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¿La bondad debe legislarse?

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Que la bondad o la solidaridad tengan que legislarse, nunca lograré entenderlo. Más, el avance por la vida suele ponerte frente a situaciones en las cuales comprendes que no todo debe quedar a la espontaneidad y confiando en el buen tino de los seres humanos con ciertas cuotas de poder.

Una trabajadora o trabajador incapacitado temporalmente para valerse por sí solo- y hasta sin familiares o parientes cercanos en condiciones de atenderlo- debe contar al menos con cierta dosis de responsabilidad de sus jefes o administradores.

Cuesta aceptar que quienes día a día exprimen sus posibilidades profesionales, luego se desatiendan totalmente de esa persona cuando no puede servirles para seguir impulsando su gestión. Incluso, que ante la primera ausencia, no atinen a levantar un teléfono para preguntar por el ser humano al cual exigen cada jornada lo mejor de si o cuando menos, ofrecer cualquier tipo de colaboración.

La atenuante no puede buscarse en que la mayoría de los ubicados en esas instancias en empresas o instituciones sean hombres, quienes por la cultura machista, falocéntrica y androcéntrica en la que crecemos, suelen ser justificados por muchas y muchos por su supuesta limitación para los detalles o delicadezas.

Ejemplos sobran de hombres de todas las edades, razas, credos religiosos, ideologías, culturas...en fin, capaces de exhibir las mayores cuotas de sensibilidad humana lejos de rimbombantes discursos.

Un intento de poner coto a la negligencia en casos como el referido trató de ponerse a partir de la institucionalización del encargado de la Atención al Hombre- nombre de por si discriminativo hacia las mujeres- en las secciones sindicales de base.

Pero vuelve a aparecer la añeja interrogante…¿quién le pone el cascabel al gato?

La administración es responsable de todas las horas laborales del trabajador, es decir, de lunes a viernes, según uno de los abogados asesores de la Central de Trabajadores de Cuba, consultado vía telefónica.

Al sindicato compete apenas servir de intermediario ante el ente directivo frente al problema del afectado e insistir en que su caso sea atendido por todos los factores del centro: dígase administración u organizaciones políticas representadas en ese consejo, añadió el especialista, quien prefirió el anonimato.

Sin embargo, la ley no puede señalar lo negativo o ir a particularidades extremas, manifestó e insistió en que todo queda a discreción de los dirigentes implicados.

Tras escuchar al lego pagado por la máxima instancia representativa de los derechos de trabajadoras y trabajadores en el país, queda poco para comentar.

La cuestión es humana. La bondad sólo puede desarrollarse desde la cuna y nutrirse en correspondencia con el tipo de relaciones sociales en el cual la persona alcanza de forma progresiva la mayoría de edad.

Por muchas razones, el sistema de interacción humana prevaleciente en el archipiélago cubano desde hace más de medio siglo puede potenciar altas dosis de camaradería. Los infantes, desde sus primeros pasos y hasta la culminación de estudios, están sujetos a métodos didácticos y pedagógicos estructurados en lograr eso.

Fuera de sus fronteras, este pueblo es admirado por la manera en la que lleva a casi todos los rincones del planeta lo poco con que cuenta para compartir con otros más necesitados.

¿Cómo asumir entonces la paradoja? ¿Puede alguien ayudarme a dilucidar la respuesta?

De momento quedo con lo sugerido por la sabiduría oriental para este día,

“Querida Isabel Soto Mayedo, este es tu Oráculo Ching para el Jueves 6 Marzo:

Kuei: La Contraposición,

No te conviene tratar de armonizar entre sí cosas, personas o situaciones que son incompatibles. Sabes que cada uno tiene sus propias características y es importante que las conserve. Podrás encontrar una vía de la armonía aunque si verás los resultados en un futuro próximo.

Hasta mañana”.

Jueves, 06 de Marzo de 2008 10:18 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

La urgencia de la diplomacia

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Múltiples ejemplos muestran en la cotidianeidad que continuamos sustancialmente muy cerca de la caverna en cuanto a relaciones humanas. La elegancia del vestuario, la posesión de un espectro cultural más o menos amplio, o la exhibición de modales refinados acordes al momento, solemos tirarlos por la borda ante situaciones conflictivas.

Un repaso minucioso de cada jornada asusta cuando constatamos la facilidad con la cual apelamos a las múltiples formas de la violencia ante la más mínima contradicción.

Muecas de mal gusto, expresiones soeces, miradas retorcidas, comentarios a destiempo, ironías, son apenas una arista de tan fatídico estilo de responder y la antesala de enfrentamientos de envergadura donde pueden aparecer incluso artefactos de muerte.

La paz no consiste solamente en la ausencia de la violencia- lo cual sería ya un logro importante- sino también pasa por la colaboración recíproca y por una gama de acciones positivas.

El avistamiento constante de conflictos lejos de causarnos extrañeza, prueba la existencia de otra cara de la condición humana: la de bestia, como enseñó el pionero del psicoanálisis, Sigmeun Freud, en El malestar con la cultura.

Pero no hay conflicto frente al cual no podamos encontrar rutas para su genuina solución o al menos, entendimientos parciales que bajen la temperatura y permitan continuar la marcha sin continuos sobresaltos.

La educación y el fortalecimiento de la autoestima de cada quien desde edades tempranas constituye un cimiento indispensable para llegar a ser diplomáticos de carrera o de vocación. Pero hacer de esta una profesión o convertirla en una actitud ante la vida no significa exactamente rondar en la hipocresía o la falsedad.

Lindorio el incapaz- personaje representado en el espacio televisivo cubano Deja que yo te cuenta- recuerda a quienes amparados en posiciones de mando hacen gala de una falsa diplomacia y erigen un muro contra la comunicación entre compañeras y compañeros de trabajo, colegas o hermanos de luchas.

Nunca es suficiente la labor humana con tal de evitar esos vacios de intercambios y diálogos, máxime porque en ellos está la mejor estrategia contra quienes pretenden atentar contra la paz alimentando de manera sutil la inconformidad entre quienes conviven en nuestro radio de acción.

Para evitar la violencia, directa o indirecta, lo mejor es propiciar el canje de opiniones, conocer las inquietudes de las partes involucradas y obrar haciendo honor a la verdad y a la justicia.

A la verdad hay que entrarle con la manga al codo, como el carnicero en la res, enseñaba nuestro José Martí. Con ella ni se juega, ni se ofende o se humilla.

Pero cuidado: no con la verdad que hemos labrado a partir de conceptos individuales, sino con aquella que nace de cotejar posiciones encontradas y de su medición en una balanza bien equilibrada. Lejos del ego personal y de esquemas prefijados.

La búsqueda del entendimiento entre las personas frente a la natural conflictividad humana supone cierto grado de confianza recíproca y esta sólo se logra con el trato respetuoso y amable.

Los errores de apreciación están a la orden del día. De ellos nacen las contradicciones generalmente. Pero como transmite la sabiduría popular: hablando la gente se entiende y la única vía posible para esclarecer opiniones erróneas es dialogar.

Más, lo que si resulta inaceptable en el diálogo, en la búsqueda de la confianza y del entendimiento, es la mentira. Ir a la mesa de negociaciones armados con mentiras conscientes y hasta lacerantes para las otras partes es renunciar de antemano al éxito sostenido y alentar la búsqueda de soluciones limitadas.

Quien pretenda resolver cualquier conflicto entre humanos debe partir del presupuesto de que también él puede equivocarse y que su conocimiento de la realidad puede ser escaso o erróneo.

Tales variables lo obligan a exponer su verdad de la manera más aceptable posible para el otro y a saber escuchar la de su contraparte con corazón y mente abiertos. A tono con Benedetti: tal vez más lo primero que lo segundo, y también, viceversa.

Un diálogo jamás avanzará mientras lancemos evidencias reales o ficticias al rostro del otro como piedras: ello obligadamente generará mayor confrontación y profundizará las diferencias.

Lo bueno, verdadero y bello, de nuestra propuesta debe presentase serena y amigablemente, con evidente disponibilidad de aceptar otros puntos de vista en aras de marchar juntos, sin pretender humillar al otro.

Las relaciones humanas o diplomáticas en sentido general no pueden establecerse con la pretensión de lograr un consenso o uniformidad absoluta de criterios respecto a tema alguno.

Hace mucho estamos convocados a salvar la especie humana globalizando la solidaridad, la bondad, el respeto, la hermandad y todo aquello sólo dable a los seres pensantes.

En este mundo plural- desde el interior de sus distintas sociedades y a escala global- procuremos la complementariedad enriquecedora y no la uniformidad aplastante.

Ningún lente posibilita avizorar más allá del cenit. Menos, la posibilidad de que tenga fin tanta heterogeneidad por las fuerzas de la razón o por las sinrazones de la fuerza.

Vamos, que la idea no es potenciar la tolerancia ante lo intolerable tampoco: resulta irritante la tolerancia de la explotación de unas personas por otras, la desatención a los infantes, el tráfico de seres humanos, el abuso sexual, en fin…el mar.

Sin embargo, a estas alturas tenemos que ser respetuosos a extremo con las diversas formas de realización humana individual porque la verdad y la eticidad sólo tienen un lugar y no están ligados a escalas de poder.

No siempre el administrador tiene la razón, pero tampoco el administrado, por serlo, es víctima y poseedor de ella.

Mantener la lucidez y la justeza ante situaciones conflictivas es tarea harto compleja. La bondad, la belleza, y la verdad dependen de las razones internas de cada quien, pero hay que alejarse de las apariencias y de la inmediatez.

Las raíces de los problemas con frecuencia están más allá de nuestras narices y llegando a ellas y encarándolas con coraje es como único podemos lograr soluciones definitivas al mal.

Nadie es tan autosuficiente, en el sentido real del término, que no precise de los otros, ni tampoco nadie está tan desvalido que sea incapaz de agenciarse un lugar por si solo.

La diplomacia auténtica es ciencia y arte al servicio de la verdad integral de mujeres y hombres. No tomarla en serio en el día a día- en casa, en el centro de estudios o trabajo, el ómnibus, el parque, la fila en la tienda, en el médico, la oficina pública, etc.- coloca barreras en el camino hacia el alcance de la real condición humana.

Dejemos a las bestias la selva. Por todas y todos, desbrocemos nuestras vidas de conflictos inmovilizadores.

Sábado, 01 de Marzo de 2008 16:04 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Nuevitas ¡Peligro, derrumbe!

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(Carta de una nuevitera ausente, pero pendiente)

   Nuevitas, municipio del Camaguey congratulado con la sede del homenaje por el 26 de julio, está en peligro de derrumbe. Cientos de casas amenazan con desaparecer y sus añejos techos de teja y madera arriesgan cada día la vida de sus moradores.

    Qué decir de un pueblo donde la Asamblea Municipal del Poder Popular tuvo que cambiar de sede hace varios años por la caída parcial de la edificación en que radicaba y todavía no se avizora la solución. Téngase en cuenta que hablo del antiguo Ayuntamiento Municipal, uno de los conjuntos arquitectónicos más emblemáticos del territorio.

   La Unidad de Mantenimiento e Inversiones de la Vivienda también perdió su local- en la calle Joaquín de Agüero, casi esquina Máximo Gómez-, mas la salida al problema fue sencilla: primero, ocuparon dos viviendas en “desuso”. Luego, pasaron a la parte trasera de lo que se conoce como el Centro de Cálculo.

   Situación similar enfrentan algunas de las más céntricas unidades de comercio del territorio, como El Eco, que tras ser declarada en peligro fue mudada para el Micro Distrito Ignacio Agramante. Desde entonces, agenciarse los productos de esa tienda implica gastos de energía, más que de dinero, para nueviteras y nueviteros de otras zonas.

   Y sigue el inventario: el local del Palacio de los Matrimonios- otrora Club Martí- está apuntalado; el cine Puerto Príncipe, situado al frente de una escuela primaria, pierde por día su sobretecho y arriesga a quienes pasan cerca de él. La biblioteca municipal Ricardo Cabrero, centro cultural de larga data y reservorio imprescindible de obras valiosas para los estudiantes de la sede universitaria municipal, perdió las tejas del portal y está en trámites de mudanza por idéntica razón.

   De poco sirvió el rescate del patrimonio tangible local impulsado una década atrás. La Cafetería 1846, cercana a la reconstruida Alameda de la calle Martí, volvió a perderse una vez más, para disgusto de quienes solían refrescar sus tardes con la cerveza y las empanadas que ofertaban en el lugar, al estilo español.

   Esto lo escribo sólo pensando en el centro histórico de Nuevitas. Un recorrido por la periferia, asusta más. Sin embargo, dolor mayor causa constatar que lo que se pierde en la “ciudad industrial”, nunca regresa, como si la desidia hubiera decidido instalarse de manera definitiva en ella.

   Comparto estas tristezas para ver si un día puedo rebatir con argumentos sólidos al señor que irónicamente sugirió que el cartel ¡Peligro, derrumbe!- colocado fuera de la casona colonial que alberga la biblioteca municipal-, debía estar a la entrada del pueblo.

Miércoles, 20 de Febrero de 2008 19:40 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Las trompetas de Jericó siguen callando

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   Las trompetas de Jericó siguen en silencio. El pueblo, lejos de prorrumpir en un griterío ensordecedor, acometer contra la ciudad,  y tomarla, prefiere callar o reafirmar que más allá del anuncio mantendrá el respeto al líder.    

   El muro tardará en desplomarse a pesar de los augurios de los ilusos. Nadie alzará la mano para pasar por el filo de la espada a mujeres y hombres, niñas, niños y ancianos, vacas, ovejas y asnos.  

   Vuelve a cobrar bríos el desenfreno mediático. Pero sordos a la algarabía lejos de sus fronteras, cubanas y cubanos dan muestras de la madurez adquirida en estos años. También prueban que surtió efecto la estrategia inaugurada en julio de 2006.   

   Fidel Castro, uno de los hombres más admirados y vilipendiados de la vigésimo segunda centuria, decidió ceder su puesto como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Presidente del Consejo de Estado y de Ministros tras medio siglo.  

   Mientras, en Cuba, nada fuera de lo común se mueve. Como cuando trascendió la proclama que puso ante la opinión publica a su hermano, Raúl, como posible sustituto.   

   Ni en la cola de la céntrica heladería Cooppelia, ni en la guagua, ni en la calle, escuché alusión al tema. Evidentemente, tal decisión era esperada desde entonces.   Mínimo es el número de los que por acá mostraron sorpresa al conocer la noticia.

   Fidel Castro es un ser humano. Carismático como pocos y culto a montones, pero un ser humano. Este momento tenía que llegar. Evoco en él a mi abuelo. Sólo queda mantener sus afanes y tratar de rescatar lo mejor de sus proyectos.

  _ Estoy leyendo las noticias!!!!...me sorprendió a primera hora un amigo. Luego me comentó de las elucubraciones de periodistas sensacionalistas del sur de la Florida, en Estados Unidos. También de decenas de entrevistados por esos lares que dieron vítores por lo que supusieron, implicará un cambio radical para el país.  

   Otros, más cercanos a la cordura, coincidieron en que a partir de la noticia poco variará la realidad de la Mayor de las Antillas.   La falta de recursos continuará impidiendo solucionar las carencias en materia habitacional en todo el territorio. La inestabilidad en el servicio de transporte seguirá exigiendo el seguimiento iniciado algunos meses atrás y pocos serán los esfuerzos por acabar de sustituir un parque desgastado por el uso y la ausencia de repuestos. La desidia obligará a mantener acciones.  

   Unos u otros movimientos en las altas esferas gubernamentales oxigenarán el camino, más tendrá que redoblarse la batalla por rescatar valores y contrarrestar los malos vicios contraídos en medio de los desajustes.  

   Pero pese a todo, la esencia seguirá inalterable. Cuba seguirá siendo Cuba para orgullo de muchos y dolor de otros.

 

Martes, 19 de Febrero de 2008 20:42 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> Hay 1 comentario.

Estadounidenses en la sociedad civil pinera de principios del XX

La avalancha de ciudadanos de origen estadounidense hacia la Isla de Pinos, a partir de 1899, marcó la sociedad civil de la pequeña ínsula del extenso archipiélago cubano durante las primeras décadas del siglo veinte.

A la par de la apropiación de terrenos, estructuración de poblados, enclaves productivos y comerciales, estos hombres y mujeres también promovieron la creación de sus propias instituciones socioculturales con un marcado carácter exclusivista.

La primera de esas agrupaciones fue la The Hibiscus Club, organizada en 1905 por unas 12 personas de origen norteamericano residentes en la localidad de Santa Fé.

A esta siguió la creación de los no oficiales The American Club, con más de una centena de miembros de ambos sexos; del The Bridge Club y del The Quiz Club, todos dedicados al esparcimiento y a la organización de celebraciones culturales, excursiones, prácticas de equitación y otros a partir de 1909.

El más amplio de los clubes estructurados en la etapa, The Pioneer Club, logró integrar a numerosos estadounidenses asentados en Nueva Gerona, donde estaba su sede, Columbia y Santa Fé.

La selecta membresía de ese grupo apenas se reunía de manera indistinta lo fine de semana para actividades de tipo social, como cenas, bodas, cumpleaños y celebraciones de toda índole.

Ante el empuje de la actividad comercializadora desde Isla de Pinos, y casi siempre con rumbo a Estados Unidos, también surgieron varias asociaciones vinculadas de forma directa a los negocios, pero que una que u otra vez promovían actividades de carácter social.

En ese grupo pueden destacarse la Bussines Man´s Asociation, la Columbia Comercial Club, San Pedro Industrial Club, la San Pedro Industrial Club, la Santa Fe Comercial Club y la Asociated Societies.

Al mismo tiempo, desde el primer decenio del siglo XX fueron fomentadas en varios poblados pineros escuelas para niños de padres estadounidenses, aunque en algunas de ella resultaron admitidos infantes de otras nacionalidades.

Una de los centros de enseñanza que alcanzó más renombre fue la St. Joseph´s Academy, cuya construcción contó con el concurso de los habitantes de Nueva Gerona y del párroco que oficiaba en la Iglesia Católica de ese núcleo urbano.

El claustro de esa escuela, en la cual se agruparon hembras y varones sin distinción de razas ni orígenes, estaba compuesto en su mayoría por monjas de la Orden Benedictina.

La St. Joseph´s Academy radicó hasta 1929 en el edificio construido en la intersección entre las calles Martí y 28, antes Andrés Acosta, que luego fue convertido en el Hotel San José.

Historiadores locales aseguran que en 1918 se creó en el poblado de Santa Bárbara la Mc Mahan Military School, encargada de preparar de forma militar y cultural sólo a niños norteamericanos y pineros blancos comprendidos entre los 7 y lo 13 años de edad.

La comunidad estadounidense establecida en la sureña ínsula del archipiélago cubano a principio del XX tampoco se privó de tener sus propio órganos de prensa, aunque tuvo que recurrir a las imprentas o editoriales radicadas en la capital de la República para su edición.

The Isle of Pines Appeal era el semanario oficial que circulaba en la colonia, mientras cada quince días se distribuía la revista The Isle of Pines Post.

Ambas, junto a otras publicaciones, como la Cuban Review y The Times of Cuba,

se hacían eco de la propaganda enfilada a estimular la inmigración estadounidense hacia ese territorio, para lo cual expresaban con frecuencia informaciones sobre sus supuestos progresos económicosociales y políticos.

La tendencia exclusivista de los norteamericanos asentados en Isla de Pinos se reflejó también en la salud pública, pues casi siempre priorizaban emplear o atenderse con los médicos y personal sanitario de su misma nacionalidad.

Esa particularidad se reflejó además en la actuación de las asociaciones o grupos que concibieron la construcción del cementerio de Santa Bárbara y del norteño poblado de Columbia, en aceptable estado de conservación.

La impronta religiosa de esos hombres y mujeres quedó gravada en esos sitiales mortuorios, pero también en la remodelación de una Iglesia Católica en Santa Fe y la creación de otras de tipo protestantes, como la episcopal y la metodista.

Aunque los colonos estadounidenses nunca lograron movilizar un enorme caudal de capitales en inversiones productivas, pues se dedicaron sobre todo a actividades de tipo especulativo, alcanzaron cuantiosas ganancias.

En virtud de la influencia adquirida por esa razón, esos ciudadanos de origen norteño, granjeros en su gran mayoría, se hicieron de manera progresiva del control de toda la vida políticoeconómica local.

El poderío alcanzado por algunos de ellos incidió en la aceptación del debate alrededor de la posible unión o anexión a Estados Unidos, lo cual se puso de manifiesto en la potergación, por más de dos décadas, del proyecto de análisis de la ratificación del Tratado Hay-Quesada en el seno del Congreso norteamericano.

Pese a la crisis económica evidenciada hacia 1926, como resultado del huracán que atravesó la isla de sur a norte y arrasó con casi todo lo que se cruzó en su camino, no se agotó la supervivencia del capital estadounidense en el ahora municipio especial.

La zona franca y turística especial creada a mediados de los treinta en él abrió nuevos espacios para la explotación y facilitó el acceso de nuevos geófagos provenientes del norte que mantuvieron su supremacía sobre los terratenientes cubanos del área.

Esa tendencia, que se mantuvo hasta 1959, cedió el paso a la transformación de las estructuras socioeconómicas y políticas de Isla de Pino, pero no a la desaparición total de los vestigios de una sociedad marcada por el paso de los hombres y mujeres oriundos de Estado Unidos.

 

Sábado, 06 de Enero de 2007 20:54 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Cosmopolitismo y presencia estadounidense en Isla de Pinos

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El cosmopolitismo distintivo de la otrora Isla de Pinos cobró impulsos desde finales de la centuria decimonónica, desde que las miras estadounidenses se dirigieron a hacia ese territorio situado al sur de la provincia habanera.

Para entonces, el Congreso norteamericano valoraba la construcción de un canal interoceánico por Nicaragua o Panamá- optando finalmente por este último- y resultaba impostergable la creación de una base naval estratégica para resguardo del mismo.

La privilegiada posición de Cuba, a pocas horas de navegación de las costas del país norteño, a la entrada del Golfo de México y la desembocadura del Mississippi, unido a la cercanía de la sureña ínsula de nuestro archipiélago a la vía istmeña incidieron en su elección como enclave.

A partir de ese período, la ahora Isla de la Juventud alcanzó un notable protagonismo socioeconómico y político, en el cual influyó sobre manera la estructuración de varios poblados con rasgos muy similares a los diseminados por distintas regiones de Estados Unidos.

Desde su llegada a ese espacio geográfico, los pioneros de la colonización estimulada desde Washintong procuraron la americanización del lugar y promovieron la fundación de nuevas poblaciones, que la distinguieron del resto de la República.

El modelo arquitectónico traspolado por los estadounidenses, diferente de manera total del español, incluía la construcción de casas de madera, hasta en sus pisos, asentadas sobre pilotes.

Los denominados bungalows, también con techos altos a dos aguas, ventanas de cristal y amplios portales cubiertos en sus alrededores, caracterizaron desde esa época parte del singular panorama pinero.

Ellos contrastaban con el batey característico del resto del campo cubano, muy ligado desde sus raíces a la industria azucarera y al casi imperceptible legado de la población autóctona nacional.

El proceso de urbanización en cuestión trajo consigo además el establecimiento de agencias bancarias, comercios, hoteles, medios de transporte, y otras dependencias a través de las cuales se garantizaban las condiciones elementales para el desenvolvimiento de esas comunidades.

Testimonio de aquellos años fueron los poblados de Columbia, Mc Kinley, West Port, Santa Bárbara, Los Indios y la reanimación que experimentaron Santa Fe y Nueva Gerona, principales núcleos urbanos de la localidad.

El más antiguo de esos poblados, fomentados alrededor de la cultura del cítrico, al decir de la escritora norteamericana, Irene Wright, fue el norteño Columbia, cuya conformación se atribuye a la Isle of Pines Land and Development Co.

Esta firma y la Isles of Pines Co., ambas fundadas en 1901, junto a la Cañada Land and Fruit Co., la Santa Fe Land Co. y la Almacigo Land Co., creadas en 1903, fueron las promotoras y controladoras del negocio de la compraventa de suelos de la pequeña ínsula por parte de ciudadanos de origen estadounidense.

La avalancha de granjeros de ese país, anhelantes de hacer fortuna, y la tentadora política de ocupación alentada por esos monopolios redundó en que hacia 1903 sumarán más de 300 los colonos norteamericanos residentes en Isla de Pinos.

Mientras, otros 200 habían adquirido terrenos bajo régimen de propiedad, en los cuales aún no se decidían a radicar, pero mantenían en explotación.

El incremento de las plantaciones citrícolas, cuyas producciones eran destinadas a la exportación; de la actividad especulativa, comercial; y de la explotación de los recursos madereros y minerales de la pequeña isla estuvieron aparejados a ese proceso.

Y aunque la migración estadounidense comenzó a declinar hacia 1922, con el descenso progresivo del número de ventas por año y la creciente inestabilidad de los precios, ya podían darse por satisfechos los instigadores de la colonización.

En Isla de Pinos, cedida a Estados Unidos por España en virtud del Tratado de París de 1898, lo cual fue ratificado en el articulado de la posterior Enmienda Platt, habitaban 44 cosecheros de toronja en 1933, más del 80 por ciento de ellos provenientes de suelo norteamericano.

También hacia la fecha funcionaban numerosas asociaciones, clubes, instituciones educacionales, asistenciales, eclesiales, medios de prensa e, incluso, cementerios, destinados de manera exclusiva a los oriundos del país del norte o de otros de habla inglesa, quienes se habían asimilado a ellos.

Cuba constituía una vía de acceso importante para asentarse en Estados Unidos por las medidas migratorias de entrada a ese territorio y la presencia de una comunidad proveniente de esa nación constituían un atractivo incuestionable para hombres y mujeres interesados en trasladarse en un futuro a suelo norteamericano.

Por esas razones, y ante la posibilidad de gozar de las mismas ventajas que los americanos residentes en el territorio, cuando se redefiniera de una vez la jurisdicción estadounidense sobre el mismo, mucho extranjeros se asentaron en sus tierras y trataron de integrarse a los círculos norteños que la habitaban.

Emigrados de Antigua y Barbuda, Caimán y otras islas caribeñas, pero también alemanes, italianos, húngaros y europeos de toda laya- quienes solían hacerse llamar americanos o eran identificados como tal por sus similitudes étnicas- se mezclaron con los norteamericanos hasta diluirse en el imaginario popular como tales.

De tal modo, el cosmopolitismo acrecentado con la llegada de esos hombres y mujeres, que se sumaron a los de la colonia estadounidense, nativos y pobladores españoles en el lugar, favoreció la reedición del carácter multinacional de la sociedad civil pinera.

A pesar de eso, la influencia ejercida por los norteamericanos en el orden cultural ayudó a distinguir aún más el localismo predominante, al imponer en los campos estilos constructivos a la usanza norteña con señales distintivas de sus regiones de procedencia.

Sábado, 06 de Enero de 2007 20:49 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Cuba: ¿Dónde está el milagro?

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Contrario a lo vaticinado por analistas y académicos pagados por poderosos intereses, la transición socialista cubana rebasó los terribles años 90 con el respaldo mayoritario de la población y poco más de un lustro después asombra al mundo.

El milagro político de la Revolución subsiste, a pesar de las rudas limitaciones económicas afrontadas entonces, del despegue de algunos problemas sociales y de las campañas propagandísticas articuladas por los sectores conservadores del exilio y de las fuerzas de poder en Estados Unidos o Europa.

Elocuentes fueron las respuestas del pueblo a los protagonistas de los disturbios escenificados en el malecón habanero en agosto de 1994, o a las masivas jornadas realizadas para exigir la devolución del niño secuestrado en Miami, Florida, Elian González, o las convocatorias anuales del Día Internacional de los Trabajadores.

También los votos ciudadanos acumulados durante los comicios electorales efectuados en la Mayor de las Antillas desde la instauración del Poder Popular, en 1976: tanto en las elecciones parciales, cada dos años y medio, como generales, cada cinco, este indicador superó el 95 por ciento.

En octubre de 2002, durante el proceso de selección de los integrantes de los gobiernos municipales, el 95,75 por ciento de los ciudadanos cubanos con derecho al sufragio concurrieron a las urnas, casi 85 mil más que en los comicios efectuados dos años antes.

Muchos se preguntan dónde está el secreto de tan bajos índices de abstencionismo, contrario a la tendencia en el mundo, sobre todo si se considera que en Cuba no existe la más mínima coacción para ejercer lo que por ley es un derecho voluntario, mediado por la movilización de las organizaciones de masas para que la ciudadanía concurra.

¿Por qué la mayoría de las personas asisten a las urnas incluso en las primeras horas de los sufragios? Es probable que la respuesta quede inconclusa, pero de lo que no cabe duda alguna es de que la inmensa mayoría de los cubanos sienten ese acto como una reafirmación de apoyo a la Revolución y una responsabilidad ciudadana.

Los procesos eleccionarios devienen momento de unidad nacional y de defensa de la soberanía de este archipiélago, mientras en algunos países de América Latina y el Caribe este indicador ha oscilado entre 32 y 57,1 por ciento, como ocurrió en Colombia en 1998, reflejo del descontento generalizado con la clase política local.

Estas y otras demostraciones de fe en el proceso transformador inaugurado en enero de 1959, demostraron la existencia de inigualables reservas morales creadas de manera progresiva en la conciencia colectiva del sujeto popular por lo que el intelectual cubano, Rafael Hernández, denominara la mano invisible del socialismo.

De igual modo, acciones de esa naturaleza desmintieron el supuesto rompimiento de los habitantes de este país con el sistema en vías de construcción o con los líderes de la Revolución Cubana, desde el ángulo ideológico, político, social o societal.

El aprecio ciudadano a la dirección gubernamental y a su habilidad estratégica en el orden político, la efectividad del debatido rediseño de la economía local y la aplicación de un sui generis modelo sociológico con perspectivas futuristas, son apenas algunos de los factores que explican la superación de la crisis vivida en los 90.

Más allá de frías estadísticas, el milagro cubano revela la validez de la constante superación de estructuras, instituciones, modos de pensar, actuar y reinventar el desarrollo de una nación por vías realmente democráticas.

Los efectos inmediatos del Período Especial en Tiempos de Paz, sólo comprensibles desde la óptica de sus principales testigos- el pueblo cubano-, pusieron en juego la capacidad creativa de los nacionales desde sus hogares hasta en la academia.

Ingeniosas alquimias, que contrarrestaron carencias de aseo personal u otras, culinarias atípicas, inimaginables modos de transportación y múltiples iniciativas populares, tuvieron como respaldo y acicate la elaboración de propuestas científicas destinadas a evitar el rompimiento con la orientación socialista de los cambios implementados en ese entorno.

Entre las elaboraciones más importantes de la etapa estuvo el rejuvenecimiento y fortalecimiento de la institucionalidad del país, sin desatenderse del concepto de plurirrepresentatividad social, concebido como una alternativa al pluripartidismo y que sustenta toda la experiencia democrática en esta nación.

Los cambios introducidos en la Constitución y en la Ley Electoral, en julio y octubre de 1992, de forma respectiva, ampliaron los espacios para el ejercicio de los derechos políticos de todos los ciudadanos y validaron el respeto a las diferencias de opiniones en ese sentido.

De hecho, las nuevas normativas para los comicios restringieron aún más el papel de los representantes políticos territoriales en la nominación de candidatos a las Asambleas Provinciales y a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

Según la Ley no. 1305 de 1976 y la Ley no. 37 de 1982, los dirigentes del Partido Comunista de Cuba presidían las Comisiones de Candidaturas encargadas de elaborar las listas de Candidatos a Delegados a esos entes de gobierno.

Pero a partir de la reforma electoral establecida en 1992, miembros de la Central de Trabajadores de Cuba presidieron esas labores sin la participación de representantes de las organizaciones políticas.

Los cambios introducidos avalaron la elección, en las asambleas barriales de electores o de circunscripción, de los delegados a las Asambleas Provinciales del poder Popular, cimiente del sistema participativo de poder en este país.

La selección de los candidatos, por voto directo y público de la mayoría de los participantes en las asambleas de vecinos, parte de las propuestas realizadas por los ciudadanos habilitados, que a tono con la legislación vigente, son las personas mayores de 16 años facultadas política y mentalmente.

Estas tienen el derecho de proponer y ser elegidos en las Asambleas y se traduce en su posible asunción como legislador en un futuro, de vencer las distintas etapas previstas para los sufragios desde el nivel barrial hasta el nacional.

Antecedido por la supresión de las sanciones o limitaciones para el ingreso de los creyentes a las organizaciones políticas fundamentales, en este ámbito también se eliminaron las disposiciones discriminatorias hacia los seguidores de cualquier religión que subsistían en la legislación fundamental de la República.

Punto de partida de estas renovaciones fue la celebración del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba (1992), en el cual se modificaron los Estatutos y se eliminaron las ambiguas formulaciones que permitían interpretar la no aceptación de los creyentes religiosos en las filas de esa organización.

En ese encuentro se propusieron además los cambios en la Carta Magna, que implicaron la precisión explícita del carácter laico del Estado, de la libertad religiosa en tanto derecho y de la no discriminación por razones religiosas.

De igual modo, la Constitución garantizó a partir de esa fecha que no se impidiera el ejercicio del culto, con agravantes si el delito fuera practicado por algún funcionario estatal, con lo cual se desterraba cualquier posibilidad de abuso de poder u otro similar.

Muy a la par, la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC- encargada desde los años 60 de las relaciones oficiales con las organizaciones religiosas- desplegó una estrategia favorable al acercamiento a las denominaciones religiosas nacionales y extranjeras, con lo cual evidenció el afán por superar distancias y viabilizar la comprensión.

Aunque práctica social y política intermedia exigen aún la superación de algunos tabúes alrededor de estos y otros temas, tales disposiciones y las normativas electorales adoptadas entonces sentaron las pautas para la superación de obsoletas concepciones tendientes a lastrar el necesario apoyo popular.

Conllevaron además al fortalecimiento de la representatividad social en los distintos órganos de dirección del archipiélago, al contemplarse en su aplicación la urgencia de superar concepciones adultocéntricas y falocéntricas arrastradas desde antaño.

La potenciación del rejuvenecimiento del cuerpo parlamentario y de las diversas estructuras de gobierno, y de la inclusión paulatina de mujeres en los diferentes órganos de mando, armonizó con los cambios socioculturales, laborales y demográficos registrados en el territorio hacia esos años.

Estas variables sirven apenas de referentes en el intento de abarcar las posibles fuentes de energía de la magia del socialismo cubano y del inagotable respeto a su principal guía, el Comandante en Jefe Fidel Castro, más ratifican la vitalidad de una alternativa de desarrollo orientada al rescate de lo mejor de los seres humanos.

Las actuaciones de un número considerable de profesionales creados por la Revolución, durante su casi medio siglo de existencia, despiertan la admiración en todos los rincones del mundo por quienes permanecen montados en el tren rodante desde el primero de enero de 1959.

A su vez, prueban la capacidad regenerativa de un sistema sociopolítico y económico basado en principios de equidad, que incluso alguna vez llegaron al absurdo con tal de restañar las heridas de un pasado de discriminación, miserias y sometimiento a intereses foráneos.

Esto induce a pensar que, a pesar de los pronósticos sobre el fin de la historia y de las utopías, quedan muchas páginas por escribir sobre este modo de convertir a un pueblo en el principal diseñador, censor y protagonista de su historia.

Viernes, 05 de Enero de 2007 08:33 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.


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