978), Haití (2004), y Somalia (1992), a partir de lo cual destacó el interés demostrado por el gobierno sandinista de coordinar acciones tendientes a beneficiar a infantes y adolescentes en Nicaragua.
    Resultado de esa colaboración es el Programa de Cooperación de Unicef para el próximo lustro en este territorio, cuyos principales ejes temáticos giran entorno al desarrollo de la infancia en sus primeros años, la educación y la protección, sobre todo de los más vulnerables.
   En respuesta a esta autora, precisó que el primero de esos aspectos está asociado al Programa Amor, implementado por la administración de Daniel Ortega para beneficiar a los carentes de amparo filial y reducir la presencia de estos en las calles.
   Barragne-Bigot explicó que en cuanto a la educación, la intención es propiciar que esta sea cada vez más inclusiva, de calidad, y multilingüe, en particular en las áreas habitadas por indígenas y afrodescendientes de habla inglesa.
   Este componente comprende, además, posibilitar el acceso al agua potable y condiciones higiénicas más acordes en todos los centros que forman parte del sistema de enseñanza público y gratuito nicaragüense.
   El tercer eje guarda relación con la participación para el desarrollo y la protección de la niñez y la adolescencia frente a problemáticas globales como la explotación infantil, la trata de personas, y el abuso con fines comerciales, entre otras.
   Estos aspectos están enfocados de modo especial en los situados en un mayor rango de vulnerabilidad y su implementación requerirá de recursos humanos y financieros, por un valor de 34 millones de dólares, pero haremos lo posible por movilizarlos, aseguró.
  Acorde con esos fines visitará Nicaragua del 14 al 18 de enero el Embajador de Buena Voluntad de Unicef Jyrki Linannki, vocalista de la banda finlandesa de rock gótico The 69 Eyes y con gran incidencia en el público europeo, informó Barragne-Bigot.

09/01/2013 17:23. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Desatención a la infancia, fiesta del crimen organizado en Honduras

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Honduras, considerado el país más violento del mundo, es criticado también por la desatención estatal a los menores de 23 años y el aumento progresivo de los enrolados en las redes del crimen organizado.
 

Organismos internacionales e instituciones locales concuerdan en que el territorio es caldo de cultivo para la recirculación de la criminalidad, problemática que afecta en particular a los comprendidos en ese rango etario.
Para la coordinadora de la Fiscalía de la Niñez de Honduras, Cristina Martínez, hay una gran falta y carencia de atención de parte del Estado para la población infantil y como resultado, cada día el crimen organizado lleva a decenas de niñas y niños a sus redes en esta nación centroamericana.
El abuso sexual es una de las prácticas más frecuentes contra este segmento poblacional: sólo en los primeros cinco meses de este año, el ente registró unas 300 denuncias por delitos de ese tipo contra menores de edad de ambos sexos, tras cerrar con 800 quejas similares en 2011, informó.
En la norteña ciudad de San Pedro Sula, de 800 a mil menores de edad están amenazados por esta situación y las denuncias de delitos en perjuicio de niños y niñas van en aumento, precisó, citada por el diario La Prensa.
No se les está dando a los infantes la verdadera atención que requieren cuando son víctimas de abusos, de hecho el Estado no tiene centros para atender a víctimas de trata y proxenetismo, admitió Martínez.
De acuerdo con la funcionaria, el abandono de los padres y la carencia de lo esencial para su crecimiento y desarrollo, colocan a los infantes en situaciones de riesgo y al borde del abuso sexual o de caer en las redes del crimen organizado.
Datos de la Fiscalía de la Niñez dan cuenta de la recuperación de infantes hondureñas en México y Guatemala, en tanto los centros destinados a protegerlas a su regreso carecen de condiciones y hasta de alimentos para ellas.
Los delincuentes utilizan a niños y niñas para actividades sexuales, trata, empleo infantil, esclavitud y hasta otros negocios ilícitos, refiere la instancia judicial.
El informe Situación de las Maras y Pandillas de Honduras 2010-2011, elaborado por el Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social con apoyo del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), confirmó que cada día son más los menores en esas bandas.
Más de tres mil 409 niños y jóvenes en libertad a nivel nacional integran esos grupos en el país: mil 651 (48 por ciento) a la Mara Salvatrucha, mil 655 (49 por ciento) a la Pandilla 18, y 103 (tres por ciento) a otras, detalla el documento.
El estudio, realizado entre septiembre de 2010 y enero del 2011, asegura que la mayoría de quienes siguen en las calles sin llegar a una prisión o centro de rehabilitación opera en San Pedro Sula.
Esa ciudad norteña alcanzó una tasa de 159 homicidios por cada 100 mil habitantes y ello le valió la condición de la urbe más violenta del mundo en 2011, según la Organización de Naciones Unidas.
Sólo en esa jurisdicción, los miembros varones en libertad de la Mara Salvatrucha y de la Pandilla 18 hacen un total de dos mil 35 menores de 23 años, lo cual equivale a 60 por ciento de los integrantes varones en libertad de estos grupos ligados al crimen organizado, añade el informe.
Testimonios acopiados por los investigadores confirmaron que adultos dedicados al narcotráfico y a otros crímenes usan a estos niños y jóvenes para cometer asesinatos, robos, extorsiones, cobrar impuestos de guerra y otras labores que antes solo hacían los mayores.
También la coordinadora de Fiscales de San Pedro Sula, Marlene Banegas, asegura que es evidente que las pandillas encontraron en los niños sus ejecutores perfectos porque, de ser capturados, estos son juzgados mediante una legislación especial.
Convenciones internacionales orientadas a garantizar el respeto a los derechos de la infancia y las leyes hondureñas respecto al tema prohíben imponer condenas a estos menores sino sanciones socioeducativas, explicó.
Sin embargo, alertó, entre 80 y 90 por ciento de requerimientos fiscales presentados en el primer trimestre de 2012 por la instancia judicial involucran a pandilleros por debajo de los 23 años, casi siempre protagonistas en escenas criminales de gran impacto.
Videos tomados como pruebas para estos procesos muestran a un menor de edad entre los autores de tales hechos y por lo general, como principal victimario. Lo entrenan, lo adiestran en el uso de armas y luego es él quien ejecuta las acciones, enfatizó Banegas.
Representantes de Unicef concuerdan en que en Honduras se dan las condiciones para que las pandillas atraigan a muchos menores.
La pobreza, la falta de acceso a la educación, al trabajo, el abandono filial y la desatención estatal, inducen a niños y niñas a involucrarse en esa suerte de familias disfuncionales y macabras que son las maras.
El narcotráfico y el crimen organizado tienen un terreno fértil para reclutar a jóvenes y adolescentes, a quienes usan para sus trabajos relacionados con drogas o diferentes crímenes, ratificó el funcionario del organismo internacional Héctor Espinal.
Matar o dejarse matar puede que sea también el destino de gran cantidad de infantes en suelo hondureño, donde de 1998 a junio de 2012 asesinaron a siete mil 415 menores de 23 años de ambos sexos, según Casa Alianza.
El Observatorio de los Derechos de Niños, Niñas y Jóvenes, de la institución dedicada a velar por los derechos del sector, precisó que entre las víctimas destaca la cantidad de mujeres jóvenes.
Cerca de 20 por ciento de los homicidios ocurridos en el último año fueron contra féminas y, de ellas, 70 por ciento oscilaba de 15 a 35 años. Las mujeres constituyen 51 por ciento de la población hondureña y de ese porcentaje, alrededor del 55 por ciento pertenece a ese rango etario.
En los menos de dos años de administración del presidente Porfirio Lobo, las cifras anuales de crímenes contra jóvenes casi se duplicaron si se comparan con los registrados de gobiernos anteriores.
Desde noviembre de 2009 hasta marzo de 2012 perecieron por la violencia dos mil 92 menores de 23 años de edad, lo que supera con creces las mil 19 víctimas reportadas durante el mandato de Carlos Flores (1998-2002) o las mil 976 registradas bajo el de Ricardo Maduro (2002-2006).
En Honduras, miles de jóvenes mueren cada año por robo, venganza y crimen pasional, entre otros, pues los asesinos parecen sentirse intocables en un país donde el 98 por ciento de los homicidios queda en la impunidad, señaló el Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos.
Este dato concuerda con lo señalado por el Observatorio, que 86 por ciento de los casos se desconoce al responsable de las muertes de los jóvenes ejecutados de manera arbitraria desde 1998 hasta este año.
Frente a la ola de crímenes violentos que azota sobre todo a este grupo humano, crece la preocupación por el futuro del país centroamericano y la falta de garantías para la educación e inserción laboral, indispensables a fin de evitar que se involucren en actos ilícitos.

 

09/06/2012 11:36. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Futuro sin asideros por infancias truncadas en Honduras

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Unos 115 millones de infantes de todo el mundo ejercen labores peligrosas para su salud, seguridad y moralidad, y casi 400 mil de ellos son hondureños, denunció la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Pese a que el Código de la Niñez les concede el derecho a asistir a las escuelas, para aprender lo necesario y proporcionarse un futuro mejor, otra es la realidad en el país más violento del mundo (82,1 homicidios por cada 100 mil habitantes) y el tercero más depauperado de América Latina.

La pobreza y la falta de alternativas en el orden educacional obligan a más de 377 mil 182 menores hondureños a alejarse de las aulas y trabajar en la agricultura, la minería, la construcción, la manufactura y otras esferas de riesgo.

Los precisados a truncar su infancia para ganar el sustento oscilan entre los 10 y los 17 años de edad y pocas veces están en condiciones de reparar en lo que implica ser buzo, fabricar cohetes, prostituirse, traficar con drogas, exponerse a plaguicidas, a alto voltaje o a cargar bultos pesados.

Como empleadas domésticas, por ejemplo, laboran más de 20 mil niñas y casi 5,1 por ciento de esas futuras mujeres fueron víctimas de abuso sexual, reveló el organismo internacional y aseguró que los varones no escapan de tales hechos, en ambientes propicios para los maltratos de todo tipo.

La Encuesta de Hogares 2010, del Instituto Nacional de Estadísticas, visibilizó también que algunos de ellos son requeridos para cuidar personas -como niñeros, enfermeros o guardaespaldas-, sin importar lo que eso puede implicar tanto para el infante como para el ser bajo su cargo.

En la agricultura, están expuestos a fertilizantes tóxicos, herramientas peligrosas, cargas pesadas, y a ataques o mordeduras de animales o insectos, algo similar a lo que ocurre en la recolección de basura.

El uso de sustancias nocivas, los probables derrumbes y el empleo de explosivos, tampoco frena la contratación de muchos en edades tempranas en la minería, pese a su vulnerabilidad en ese entorno.

En la manufactura, manipulan solventes tóxicos, objetos cortantes y realizan labores repetitivas, en posiciones dolorosas, mientras que en la construcción cumplen tareas en las alturas s

Directivos del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil ratifican que los elevados índices de trabajadores infantes guardan relación con la pobreza, que afecta al 80 por ciento de la población hondureña.

Más de dos tercios de los menores son pobres y la ausencia de un sistema de protección adecuado en sus vidas incide en que tantos vayan a parar al mercado laboral y tronchen el futuro de la nación.

El enrutamiento forzoso de niñas y niños hacia este universo solo recircula la pobreza, porque, además, los empleos a su alcance son poco remunerados y de baja calificación.

La situación se agudizó en las últimas décadas, sobre todo tras el paso del huracán Mitch (1998), el cual arrasó con la economía nacional y reforzó los daños inflingidos por la aplicación de estrategias neoliberales.

Si para entonces formaban parte de la fuerza laboral 100 mil 213 niños, transcurrido apenas un año se habían sumado casi 41 mil, lo cual representó cuatro veces más la variación registrada entre 1990 y 1998, develó la OIT.

"No son tiempos buenos para la niñez hondureña, porque no se les respeta su integridad física, se les violenta el derecho a la salud, a la educación y se irrespeta su derecho a la vida", expresó Ramón Custodio, comisionado para los Derechos Humanos.

En tal contexto, el promedio de estudios apenas alcanza cinco años y más de un millón de ellos están fuera del sistema de enseñanza, puntualizó.

La proporción mayor de estos procede de hogares pobres, cuyos progenitores con frecuencia nunca recibieron educación institucional y supeditan las decisiones sobre el tema a los ingresos del hogar.

El director de Casa Alianza, José Manuel Capellín, criticó la actuación del Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia hasta su intervención estatal, en septiembre de 2011, y cuestionó la exclusión social que aqueja a los menores impedidos de ir a la escuela o acceder a servicios públicos.

Estamos hablando del 80 por ciento de la población infantil, lo cual equivale al menos a dos millones y medio de infantes y adolescentes que viven en riesgo social o tratan de emigrar, agregó.

Durante un reciente seminario celebrado bajo el título Nutriendo el Futuro, trascendió que dos de cada 10 niños padecen hambre (20 por ciento), y el 30 por ciento desnutrición crónica, reportó el diario La Tribuna el 12 de octubre del 2011.

Honduras posee los niveles más altos de desnutrición en la región, seguido de Nicaragua y Guatemala, y por debajo de Costa Rica y El Salvador.

La nación exhibe los dos extremos negativos: la desnutrición, que aqueja a quienes viven en condiciones de pobreza, y el sobrepeso, un padecimiento presente por lo general en los de mayores ingresos, quienes pierden la capacidad de elegir lo más eficaz entre los alimentos a su alcance.

Pero quizás, una de las peores amenazas sobre los infantes es la cultura de la violencia que reina en el país, donde 24 mil 674 personas fueron asesinadas entre 2005 y 2010.

De ellas, 19 mil 640 (80 por ciento) perecieron baleadas con las más de 800 mil armas de fuego en poder de diversos segmentos poblacionales.

Esos registros incluyen los cinco mil 547 crímenes cometidos en el período contra menores de 23 años de edad.

Ocurre que mil 735 de estos homicidios (31 por ciento) fueron perpetrados contra personas menores de 18 años de edad, según Casa Alianza.

También existen en el país redes que lucran con la explotación sexual de menores con fines comerciales y con la trata de personas.

La OIT detectó mediante un sondeo, en 2009, que casi 95 por ciento de los centroamericanos admiten como un delito el uso sexual de menores, mas son tolerantes con esa práctica.

Tal vez eso explique porqué 85 mil infantes (entre mexicanos y centroamericanos) son explotados sexualmente en México, según fuentes parlamentarias del Distrito Federal.

La directora de Asuntos Consulares de la Cancillería de Honduras, Dilcia Aguiriano, relacionó esa práctica con la trata humana y recordó que es un problema global, porque trasciende fronteras y solucionarla obliga a aunar esfuerzos entre todos los gobiernos.

Datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito indican que de 15 a 20 por ciento de las víctimas de ese flagelo son infantes y que el problema genera ganancias de hasta 32 mil millones de dólares al año en todas las regiones del mundo.

Cifras de Casa Alianza revelan que cada año viajan a Estados Unidos y Europa de forma ilegal unos 100 mil hondureños y, de ellos, el 10 por ciento son niños o adolescentes.

Más de ocho mil de esos menores de edad casi siempre aspiran a una mejor vida y afrontan abusos sexuales, explotación laboral y hasta la muerte a manos de delincuentes y extorsionadores o perecen en accidentes ferroviarios, sin ser registrados.

Los que optan por buscar a sus padres o parientes emigrados anhelan encontrar otras perspectivas, huir de la discriminación o de la criminalidad en el país más violento del planeta, donde el futuro está hipotecado por la considerable deuda estatal con la niñez.

Educación a puñetazos

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   Palabras soeces, miradas torcidas y uno que otro puñetazo, suelen ser los métodos más socorridos por los adultos latinoamericanos y caribeños para imponer disciplina a sus hijos.

   Al ser increpados al respecto, los mayores de edad admiten tales comportamientos como si fuesen lo más normal del mundo, porque consideran que esta es una práctica efectiva si se pretende lograr la mejor educación e inserción social de los infantes.

   Así lo reflejó un sondeo de opinión practicado en 16 países de la región, donde el maltrato físico y sicológico a los menores de 18 años de edad alcanza el 80 por ciento en algunos territorios y llega hasta el castigo corporal.

   De acuerdo con fuentes de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), esta es una problemática en ascenso, pocas veces denunciada.

   La ausencia de una metodología homologada para medir las formas de abuso y el hecho de que estas pasan desapercibidas gran parte de las veces, por la naturalidad con la cual son vivenciadas y por ocurrir casi siempre en los hogares, impide precisar cifras comparables entre las distintas naciones.

   No obstante, datos recuperados por especialistas de esos organismos, confirman que en Costa Rica -país promovido por sus gobernantes como el más pacífico, humanitario y preocupado por la niñez en Centroamérica- 65,3 por ciento de los adultos maltrata a los menores.

   Otras estadísticas citadas en el artículo Maltrato infantil: una dolorosa realidad puertas adentro, publicado en el boletín Desafíos Nº 9 de la CEPAL-UNICEF, dan cuenta de que tal situación no es privativa del eufemísticamente identificado por “paraíso regional”.

   Alrededor del 42 por ciento de mujeres colombianas pesquisadas reconoció que sus parejas o esposos castigaban a sus críos a base de golpes, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2005.

   Otro tanto ocurre en Uruguay, donde un estudio del Ministerio de Desarrollo Social puso al descubierto hace apenas un año que 82 por ciento de los adultos propinó alguna forma de violencia sicológica o física hacia un infante en su hogar.

   Registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que en América Latinanacen más de 11,4 millones de bebés por año, muchos de los cuales están condenados de antemano a sobrevivir en medio del hambre, la desesperación, un sinnúmero de enfermedades y sujetos a patrones de conductas agresivos legados por sus mayores.

   La violencia sufrida por las niñas, niños y adolescentes se registra casi siempre en las casas, a manos de sus padres, cuidadores y familiares, y constituye uno de los factores que más incide en el incremento del suicidio infantil o del abandono del hogar.

   Mientras los galenos recomiendan no pegar ni ofender a los más pequeños, mucho menos ante terceras personas, sus progenitores siguen apelando a este recurso ante el agobio que padecen por la situación que deben enfrentar en sociedades escasas de oportunidades.

   Al verse obligados a laborar en más de un empleo, para garantizar el sustento de sus pequeños y el suyo propio, estos apenas cuentan con tiempo para intercambiar opiniones con sus hijas e hijos y transmitirles el afecto necesario.

   Fallos en este sentido crean el caldo de cultivo en el que prolifera la depresión, enfermedad sicológica muy vinculada a la autoeliminación, tendiente al incremento en este sector etario en el área, de acuerdo con la OMS.

   Los infantes deprimidos son más propensos al suicidio, porque pueden considerar a este como el único recurso para solucionar el mal. La agresividad intrafamiliar, las dependencias al alcohol o drogas y la depresión (suya o de sus padres), pueden incentivar en los menores esta tendencia.

   Pero cuando la autoeliminación no es considerada y persiste el deseo de procurar otras salidas, niñas, niños y adolescentes, pueden decidirse a huir del hogar y probar suerte en un mundo marcado por el incremento de la trata de personas, el trasiego de órganos, el comercio sexual y otros fenómenos adversos.

   Ante los elevados índices de depauperación socioeconómica de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, traficantes, pederastras y proxenetas andan al acecho, favorecidos por las debilidades en el marco jurídico y la corrupción imperante.

   Numerosas organizaciones humanitarias coinciden en que los políticos en estos territorios, salvo en contadas excepciones, acostumbran a colocar a los niños en el centro de sus campañas preelectorales y luego los excluyen de estrategias estatales a su llegada al poder.

   Súmele a ello los obstáculos que imposibilitan acopiar información fidedigna acerca de la dimensión y peculiaridades del maltrato infantil, lo cual limita con creces el despliegue de estrategias eficaces para enfrentar a los victimarios.

   Más, a pesar de las adversidades, no pueden decaer las buenas intenciones de contribuir a contrarrestar el mal y por ello los entes regionales instan a desarrollar campañas preventivas, reforzar la instrucción y educación de los padres, y la vigilancia sobre la problemática.

   Cuanto se haga alrededor del tema igual representará un aporte al futuro, porque puede coartar en cierta medida la recirculación de la violencia en estas sociedades -contaminadas hasta el tuétano por ese flagelo- y propiciar el crecimiento humano de las mujeres y hombres del mañana.

15/10/2009 10:02. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Mundo de abusos, discriminación y trata, contra los infantes

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   ¿Cuál es el futuro para millones de infantes en un mundo globalizado, donde marchan unidos la violencia de todo tipo, los abusos sexuales contra los menores y el tráfico de personas?

   Cuesta evitar el escepticismo ante las estadísticas relacionadas con tales problemáticas, en un contexto donde la pobreza crece a ritmos acelerados y reduce a millones de seres a condiciones de vulnerabilidad extrema, en las que los más pequeños corren el peor riesgo.

   De los más de 225 millones de niñas y niños explotados por pedófilos y proxenetas en el mundo, 150 millones son hembras y 73 millones, varones, según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

   Ello sugiere cierto parentesco entre el abuso de menores y la discriminación por razones de sexo, pero este delito puede vincularse también al ascendente tráfico de personas.

   Este último va desde bebés hasta adultos de ambos sexos, pero por lo general incide sobre las féminas por debajo de los 18 años de edad, de acuerdo con el organismo internacional. 

    En correspondencia con ese ente, las cifras de abusados pueden ser superiores, por la forma encubierta en la cual actúan los criminales y por la vergüenza engendrada en los sometidos, capaces de frenar sus deseos de pedir ayuda.

   Pero datos aproximados concuerdan en que los infantes insertados en el multimillonario comercio del tráfico sexual cada año rondan los 1,8 millones y que, sobre todo las niñas y jóvenes son sujetas a desapariciones forzadas, torturas, amenazas, homicidios y otras violaciones asociadas.

   Defensores de la igualdad de géneros insisten en que la inclusión obligada de millones de ellas en este círculo y la desaparición forzada de muchas, guarda relación con un fenómeno cada vez más visible: la violencia hacia el sector.

   Miles de las menores de edad abusadas sexualmente provienen de hogares marcados por constantes riñas familiares, donde ellas solían llevar la cuota más mala y recibir golpes de sus padres o parientes.

   La gravedad de la situación -profundizada por la escasez de posibilidades para garantizarle su educación y mejores condiciones de vida- motivó a algunas a escapar y no pocas cayeron en manos de traficantes y proxenetas.

   Investigaciones realizadas por agrupaciones seguidoras de estos temas mostraron otros casos en los cuales las infantes fueron vendidas, regaladas o entregadas por sus progenitores, bajo promesas de sus receptores de contribuir a su crecimiento.

   De todo hay en la viña del Señor, como asegura el refranero popular, más lo cierto es que en casi todo el planeta, los delincuentes están al acecho y evalúan a sus posibles candidatas con vistas a prostituirlas o por pedido de magnates del mercado sexual.

   Las escogidas pertenecen a los sectores empobrecidos en sus países en la mayoría de las ocasiones y ven coartado su desarrollo natural sin previo aviso, lo que a la larga puede convertirlas en victimarias, en opinión de sicólogos.

   El desarrollo de internet y de las tecnologías de vídeo, a pesar de sus bondades, provocó una explosión de la difusión de imágenes de pedofilia y alentó a los viciosos de tal práctica y a los cazadores de fortuna sin escrúpulos.

   Las redes de reclutamiento se expanden de modo progresivo con la complicidad e incluso participación directa de agentes de seguridad, policías, políticos y autoridades de poderes estatales locales.

   Sólo la impunidad reinante explica el ciclo al que son sometidas las víctimas de estos sujetos, fiel reflejo el desprecio a la vida de los otros y del barbarismo extendido hasta nuestro tiempo.

   Las capturas ocurren a plena luz del día muchas veces, las escogidas son introducidas por la fuerza en autos a la vista de todos, amordazadas, golpeadas y en ocasiones, drogadas.

   Sin considerar edades o condiciones físicas, las niñas y jóvenes son trasladadas a verdaderos antros, prostíbulos o casas alquiladas, para esconderlas hasta el mejor momento de proceder a su comercialización o usarlas, según intereses de sus captores.

   Presiones sicológicas y maltratos físicos de todo tipo redundan a veces en el fallecimiento de alguna de las apresadas, pero los victimarios terminan desapareciendo sus cuerpos sin cargos de conciencia.

   Por cada una de las niñas y mujeres reclutadas -90por ciento de las cuales proceden de América Latina, Caribe, Asia, África y Europa del Este- dueños de bares, prostíbulos y negocios ilícitos ligados al sexo reciben milenarias sumas de dinero y con eso quizás acallan su culpabilidad.

   Más de la mitad de los infantes forzados a prostituirse, a la pornografía o a trabajar, en esta región son oriundos de Colombia, Brasil, República Dominicana, Haití, Honduras, Nicaragua, Guatemala, México, Bolivia, Ecuador y Perú.

   No obstante, la Alianza Global contra la Trata de Mujeres y la Red Latinoamericana y del Caribe contra la Trata de Personas, concuerdan en que la problemática se presenta en el ámbito interno de cada país del área, entre estos y a escala internacional, es decir, de un continente a otro.

   Alemania, España, Suiza, Austria, Italia, Holanda, Francia, República Checa, Polonia y Rusia, son los principales destinos de los infantes latinoamericanos traficados con diversos objetivos hacia Europa.

   Japón, Hong Kong, Singapur, Taiwán y Tailandia, también reciben menores capturados por las redes de tratantes en esta parte del mundo, igual que Israel y Estados Unidos.

   Registros de UNICEF aseguran que entre 60 mil y 100 mil niñas y niños son víctimas del comercio sexual en Filipinas, mientras que en Bangladesh la media de edad de los menores explotados en ese sentido es de 13 años.

   Alrededor de 150 mil infantes se prostituyen diariamente en las playas turísticas de Kenia para alimentarse a cambio de dar placer a turistas sexuales procedentes de países ricos, igual que en otros territorios empobrecidos del orbe.

   Pero el pecado es cometido igual en el norte: uno de cada cuatro niños es víctima de abuso sexual, en algún momento de su vida, en España.

   Frenar el trasiego de personas y el abuso de los infantes, asociado a ello, resultará difícil en medio de la mundialización de los procesos productivos, comunicativos y de la más extensa naturaleza.

   La desidia de algunas autoridades gubernamentales limita a su vez la adopción de estrategias frente a estos crímenes y sólo la coordinación entre organizaciones internacionales y entes locales puede contribuir a contrarrestarlos.

   En ámbitos más estrechos, los adultos deberán estar atentos a cambios de humor, neurosis nocturna, irritabilidad, euforia, autolesiones, negativas a comer, dificultades para sentarse o caminar por irritaciones, y otras señales.

   Crear el clima de confianza necesario cuesta mucho y es casi seguro que el infante sólo hablará transcurridos varios años del delito, pero aunque este prescriba, las secuelas persistirán y eso explica la necesidad de actuar para atenuarlas.


08/10/2009 15:54. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.

Cadena de peligros sobre infantes agricultores latinoamericanos

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Extenuantes jornadas de trabajo y la intoxicación con plaguicidas son apenas algunos de los perjuicios que atentan contra la niñez latinoamericana rural, obligada a trabajar en el campo para colaborar con la familia.

En países donde el analfabetismo y la pobreza alcanzan a más de la mitad de la población, muchos padres envían a sus hijos a realizar diversas labores ante la necesidad de mano de obra, con desconocimiento de lo que puede implicar para la salud de los menores.

Miles de infantes en las zonas rurales colaboran en el transporte de fardos y cargas pesadas, el pastoreo y la crianza de ganado, el manejo de maquinarias y la fumigación, entre otros, aseguró la analista Zoraida Portillo, directora del Servicio de Noticias de la Mujer Latinoamericana y del Caribe (SEMLAC).

Jornadas de trabajo, superiores a 12 horas incluso, enfrentan estos menores de edad luego de ser retirados de la escuela por los propios progenitores.

La Red por la Defensa de la Niñez en Perú precisa que las niñas llevan la peor parte, porque deben combinar las tareas agrícolas -como el deshierbe o apertura de surcos- con el acarreo de agua, de leña y otras labores domésticas.

Según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el mundo trabajan en el campo 132 millones de menores de edad, 20 millones de ellos en América Latina y el Caribe.

Paraguay, Bolivia y Perú concentran los índices más altos en la región. En Guatemala, miles de infantes indígenas son contratados en tiempos de cosecha para desgranar los arbustos de café todo el día y sin paga, denunció el Programa de Naciones Unidas para la Infancia.

De los 436 mil dominicanos menores de 17 años trabajadores -en un país de ocho millones y medio de habitantes- la mayoría son agricultores, cosecheros de café y otros frutos, cortadores de caña y leñadores, afirmó la periodista Mirtha Rodríguez.

La Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil en Argentina corroboró que la mayor cifra de contratados menores está en las provincias de Chaco, Tucumán, Misiones y Mendoza.

Allí niñas y niños laboran en los cultivos y las cosechas de tabaco, yerba mate, algodón, cítricos, té, hortalizas, arroz, frutas y soja, entre otras.

En la zona noroeste de ese país del Cono Sur, agregó la fuente, en los períodos de cosechas de cítricos, tabaco y caña de azúcar son explotados laboralmente alrededor de 194 mil infantes.

El contacto con agroquímicos constituye el peligro mayor para la gran porción de ese sector ligada al agro, concuerdan la FAO, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud.

A las alergias, escozores y llagas, se suman como resultado del manejo o acercamiento a estas sustancias tóxicas trastornos internos de tipo neurológico, déficit de atención, incapacidad o lentitud para aprender y hasta cáncer en diversos órganos.

Las niñas también padecerán en el futuro abortos espontáneos, tendrán bebés con problemas genéticos y otros daños, reveló un estudio del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, de Canadá.

De acuerdo con la pesquisa, la exposición a estos agrotóxicos ocurre a partir de la cercanía a los envases, almacenados en condiciones precarias dentro de las viviendas, o por la participación en la fumigación sin las precauciones requeridas.

En la generalidad de los casos, los padres ignoran que la exposición permanente a pequeñas dosis de plaguicidas altera los procesos hormonales y resquebraja los sistemas inmunológicos de sus hijos, casi siempre de forma irreversible.

Un informe emitido por la FAO en 2007 definió que los infantes son más vulnerables a los riesgos del trabajo agrícola, la silvicultura, la pesca y en el procesado, transporte y comercialización de alimentos y productos.

Sin poder asistir a la escuela o jugar, estos carecen de formación, experiencia, y a menudo utilizan herramientas diseñadas para manos de adultos, en correspondencia con esa entidad.

Aspecto poco considerado por las estadísticas oficiales es la situación de los menores migrantes, la mayor parte de los cuales va a trabajar al campo, especialmente en las zonas fronterizas.

Ese problema va en aumento en México, donde cada año suman más de 150 mil los que intentan pasar la frontera, informó el Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de ese país.

De ellos, una tercera parte lo hace sin la compañía de un pariente o amistad, y con motivaciones económicas que los conducen a trabajar en las plantaciones agrícolas de Estados Unidos, en precarias condiciones.

La desnutrición infantil, legado neoliberal

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 Resultado de las políticas neoliberales aplicadas en la mayor parte de los países latinoamericanos y caribeños desde los años ochenta del pasado siglo, 8,8 millones de niñas y niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica.

El tema, abordado en un estudio por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), resulta alarmante si se considera que el llamado déficit de talla para la edad aqueja al 16 por ciento de los pobladores de esta región.

Guatemala, nación situada en el centro del continente, es el país de mayores índices de desnutrición en toda la región y sus estadísticas superaron los promedios de países de Asia y Africa.

De 1995 a 2002, el 46 por ciento de los infantes guatemaltecos padeció de desnutrición crónica, por encima del 29 por ciento registrado en estos territorios.

Ecuador reportó en igual período un 27 por ciento de niños afectados por ese padecimiento, seguido por Bolivia y Perú, donde las dificultades para acceder a una alimentación sana redundaron en 26 y 25 por ciento, de manera respectiva.

El hambre y la desnutrición, derivada de esta, logran penetrar de manera mucho más agresiva en las comunidades indígenas y en las integradas por descendientes de afroamericanos, aseguró CEPAL.

Estos sectores poblacionales son los más marginados dentro de las sociedades latinoamericanas y suelen sobrevivir en áreas rurales, de escaso acceso al agua potable y carentes de sistemas de alcantarillados.

A estos factores puede añadirse el bajo nivel educacional prevaleciente en estas familias, cuyas niñas y niños se ven obligados a trabajar desde edades tempranas para colaborar con la resquebrajada economía hogareña.

Desplegar políticas de Estado integrales de largo plazo y con la participación activa de todos los actores, fue la recomendación de CEPAL para contrarrestar estos problemas.

En ese sentido, debe priorizarse la atención a los menores de tres años de edad, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, que se encuentran en momentos críticos de vulnerabilidad nutricional dentro del ciclo de vida.

Aunque algunos de estos gobiernos suscribieron la Convención sobre los Derechos del Niño y otras disposiciones destinadas a la protección de la infancia, sus practicas de Estado están muy alejadas de esos acuerdos.

Por lo general, estos temas están incluidos en las campañas electorales de los futuros presidentes, alcaldes, legisladores y funcionarios en general, que se desatienden de sector tan vulnerable al llegar al poder, coincidieron analistas.

Desde 2004, el Programa de Naciones Unidas para la Infancia constató que cerca del 60 por ciento de las niñas y niños de Latinoamérica y el Caribe vivían sumidos en la pobreza y la tendencia al ascenso de esa cifra.

La aplicación de las estrategias neoliberales durante las últimas décadas impidió superar los niveles de depauperación en el subcontinente, admitió incluso el Fondo Monetario Internacional.

Este organismo financiero, reconocido por su defensa a ultranza de las supuestas ventajas de esa política y uno de sus principales promotores desde los años ´80, aceptó además que ese modelo económico sólo exacerbó la desigualdad en esta región.

El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, declaró que Latinoamérica enfrenta no sólo un rezago en lograr un mejor desempeño de su aparato productivo, sino también en distribuir los beneficios "cuando hay crecimiento".

Para los economistas, eso se traduce en que sólo una pequeña élite se apropió de los beneficios del tímido crecimiento de esta zona, en vez de favorecer la salida del estancamiento y la pobreza como habían asegurado sus impulsores.

El neoliberalismo trajo consigo despidos masivos, incremento de horas de trabajo, reducción de la estabilidad laboral y beneficios sociales en general, de servicios y empresas estratégicas, liberalización de impuestos a las transnacionales.

También este esquema de desarrollo, devenido ideología, redundó en la apertura de mercados y la liquidación de las industrias nacionales, y, por consoiguiente, en el redoblamiento del desajuste estructural de las economías latinoamericanas.

En consecuencia, la pobreza adoptó múltiples formas de expresión en esta región, la de niveles más elevados de desigualdad en el mundo y donde el futuro sigue amenazado por la desatención gubernamental a los problemas que aquejan a tan vulnerable grupo poblacional.

Muertes de menores: asumir el asunto como prioridad en Centroamérica

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   La Parca con su guadaña continúa acechando a las niñas, niños y jóvenes en Centroamérica, región en la que confluyen tres de las naciones más riesgosas del continente: Honduras, Guatemala y El Salvador.  

   Mientras, el terror de larga data contra el sector rinde sus frutos: un ascendente segmento de las sociedades de estos países ve la violencia como algo de rutina y mira las escenas de muertes de infantes con alarmante apatía.  

   Un registro iniciado hace menos de una década por el organismo humanitario Casa Alianza contabilizó, sólo en Honduras, tres mil 993 asesinatos de menores de 23 años hasta el 31 de diciembre.  

   De ellos, 504 perecieron en el último año víctimas de la criminalidad en el país, donde cada día son ejecutados arbitrariamente 1,3 personas en ese rango etario por grupos de exterminio o escuadrones de la muerte.  

    El informe emitido por el ente regional defensor de los derechos del sector reflejó además que 116 de los fallecidos en Honduras hasta diciembre de 2007 apenas rebasaban los 18 años, por lo que eran considerados niños o adolescentes de acuerdo con las leyes.  

    José Manuel Capellín, director de Casa Alianza en el territorio, conminó al Estado a fortalecer de una vez con recursos humanos, técnicos y financieros, la unidad de investigación de muerte de menores y a asumir el tema como prioridad.  

    Como sociedad, también permitimos que sean aniquilados por sus verdugos, quienes actúan en completa impunidad, opinó el directivo de origen español, según el diario hondureño La Tribuna.  

   La desatención por parte de todas y todos a la matanza de niñas, niños y jóvenes provoca que la espiral de violencia contra ellos continúe e incluso aumente a través de los años y pese a las diferentes administraciones de gobierno.  

   Un repaso de las denuncias constantes de Casa Alianza sobre la problemática desde finales de los años 90 confirma que lo ocurrido contra ese segmento social es trágico y lamentable y hasta sugiere una aceptación tácita de la cultura de la muerte en estos países.  

   Defensores de los derechos humanos abogaron porque en 2008 cese la problemática en sus territorios y proyectaron aunar esfuerzos ante la afrenta contra el derecho a la vida de miles de niñas, niños y jóvenes.  

   Pero la Parca- representación de Cloto, Láquesis y Átropos, las tres hermanas vestidas de negro, encargadas de hilvanar, devanar y cortar los hilos de la vida- sigue acechando a los más vulnerables en las tierras del centro del continente.  

   En la vecina Guatemala los homicidios contra jóvenes prácticamente rebasan los 50, mientras que en El Salvador las cifras siguen imprecisas por la falta de atención seria al tema por parte de las autoridades, divulgaron analistas locales.

   Los procedimientos aplicados para acabar con la vida de los más jóvenes incluyen secuestros, torturas e incluso mutilaciones, y son similares a las utilizadas por los grupos de exterminio en el ámbito de las guerras internas, en los años 80.  

   El periodista salvadoreño José Dalton aseguró que, por lo general, los asesinos abandonan los cadáveres en lugares públicos y con mensajes de advertencia para inspirar terror, mientras la policía culpa a ciertas pandillas de tales hechos.  

   Más, múltiples fueron las denuncias acerca de las estrategias de limpieza social programadas y autorizadas por algunos gobiernos centroamericanos con el fin de contrarrestar la criminalidad en sus jurisdicciones desde inicios de esta centuria.  

   La ex Subcomisionada de Policía de Honduras, María Luisa Borjas, declaró en 2005 que al menos en cuatro dependencias policiales hondureñas algunos funcionarios acogían con beneplácito a quienes se ofrecían a colaborar con tan sucias tareas.  

   Parte de la oficialidad de las instituciones policiales esgrimían la escasez de fondos para sustentar que matar podía resultar más barato que empeñarse en lograr la reeducación de miles de niños, adolescentes y jóvenes apegados a la cultura de las maras.  

   La prueba de tal arbitrariedad quedó develada entonces con el apoyo que brindaban los encargados de velar por la tranquilidad ciudadana a grupos como Los Magníficos, ensalzados por no dejar huellas de sus crímenes, y otros 20 escuadrones de la muerte.  

   Los orígenes de tales cuerpos represivos en Centroamérica guardan relación con la estrategia alentada por Estados Unidos como parte de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional, dirigida contra las fuerzas progresistas en los años 80.  

   Si antes esos grupos solían torturar, desaparecer o masacrar a los sospechosos de simpatizar con ideas izquierditas, ahora dirigen las mirillas de sus armas hacia niñas y niños de la calle y jóvenes.  

   Pero mejor no perder tiempo dilucidando si operan aún esas fuerzas vinculadas al Estado, financiadas por empresarios privados y toleradas por los gobiernos: los cadáveres aparecen por día, pero no los criminales, ni fiscales y policías con investigaciones.  

   Una clara voluntad política de los Estados para esclarecer esos hechos y la coordinación de estrategias orientadas a insertar a los jóvenes en la sociedad es lo único que resolvería el problema, concuerdan actores sociales./ism (Prensa Latina, La Habana, http://www.prensa-latina.cu/article.asp?ID={E738C372-56D5-4F86-96A6-E6EA1BDFF7AE}&language=ES)    

12/01/2008 11:30. Isabel Soto Mayedo #. Infancia y Juventud No hay comentarios. Comentar.


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