Facebook Twitter Google +1     Admin

Bradley Manning desaparece, pero Chelsea vivirá orgullosa de su contribución

20140426225049-chelsea-manning-protest1.jpg

Bradley Manning, el soldado que cobró notoriedad internacional por haber filtrado a WikiLeaks miles de documentos clasificados acerca de las guerras de Afganistán e Iraq y, por ello, condenado a 35 años de prisión, ya no existe.

O para decirlo como es, en lugar de Bradley, ahora es Chelsea Elizabeth Manning, como quiere que le nombren y se hace llamar desde agosto de 2013. Un juez del estado de Kansas le concedió la oportunidad de cambiar su nombre.

El cambio, que de manera oficial ahora reconoce a la persona transgénero en que Chelsea decidió convertirse, sucede luego de que dos psiquiatras militares hayan diagnosticado al soldado con “disforia de género”, que designa a personas con identidad sexual en conflicto con su cuerpo.

“A menudo me han preguntado ¿por qué estás cambiando tu nombre? La respuesta no puede ser más simple: porque es un mejor, más significativo y más honesto reflejo de quién soy y de quien siempre he sido: una mujer llamada Chelsea”, dijo Manning en una declaración.

Manning destacó que el cambio de nombre, aunque lleno de valor personal, podrá con suerte también aumentar la consciencia de la gente sobre los problemas y retos que enfrentan todos los días las personas transgénero.

Mientras tanto la defensora de los derechos de las personas transgénero y representante de Manning, Lauren McNamara, indicó que “ser reconocido por el nombre que se escoge para reflejar lo que uno es, es una cuestión de dignidad básica”.

(En: http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/04/24/bradley-edward-manning-ya-es-oficialmente-chelsea-elizabeth-manning/)

Sábado, 26 de Abril de 2014 14:47. Isabel Soto Mayedo #. Militarización y militarismo

Comentarios > Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris