Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mujeres.

Infancias perdidas por embarazos tempranos en El Salvador

20080701060632-05-10-guatemala-094-chichicastenango.jpg

Unas 168 aulas pudieran llenarse con las ocho mil menores de 15 años atendidas por partos en clínicas públicas salvadoreñas entre 2001 y 2007, mas es probable que ellas nunca vuelvan a estudiar.

Embarazadas en edades tempranas por disímiles razones- incluso como resultado de violaciones por parte de parientes o desconocidos-, ellas no gozaron del derecho al aborto en su país y menos de políticas preventivas a favor de su salud y desarrollo.

Desde hace más una década, las salvadoreñas enfrentan una legislación prohibitiva, contra el aborto, y suman decenas las muertes acumuladas por su aplicación, según el Centro de Derechos Reproductivos y el Instituto de Estudios para la Mujer.

Las modificaciones de 1996 a la ley sobre el tema tipificaron como delito las interrupciones de embarazo, prohibieron el derecho a practicarlas en casos de trastornos genéticos, abuso sexual y otros, y elevaron las condenas por apelar al derecho hasta 12 años de cárcel.

Como resultado, miles de mujeres -mayoritariamente pobres y jóvenes- enfrentaron procesos judiciales por abortos ilegales, intentaron quitarse la vida ante la imposibilidad de solucionar el problema u optaron por parir aún sin las condiciones requeridas.

En este último caso están las ocho mil menores de 10 a 15 años atendidas por partos entre 2001 y 2007, pero también 11 mil 788 comprendidas en estas edades que en el período se acogieron a los servicios de planificación familiar del Ministerio de Salud.

La Prensa Gráfica, diario salvadoreño, cuestionó el silencio de las autoridades del sector acerca de la problemática a pesar de la divulgación de las cifras por la Internet.

Ellas –las niñas a quienes el gobierno entrega anticonceptivos– no son el centro de las campañas ni de los discursos, sino una estadística sobre la que incomoda hablar, puntualizó la periodista Glenda Girón.

En 2007, el Ministerio de Salud de El Salvador suministró anticonceptivos de diferentes tipos a mil 363 menores que no habían cumplido los 15 años, según datos oficiales divulgados en la página electrónica de esta cartera.

Las supuestamente beneficiadas con la estrategia estatal destinada a planificar los embarazos ascendieron a 36 mil 806 entre los 15 y los 18 años de edad, de acuerdo con esa fuente.

Para Rodrigo Ávila –candidato presidencial por el partido Alianza Republicana Nacionalista-, entregar anticonceptivos a adolescentes menores de 14 años es una irresponsabilidad tremenda.

A una niña de 13-14 años, al fomentarle todo ese tipo de cosas se le está básicamente abriéndole la puerta para que haya una anarquía inmoral en nuestro país. Estoy en contra, espetó el ex director de la Policía Nacional Civil.

El candidato a la presidencia por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Mauricio Funes, también repudió esa práctica, pero en cambio abogó por la inclusión de la educación sexual reproductiva en los planes de estudio.

Le enseñaremos a las niñas y a los niños a conocer su cuerpo y el riesgo de tener relaciones antes de tiempo, antes de que su madurez física y psicológica se lo permita. Yo no estoy de acuerdo en entregar anticonceptivos a niñas de 14 años, expresó.

Funes se mostró partidario de enseñar a la parte masculina sobre los efectos de las relaciones en edades tempranas, porque para ambos sexos son numerosas las consecuencias sociales, físicas o emocionales de un embarazo anticipado, los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual, el VIH/SIDA.

No obstante, los análisis suelen centrarse en las féminas, quienes cargan con la vergüenza de embarazarse antes de tiempo y casi siempre abandonan los estudios para sumirse en un mundo doméstico aplastante, coincidieron profesores del Centro Escolar de Lislique, en el departamento de La Unión.

Desde 2005, el Ministerio de Educación prohibió el ingreso de organizaciones no gubernamentales en las escuelas públicas y por ejemplo, el Instituto de la Mujer se vio imposibilitado de viabilizar la capacitación a adolescentes en temas de educación sexual en Suchitoto, departamento de Cuscatlán, como proyectaba.

La negativa estatal respondió a la polémica desatada respecto a programas de esta naturaleza por cuanto abordaban temas relacionados con la masturbación, el uso de anticonceptivos y la homosexualidad, lo cual motivó el rechazo de las organizaciones antiabortos y grupos conservadores de la sociedad.

Deysi Cheyne, directora ejecutiva del Instituto de la Mujer, descartó que los adolescentes tuvieran dificultades para enfrentar estos temas: son los adultos, por la doble moral con la que se toman algunas decisiones, manifestó.

Por conflictos de este tipo, en los cuales las fuerzas gubernamentales tienden a ceder para mantener el apoyo político de tales grupos, niñas y mujeres siguen limitadas en sus derechos y el índice de embarazos en menores de edad tiende al alza en América Latina y el Caribe, concuerdan integrantes de la Red Latinoamericana de Libertades Laicas.

La fecundidad temprana en la región aumentó de forma proporcional con el empeoramiento de las condiciones sociales y económicas en la última década: el 40 por ciento de las jóvenes tiene una vida sexual activa desde los 15 años y de ellas, el 15 por ciento fueron madres o estuvieron embarazadas, reflejan datos acopiados por la entidad.

El Salvador se ubica entres los primeros cinco países con mayores índices de embarazos precoces. De una población de mil adolescentes, 116 quedan embarazadas cada año por deserción escolar, desintegración familiar, escasos conocimientos sobre la fertilidad y baja autoestima, concluyó un estudio de la doctora Marina Padilla.

Registros del capitalino Hospital Nacional de Maternidad, donde se atienden los partos de mayor complicación, refieren que sólo en los primeros cinco meses de 2008, 57 niñas entre los 10 y 14 años dieron a luz un bebé.

La confidencialidad y el acceso a métodos para evitar los embarazos están incluidos en la Convención interamericana para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer y aunque El Salvador ratificó el tratado en 1981, el protocolo facultativo que facilitaría la ejecución de las medidas implícitas en él sigue en discusión legislativa.

Mientras, persisten las dificultades objetivas para compatibilizar el embarazo y la crianza con la educación y la inserción laboral, como señaló un informe sobre la fecundidad temprana emitido por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, en enero de 2007.

Sobre las niñas devenidas madres, a veces sin pretenderlo, recae generalmente de por vida la imposibilidad de continuar estudios, la falta de autonomía económica y la eterna dependencia de sus padres, suegros, o padres de las criaturas, en el mejor de los casos, en correspondencia con el documento.

Lunes, 30 de Junio de 2008 08:26 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

El feminicidio y su expansión en Latinoamérica

Junto a la crisis alimentaria, el narcotráfico, la corrupción y el pandillaje, entre otros males, una epidemia avanza sobre los pueblos situados del río Bravo a la Patagonia: el feminicidio.

Las estadísticas, aún silenciadas o minimizadas por autoridades gubernamentales en casi todos estos países, dan cuenta del progresivo ascenso de los maltratos, secuestros, torturas y asesinatos de féminas por razones ligadas al legado patriarcal.

Funcionarios del Ministerio Público de Honduras admitieron que los crímenes contra mujeres sumaron mil 18 y las denuncias por violencia doméstica ascendieron a un promedio de 15 por día desde 2002 hasta mayo de 2008.

Tales datos- corroborados por el Centro de Derechos de Mujeres y por la Fiscalía de la Mujer- y la publicación en el diario El Heraldo de una serie investigativa sobre el tema, motivaron la creación de un equipo profesional para indagar acerca de tales

asesinatos e imputaciones.

En tanto, suman nueve los feminicidios reportados desde enero a la fecha en Costa Rica, donde el Instituto Nacional de la Mujer contabilizó desde 1995 hasta finales del año anterior más de 300.

La procuradora de los Derechos Humanos Lisbet Quesada sugirió incorporar el tema a la agenda de seguridad ciudadana y desarrollar una política más agresiva para combatir la impunidad en tales casos, en el territorio.

Aunque las costarricenses lograron un paso de avance el 12 de abril de 2007 con la aprobación de una Ley de Penalización contra la Violencia Doméstica, la práctica demuestra que no es suficiente para erradicar el mal.

Guatemala también aprobó una ley, en abril de 2008, que establece penas de hasta 50 años de prisión para los identificados como feminicidas, en respuesta a un registro de tres mil mujeres masacradas desde el 2000.

De las fallecidas por la ascendente violencia de género, 139 perdieron la vida en los primeros cuatro meses de este año, según la Red de Sobrevivientes de la Violencia Doméstica.

Armas de fuego, objetos cortantes, asfixia o estrangulamiento terminaron con la vida de la mayoría de ellas, mientras 98 por ciento de esos crímenes sigue impune, según la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala.

Los feminicidios, más visibilizados a partir de 1993, ante la secuencia de asesinados de este tipo en la chihuahuense Ciudad Juárez, también acaban con la existencia de un promedio de cuatro mexicanas cada día.

Las tasas de crímenes contra las mujeres son alarmantes a su vez en El Salvador, segundo lugar en Latinoamérica en cuanto a la problemática, donde la Red Feminista contra la Violencia contabilizó un aproximado de mil 886 feminicidios de 2001 a 2007.

En Paraguay una mujer es asesinada cada 10 días y aunque Argentina carece de cifras oficiales sobre el tema, el Centro de Encuentros Cultura y Mujer contabilizó mil 284 víctimas de 1997 a 2003.

Según el Instituto de Medicina Legal de Colombia, el pasado año se reportaron 132 casos, dos como promedio semanal, protagonizados lo mismo por matrimonios, parejas separadas, amantes o novios.

La entidad registró 300 mil lesiones personales a mujeres en 2006, de los cuales 43 mil 319 fueron a manos de sus parejas, pero más de 70 mil (casi el doble) obedecieron a la violencia intrafamiliar, es decir, resultado de la intervención de padres, hermanos o hijos.

Entre enero de 2001 y junio de 2007, más de 300 chilenas también dejaron de existir, la mayoría de ellas a manos de hombres con quienes habían tenido relaciones de intimidad y confianza, aportó la Red contra la Violencia Doméstica y Sexual.

Tales estadísticas apenas dan una ligera idea de la epidemia expandida por Latinoamérica- junto a otros males impulsados por la crisis estructural de un sistema de desarrollo- y para seguidores del tema lo más grave es el poco acceso a la justicia.

Especialistas y defensores de los derechos humanos y femeninos coinciden en que las causas de la problemática son disímiles, pero por lo general descansan en el legado milenario de una cultura patriarcal.

Para la Convergencia Cívico Política de Mujeres de Guatemala, parte de los feminicidios deriva de la violencia intrafamiliar y de la agresividad arrastrada por pueblos sometidos antes a conflictos armados y azotados por el narcotráfico, la trata de personas y las pandillas, entre otros flagelos.

La mayoría de las latinoamericanas viven situaciones que les niegan derechos fundamentales o las ponen en desventaja para acceder a la educación, la salud, el trabajo, la asistencia social o el descanso, añaden investigaciones de otros centros o grupos dedicados a estos temas.

Marcela Lagarde, etnóloga y antropóloga mexicana, asegura que los feminicidios constituyen actos de odio contra mujeres y por ello deben ser tipificados penalmente: no se trata sólo del número de asesinatos, sino de la saña con que se cometen y de la impunidad en la cual queda la mayoría de estos casos.

Domingo, 08 de Junio de 2008 15:49 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> Hay 1 comentario.

Mujeres- No estamos perdidas!!!

20080605011107-isabel-y-equipo.jpg

Elogio de la mujer brava

Por: Héctor Abad

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos.

A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden. La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos) , consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca.

Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros.

Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana.

Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos. Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios.

Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar.

Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo. Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas.

Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza.

Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!! !!!!!!!

Martes, 20 de Mayo de 2008 11:38 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

El rostro femenino de la pobreza en Latinaomérica

20080317094608-05-10-guatemala-096-chichicastenango.jpg

Lejos de regocijarse, numerosas madres latinoamericanas lloran la suerte de traer una niña al mundo porque nacer mujer en esta porción del continente supone la pertenencia a una nueva clase de servidumbre.

Desde hace más de dos décadas, la pobreza avanza por Latinoamérica con rostro y vestuarios femeninos: trabajar de manera informal, inmigrar o prostituirse, son las escasas opciones que quedan a las representantes del mal llamado sexo débil para sobrevivir.

En un ámbito marcado por el predominio de las normas neoliberales, la mitad de las mayores de 15 años no tienen ingresos propios, mientras que sólo uno de cada cinco hombres está en esa situación. La Organización Internacional del Trabajo asegura que en países como Argentina, Uruguay, Perú, México, Chile y Brasil, la tasa de desempleo femenino representa 1,4 veces la registrada entre los varones.

Otras fuentes añaden que las mujeres jefas de hogar cuentan con menos ingresos monetarios que sus contrapartes masculinas, tanto en los hogares pobres como en los de mayor ingreso.

Esto se explica porque, a pesar de las leyes existentes, este sector continúa sufriendo la desatención y la negligencia del sistema legal en casi toda Latinoamérica y el Caribe.

Aunque las luchas feministas en el subcontinente acumulan más de dos siglos, los avances en cuanto a la equidad y el respeto a este grupo poblacional son muy desiguales y lentos, opinan estudiosos y defensores de los derechos de este sector.

La violencia intrafamiliar, de la pareja, y hasta de una gran parte de la sociedad, acechan de manera constante a las mujeres en la mayoría de los países latinoamericanos.

Desde el propio seno familiar, ellas son poco apreciadas al repartir la renta y la educación para la vida se desatiende de las pautas de igualdad, al regirse por los patrones vigentes en los trillados caminos de género.

Tales consideraciones prevalecen a su vez en el mercado laboral, donde todavía es muy desigual el número de mujeres profesionales con relación a la presencia de estas en cargos de dirección de organizaciones y administraciones públicas. Suele ocurrir además que los salarios destinados a pagar los servicios de ellas siguen siendo más bajos que el de sus compañeros de labores en un mismo puesto.

Pesquisas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sugieren que si a las mujeres se les ofreciera idéntico apoyo que a los hombres, aumentaría el rendimiento de los cultivos en el agro, en un 20 por ciento. En Sudamérica, el producto nacional tendería a incrementarse en más de un cinco por ciento de eliminarse las desigualdades de género en el mercado de trabajo.

Las mujeres son propulsoras de progreso y en la medida en que se rompen los esquemas machistas tradicionales, estas promueven el desarrollo de las sociedades en las cuales se desenvuelven, afirman estudiosos de estos temas.

Por tales razones, los Estados deben apostar por la educación y el acceso al trabajo de las mujeres, con lo que propiciarán al mismo tiempo la ruptura con la recirculación de la pobreza y de la miseria creciente en estas tierras.

Representantes de organizaciones feministas insisten en la urgencia de reclamar a los gobiernos políticas sociales encaminadas a reducir la falta de equidad más allá del discurso.

Estas luchas poco distan de las iniciadas por las feministas en Latinoamérica desde inicios del siglo XIX, en el ámbito de los procesos independentistas que dieron al traste con el dominio hispano portugués en estas tierras.

A partir de entonces, la presencia femenina tendió a activarse en circunstancias de conflicto y su papel a subestimarse superadas estas, por lo que se vieron obligadas a reclamar sus derechos en reiteradas ocasiones.

Latinoamérica vivió múltiples situaciones de tensión política o confrontaciones, en las cuales nunca se visibilizó la violencia sexual contra la mujer. Millares de mujeres maltratadas se vieron obligadas a abortar, a usar métodos de control de fertilidad o servirle a los actores armados en el orden sexual.

Estadísticas oficiales dan cuenta de tres mil 399 violadas en centros de detención en distintos territorios latinoamericanos, pero hay razones para creer que la realidad supera con creces esa cifra.

Miles de detenidos durante las dictaduras militares que asolaron a estos países entre los años 70 y 80 del pasado siglo aseguraron que esas prácticas eran comunes en las cárceles y algunos insisten en su vigencia.

Los registros admiten además la ejecución de programas masivos de esterilización forzada en algunas naciones, como resultado de lo cual casi 200 mil peruanas quedaron incapacitadas para procrear.

Atrapadas en el ciclo de la pobreza, las mujeres latinoamericanas carecen del acceso a los recursos y los servicios necesarios para transformar la situación, lo cual se agrava a partir del recrudecimiento de la globalización.

La vinculación cada vez mayor de la economía a los mercados mundiales suele incidir en la reducción de los gastos públicos y de los programas sociales, trasladando el costo a las familias, donde suelen ser ellas las que llevan sobre sus hombros la carga adicional.

Las diferencias de género en la nutrición de mujeres y hombres guardan relación con la pobreza, la distribución de los alimentos, pero en especial con la profunda y arraigada discriminación de género, afirman informes de la ONU.

Estos insisten en que las mujeres constituyen casi el 70 por ciento de los habitantes del planeta, pese a lo cual son las más proclives a padecer por la miseria, la marginación y la violación de los derechos fundamentales.

Ellas representan dos tercios de los analfabetos del orbe y medio millón muere cada año durante el embarazo o el parto, al mismo tiempo que la mayoría de los mil 500 millones de personas que viven con un dólar o menos al día son mujeres.

Organismos sanitarios internacionales coinciden en que el mortal Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, sin posibilidades de cura aún, tiene mayor incidencia en este género que en sus contrapartes.

Casi al término de los años 90 se comprobó que en los países menos desarrollados, 450 millones de mujeres adultas fueron raquíticas durante su niñez por causa de la desnutrición y 250 millones siguen en riesgo de sufrir desórdenes por la insuficiencia de hierro y yodo.

Hasta la fecha, alrededor de dos millones de mujeres quedaron ciegas debido a una insuficiencia de vitamina A y 745 millones son anémicas.

Estas cifras desmienten la asunción y ejecución de programas gubernamentales favorables a las mujeres, en correspondencia con lo acordado hace más de una década en Beijing con el ánimo de contrarrestar la discriminación y desigualdad de géneros.

Lunes, 17 de Marzo de 2008 01:46 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Paradojas de la modernidad para las mujeres

20080306220616-flores-alcatras1.jpg Hace algún tiempo corre por la red de redes esta proclama. Sabe dios, elaborada por quién y con qué intenciones. Lo cierto es que un elevado por ciento de mujeres capaces, bien calificadas y aparentemente realizadas en su doble condición de profesionales y amas de casas, dice identificarse con ella.

Ahora, es otra mujer moderna quien me la envía. Quizás, también agobiada por ese papel que asumimos estoicamente día a día con tal de sentirnos menos minimizadas frente al macho de la especie y hacer algo porque las de mañana, tenga menos de que quejarse de sus congéneres.

Allí van las Confesiones de una mujer moderna

Son las 6:00 hrs. A.m. El despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared. Estoy acabada. No querría tener que ir al trabajo hoy. Quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc.

Si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores, limpiaría la casa, haría de comer y descansaría, pero NO!! Tengo que salir de la cama, meter primera al auto y tengo que poner el cerebro a funcionar como una computadora.

Me gustaría saber quien fue la bruja imbécil que tuvo la puta idea de comenzar la lucha por la reivindicación de los derechos de la mujer y preguntarle porqué hizo eso con nosotras, las que nacimos después de ella.

En el tiempo de nuestras abuelas todo estaba bien: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas de cocina con sus amigas, enseñándose mutuamente secretos de condimentos, trucos, remedios caseros , leyendo buenos libros de las bibliotecas de sus maridos, decorando la casa, podando árboles, plantando flores , recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos.

La vida era un gran curso de arte, medicina alternativa, cultivo de la razón y la inteligencia y cocina.

Después se puso mejor: teníamos servidumbre, el teléfono, las telenovelas, el internte!!!!

Cuantas horas de paz nos trajo, a las mujeres, las tecnología y las chachas…hasta que vino una pendejita a la que no le gustaban ni el corpiño ni los corsés y empezó a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras como “vamos a conquistar nuestro espacio”…qué espacio ni que la chingada…si ya teníamos la casa entera!!!

Todo el cabrón barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies!!! Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse y hasta para aparentar bienestar delante de sus amigos. Y ahora... ¿donde diablos están ellos?

NUESTRO ESPACIO!!! Ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nostras como el diablo de la cruz. Ese chistecito, la gracia del feminismo, acabó llenándonos de deberes y obligaciones como si fuéramos hombres.

Pero nunca nos libró de los que ya nos tocaban como plantilla desde la cuna por ser mujeres y lo peor de todo, acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!

Antiguamente los casamientos duraban para siempre.

¿Por qué, díganme por qué, un género que tenía todo lo mejor, que sólo necesitaba ser frágil y dejarse querer en la vida, comenzó a competir con los machos? ¿A quién jodidos se le ocurrió?

Miren el tamaño de los bíceps de ello y el nuestro…eso estaba muy claro desde le principio…la cosa no iba a terminar bien…ahora no son pocas las que andan con ojos rojos o lesiones en cualquier parte, eso, cuando quedan vivas!

No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con tetas y culo duritos, para lo cual tengo que aparte de trabajar matarme en el gimnasio, además de morir de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas, y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo.

No quiero seguir teniendo que decidir qué perfume combina con mi mal humor, ni salir corriendo para no quedarme embotellada por el tráfico y resolver la mitad de las cosas por teléfono, correr el riesgo de ser asaltada, de morir embestida por un autobús, instalarme todo el día frente a una mendiga computadora trabajando como una esclava (moderna, claro está…como si eso hiciera diferencia),y resolviendo los problemas de todo el que se acerca a mi!!!

Todo para salir con los ojos rojos- por el monitor, claro, por que para llorar de amor no hay tiempo-…y seguir recordando que teníamos todo resuelto!!

Cuán elevado es pagar el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de diplomas, maestrías, doctorados y especialidades y siendo una ejecutiva profesional (o una esclava que le soluciona la vida al haragán de su jefe).

Nos volvimos las súper mujeres ejecutivas pero seguimos dependiendo de los hombres, ganando igual que ellos por hacer el doble del trabajo que ellos jamás hacen en el día y de todos modos siguen siendo los que tienen el poder para darnos órdenes!!! ¿ qué diablos pasó???

¿No era mejor, mucho mejor, seguir tejiendo en la silla mecedora como si no pasara nada?

¡¡¡BASTA!!!

Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, cartitas con poesías, que me dé serenatas en la ventana.

Si nosotras ya sabíamos que teníamos el dominio del Hombre en casa y un cerebro potencialmente más agudo que ellos, para que complicarnos la existencia…¿para quééééé había que demostrárselo a ellos??

Aaah pero tenia que salir alguna marimacha con delirio de inferioridad con sus ideas estúpidas a manipular y vender su idea de los derechos de la mujer. Bonitos derechos!! nos convirtieron en esclavas del trabajo y la soltería!!!

Ay, Dios mío, son las 6:30 AM y tengo que levantarme...

¡Que fría está esta solitaria y grandísima cama! ahhh ... quiero otra vez tener un maridito que llege del trabajo, se siente en el sofá y diga: mi amor…puedes hacerme un poquito de café, por favor??? ...o, ¿mi ángel, qué vamos a comer hoy?...porque en honor a la verdad, descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera al que luego comparte conmigo la almohada y hasta el dolor nocturno, que atragantarme con un bocado mal procesado y un refresco mientras termino el trabajo de la oficina que traje a casa para entretenerme.

¿Piensas que estoy ironizando? No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas, seducidas y abandonadas…estoy abdicando de mi puesto de mujer moderna!!!”

¿¿¿Qué opinas tú???

Jueves, 06 de Marzo de 2008 14:06 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Francisco de Miranda: precursor de la igualdad de género

20080227013556-images.jpg

Más allá de sus reconocidos esfuerzos por fomentar la lucha contra el colonialismo español, el venezolano Francisco de Miranda devino precursor de la igualdad de género en Latinoamérica.

El contacto directo con las ideas liberales, a partir de su desempeño como militar en distintos países, despertó su afán por lograr la separación de la metrópoli pero también la aceptación de los derechos de las mujeres.

Cuando apenas el tema era considerado por sus contemporáneos, Mirando las consideró sabias y capaces de aportar más afectivas maneras de ejercer el gobierno que muchos hombres.

Una carta dirigida por este en 1792 al entonces miembro de la Convención Nacional Francesa como delegado de Haití, Alexander Petión, da cuenta de sus opiniones sobre el particular al responder a una solicitud del luego presidente de esa nación caribeña (1803).

“Os recomiendo una cosa sabio legislador: las mujeres. ¿Por qué dentro de un gobierno democrático la mitad de los individuos, las mujeres, no están directas o indirectamente representadas, mientras que sí están sujetas a la misma severidad de las leyes que los hombres hacen a su gusto?”.

“¿Por qué al menos no se les consulta acerca de las leyes que conciernen a ellas más particularmente como son las relacionadas con matrimonio, divorcio, educación de las niñas, etc.?”.

“Le confieso que todas estas cosas me parecen usurpaciones inauditas y muy dignas de consideración por parte de nuestros sabios legisladores”, añadió, a manera de conclusión.

En más de una ocasión, según su carta a Petión, Miranda también alentó a algunos legisladores de América y Europa a tomar en consideración a sus contrapartes femeninas y se quejó de ser desatendido.

Casi todos los hombres enrolados en la política en el período cerraron oídos a las exigencias de las mujeres y cuando menos, se conformaron con reconocer la injusticia cometida contra ellas, se desprende de sus palabras.

Los entendidos reconocen que esta faceta de la actuación revolucionaria de Miranda fue incomprendida incluso por algunos de sus seguidores y en virtud de ello, muchas veces silenciada.

Para algunos historiadores, la visión alcanzada sobre el asunto resultó de la gran cultura y el espíritu libertario desarrollados por este precursor de la independencia de su tierra y de toda Latinoamérica.

Probablemente el posterior maestro de Simón Bolívar supo del drama de Olympes de Gouges, la feminista francesa decapitada por los "revolucionarios" portadores de la filosofía de la "ilustración" por defender los derechos de su sexo.

Quizás también conoció otros casos similares en el ámbito del sangriento proceso encabezado por la burguesía del país galo contra la monarquía absoluta regida por Luis XIV y durante su recorrido por distintos territorios.

Miranda descendía de una antigua familia metropolitana radicada en Venezuela, pero ingresó muy joven a la milicia española y tras renunciar a esta, se enroló como militar en las guerras libradas en su época en Estados Unidos, Francia, y Rusia.

En cada una de esas naciones bebió de las concepciones liberales en boga y también en Inglaterra, donde cobró fama de agitador revolucionario.

Diplomáticos de todo el continente europeo coincidieron en calificarlo de "príncipe de las conspiraciones", más estos estigmas no lograron opacar su influjo sobre personas de su generación y entre los más jóvenes.

Algunos de sus más conocidos discípulos fueron Bolívar, José de San Martín y Bernardo O'Higgins, a quienes organizó en logias libertarias y devinieron en estandartes de la independencia americana.

Las experiencias acumuladas en sus incursiones libertarias por el mundo y una incesante búsqueda de conocimientos a través de la lectura posibilitaron a Miranda alcanzar su ideal transformador, cuya vigencia se renueva en estos días.

Los constantes reclamos de las mujeres, favorecidas con el acceso al sufragio hace menos de una centuria, siguen en el centro del debate y este sector poblacional no fue reivindicado de forma total.

Cuestiones esenciales, relacionadas con el matrimonio, los hijos, la educación para la vida, retribución por su trabajo y otros aspectos continúan siendo demandados en esta parte del mundo por las mujeres.

En un contexto marcado por una cultura machista y adultocéntrica, la subestimación es apenas uno de los problemas que afecta a las latinoamericanas en estos tiempos.

Desde niñas, estas son educadas por lo general bajo patrones que de manera tradicional las hacen sentir víctimas de la sociedad y las impulsan a mantener cierta dependencia con respecto a los varones.

La sujeción de las representantes de este sexo a tales consideraciones también en el mercado laboral explica la desproporción entre profesionales hembras y su presencia en puestos de relevancia dentro de sus empresas o en organizaciones sociales.

Por lo general, las mujeres son mal retribuidas por su trabajo con relación a sus contrapartes y se ven obligas a prostituirse, emigrar o trabajar en labores informales, lo que las hace especialmente vulnerables ante la mortal pandemia desatada en el siglo anterior.

Más de la mitad de las personas aquejadas por ese virus en el mundo son mujeres y en Latinoamérica suman dos de cada tres personas de 15 a 24 años.

En igual medida, las niñas están sujetas a este riesgo en el área: entre los adolescentes de 15 a 19 años, cinco o seis pertenecientes a este sector contraen la enfermedad por cada varón en las regiones más afectadas.

Investigaciones reflejaron que una importante proporción de infecciones se deben a la violencia de género en el hogar, la escuela, centros de trabajo y en otras situaciones sociales.

Aquellas obligadas a tener relaciones sexuales a veces hasta por sus esposos están sujetas al mayor riesgo, pese a lo cual los especialistas insisten en que el grado de vulnerabilidad es igual para todas por su fisiología.

La pobreza es otro de los flagelos que afectan a las mujeres que viven al sur del Río Bravo: la mitad de las mayores de 15 años no tienen ingresos propios, mientras que sólo uno de cada cinco hombres está en esa situación.

Carentes de poder social y con escaso acceso a propiedades de tierra, créditos, dinero en efectivo, servicios sociales, instrucción y empleo, miles de estas terminan sujetas a las redes del comercio sexual.

También en las zonas signadas por una cruda violencia social y por conflictos armados, el abuso sexual es considerado por algunos analistas como un instrumento de guerra y deviene práctica constante contra mujeres y niñas.

Al mismo tiempo, la población femenina en Latinoamérica enfrenta la desarticulación familiar: el 20 por ciento de los hogares en la región tienen una mujer sola al frente, lo cual potencia su pobreza.

Esto se suma a una elevada mortalidad materno infantil, que según la Organización Panamericana de la Salud, creció de manera desproporcionada en el último lustro en Haití, Guatemala, Honduras y Perú.

La desatención de los gobiernos de estos países a semejantes fenómenos y a los acuerdos de Beijin (1995), favorables a la inclusión social de las mujeres y a la erradicación de la discriminación por género, obliga a miles de estas a emigrar cada año.

Tal situación justifica el rescate de las enseñanzas de los próceres latinoamericanos, promotores de la independencia y la unidad entre todas estas naciones, pero también del reconocimiento del papel de sus compañeras de lucha en la forja del destino de estas.

Martes, 26 de Febrero de 2008 14:07 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Trayectoria del discurso feminista contemporáneo

20080222014425-convocatoria-a-marcha-del-tlc.jpg

  El movimiento feminista contemporáneo tiende a defender la urgencia de sustituir la tradicional política de corte patriarcal por una estrategia liberadora de mujeres y hombres, sin desatenderse de las diferencias entre géneros.

   Esto responde al carácter globalizado de las problemáticas en boga, que en más de 70 ocasiones movilizaron a las defensoras de los derechos del mal llamado sexo débil en apenas una década.

   En los encuentros de las feministas, de 1995 a 2005, denuncias y demandas contra la marginación de las mujeres se combinaron con el análisis de los efectos del neoliberalismo, las migraciones y las ofensivas militares de Estados Unidos, entre otras.

   Para los seguidores de estos asuntos, tales actitudes respondieron a la crisis del feminismo institucional: el derivado de los reconocimientos, dictámenes y prescripciones de los organismos internacionales y Estados acerca de la discriminación de género.

   El debilitamiento de esa vertiente respondió al desmesurado aumento de la pobreza, a la feminización de este mal social y al fortalecimiento de los acentos multifacéticos del feminismo autónomo, racial y de género.

   La potenciación de esa segunda variante de las luchas de ese sector logró su climax en el ámbito de los encuentros de latinoamericanas y caribeñas realizados de manera indistinta en 1981, 1985, 1992 y 1997.

   Los tópicos más analizados en 12 eventos internacionales, interraciales y de mujeres indígenas, celebrados en estos años, fueron el racismo, despenalización del aborto, eliminación de todo tipo de violencia y la demanda de paridad en los órganos de poder.

   Pero lo más distintivo de esta etapa, coincidieron en afirmar varios especialistas, fue el inicio del debate sobre los temas del desarrollo, naturaleza, democracia, ciencia, uso de las técnicas y el futuro de la humanidad.

   En la generalidad de estos análisis, las feministas exigieron la adopción de políticas respecto a estos asuntos, que partieran de la teoría y práctica de los enfoques de género.

   La IV Conferencia de la Mujer, Beijing 1995, sirvió de escenario para que esa propuesta tomara forma documental en el contexto de la Organización de Naciones Unidas (ONU), añadieron.

   Quizás esta sea una de las razones que más incidieron en que esa cita transcendiera en la memoria social como un proceso de carácter global, multiétnico y pluricultural, que signó la política con la sensibilidad femenina.

   El repaso de la trayectoria de las luchas de ese género por sus derechos recuerda la coexistencia de un modo basado en los dictados de las instituciones, locales o extranjeras, con las sostenidas protestas de las mujeres por su reivindicación.

   Algunos entendidos opinan que la primera de estas tendencias surgió en  1946, cuando la ONU creó la Comisión para la condición del status económico y jurídico de la mujer.

   Más, en la otra convergen varios procesos, entre los cuales señalan las conquistas de derechos electorales, el efecto de una mayor cobertura de la educación, los cambios en los medios de comunicación y el impulso a la asunción de la identidad femenina.

   En última instancia, ambas modalidades descansan en el legado de las acciones desplegadas en los años 60, cuando estas se unieron en diversas agrupaciones y tomaron parte de las luchas antirracistas y por los derechos civiles.

   Destacado fue el accionar de las mujeres en el contexto de las protestas por el cese de la guerra desatada por Estados Unidos contra Vietnam, en medio del utopismo hippie y de las corrientes de la identificada entonces como “nueva izquierda”.

   Es estos años surgieron además los denominados grupos de autoconciencia y las mujeres comenzaron a replantearse el modo de asumir su identidad, sus derechos ciudadanos y el papel que debían desempeñar en la configuración de las instituciones políticas.

   En el camino hacia la reorientación del discurso feminista, las defensoras de los derechos de ese sexo toparon con varios obstáculos impuestos por las y los apegados a la añeja cultura patriarcal prevaleciente.

   Dirigentes de este movimiento consideraron que la declaración del Año Internacional de la Mujer, en 1975, apenas fue un reconocimiento masculino, vertical o fortuito sin mayor incidencia en la realidad enfrentada por este género.

   Esta situación comenzó a ser atacada con mayor fuerza desde finales de esa década, en particular, en las Conferencias Internacionales de la Mujer de 1975, 80 y 85.

   Las y los participantes en esos eventos hicieron aportes valiosos a estos debates, desde posiciones de género, sobre reproducción y demografía, salud, aborto y explotación sexual.

   Uno de los momentos más descollantes en la evolución de los pronunciamientos femeninos a finales del siglo XX fue la celebración de la Convención por la eliminación de toda forma de discriminación de la mujer (1979).

   Desde entonces, despegaron múltiples programas encaminados a sensibilizar a las mujeres con su papel de sujetos económicos y agentes activas del mercado y por tanto, capaces de dictar política e influir en esta.

   Pero en su mayoría, estas iniciativas se sustentaron en los dogmas neoliberales y las consecuencias de su aplicación incentivaron al movimiento feminista, al punto de convertirlo en uno de los puntales esenciales de las luchas por el cambio en cada uno de sus países.

/ism
Miércoles, 20 de Febrero de 2008 19:31 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Podrán casarse apenas divorciadas mujeres costarricenses

San José, 15 feb (PL) Desde hoy las mujeres costarricenses podrán casarse nuevamente sin tener que esperar 300 días después del divorcio, como estipula el artículo 16 inciso segundo del Código de Familia.   

   Los integrantes de la Sala Constitucional admitieron que esa ley establece una condición a la mujer, no exigida al hombre, cuando trata de establecer un nuevo vínculo matrimonial.  

  Luis Paulino Mora, magistrado instructor, explicó que los miembros del ente coincidieron en que la medida es innecesaria para tutelar el interés público y el bien jurídico a la luz de lo establecido en esa norma para resolver los conflictos de paternidad de una manera diferente.  

   Los avances tecnológicos permiten establecer sin dudas quienes son los padres de los infantes sometidos a litigios por diferencias entre los cónyuges o ex parejas, manifestó a Diario Extra.  

   Con el fallo emitido el jueves, los magistrados dieron lugar a la acción de inconstitucionalidad relacionada con el tema presentada por la abogada Kattia Vanesa Umaña.  

   Lo estipulado al respecto viola el artículo 33 de la Constitución Política de Costa Rica, a partir de la cual toda persona es considerada igual ante al ley y por tanto no podrá aplicársele discriminación alguna contraria a la dignidad humana, alegó la demandante.  

   Esta norma es inconstitucional porque no existe restricción para que el hombre se case inmediatamente después del divorcio, en tanto para la mujer es prohibido en el caso indicado, expuso Umaña.(ism/http://www.prensa-latina.cu/article.asp?ID={27B9F018-795D-4CB8-9924-DE9727D5EA4A}&language=ES )

 

Viernes, 15 de Febrero de 2008 12:38 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Aborto: caso pendiente en América Latina

20080114222354-aborto.jpg

Cada año mueren más de 10 mil latinoamericanas por abortos mal practicados, casi siempre de forma clandestina y condiciones de riesgo, debido a las severas restricciones legales impuestas contra el ejercicio de ese derecho.

Leyes aprobadas en contubernio con las jerarquías católicas, en distintas épocas y contextos marcados por intereses electorales, prohíben las interrupciones de embarazos en diversos países del área y en otros las condicionan a extremos.

La impedimenta rige en Chile, El Salvador, Honduras, Saint Martin (Antillas Holandesas), República Dominicana y Nicaragua, aún cuando el sostenimiento de la concepción represente un riesgo para la vida de la madre o el feto presente malformaciones.

Mientras, en 26 países se mantienen legislaciones restrictivas al respecto y es permitido solamente en circunstancias como esas o cuando el embarazo resultó de una violación o incesto.

Una de las legislaciones más prohibitivas contra el aborto es enfrentada por las salvadoreñas desde hace una década y son decenas las muertes acumuladas por su aplicación, según el Centro de Derechos Reproductivos y el Instituto de Estudios para la Mujer.

Las modificaciones de 1996 a la ley sobre el tema criminalizaron el aborto al catalogarlo de delito, eliminaron la posible interrupción del embarazo en determinados casos, y aumentaron las condenas a quienes apelaran a ese derecho hasta 12 años de cárcel.

Transcurrido casi un año y medio de entrada en vigencia de la normativa, 69 mujeres salvadoreñas- mayoritariamente pobres y jóvenes- enfrentaron procesos judiciales por abortos ilegales, reflejaron las investigaciones.

Las involucradas apelaron por lo general al uso de altas dosis de píldoras anticonceptivas, antiácidos, ganchos para ropas, líquidos cáusticos y otras sustancias. Entidades defensoras de los derechos del sector informaron que 23 de ellas fueron denunciadas por personal hospitalario cuando llegaron en busca de atención médica después de sufrir abortos incompletos.

Las transformaciones legislativas sobre el particular resultaron de la estrategia aplicada por la derechista Alianza Republicana Nacionalista para granjearse el favor de la Iglesia Católica en medio del período electoral de 1997, según el diario La Prensa Gráfica.

Mientras la iniciativa era debatida en el ente parlamentario, la jerarquía eclesiástica reforzó la defensa de la vida desde la etapa fetal y organizaciones confesionales recogieron firmas a favor de la prohibición del aborto.

El ser humano que está engendrado es una persona inocente que no está agrediendo a nadie, tan respetable es su vida como la de cualquier otro ciudadano, esgrimió el Arzobispo de San Salvador Fernando Sáenz Lacalle.

Datos del Banco Mundial señalan que el aborto practicado en condiciones de riesgo constituye la segunda causa de mortalidad materna y los embarazos no deseados están en el sustrato de la mayoría de los suicidios de adolescentes en ese país.

Otras alternativas poseen las mujeres en territorios como Puerto Rico, Cuba, Barbados y las Antillas Francesas, únicos territorios latinoamericanos y caribeños donde el aborto es permitido por ley.

Cuba fue el primero de estos en eliminar la restricción y establecer como período máximo para realizarlo la décima semana de embarazo a menos que otras razones de salud lo justificasen.

La legislación de la nación caribeña, aprobada en 1965, sólo penalizó las interrupciones fuera de las instituciones del sistema público de salud.

Pionero en este movimiento también es Puerto Rico, donde el aborto estuvo despenalizado desde 1973 pero volvió a limitarse por la presión de varias organizaciones confesionales, legisladores y entes judiciales de Estados Unidos.

Otros avances significativos son la despenalización de las interrupciones en la capital mexicana, en abril de 2007, y en Colombia, en 2006, cuando un embarazo amenaza la vida o salud de la mujer, derivó de una violación o el feto tiene malformaciones.

En Chile los debates sobre los derechos sexuales y reproductivos sólo redundaron en la aprobación de un decreto favorable al suministro de la píldora anticonceptiva "del día después", rubricado por la presidenta Michelle Bachelet, en 2007.

Brasil aún no presenta cambios notables al respecto, pese a la defensa de proyectos de ley que contemplan la despenalización del aborto por parte del movimiento feminista y de otros sectores de la sociedad.

Para los involucrados en estas lides el aborto legal y seguro es un derecho reproductivo, cuyo ejercicio debe estar amparado por el Estado laico en un ámbito de justicia social e igualdad de género.

Expertos de la ONU coinciden en que el acceso a éste es un elemento central para el cumplimiento de los derechos de las mujeres incluyendo los reproductivos y los inherentes a todo ser humano.

El reconocimiento de la problemática a escala mundial partió del Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, reunido en Egipto, en 1994, y de la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (China, 1995).

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe reconoció luego los vínculos entre la mortalidad materna y el aborto inseguro y recomendó a los gobiernos del área su atención.

Pero las leyes relacionadas con el asunto en la región reflejan en parte la herencia colonial, la ideología dominante cuando se aprobaron, y los cambios según las posiciones de las fuerzas sociales conservadoras, coinciden seguidores de estos temas.

Los cambios legislativos alentados desde los años 1970 sólo abordaron de forma parcial la igualdad entre mujeres y hombres, el derecho a decidir sobre el número y espaciamiento de los hijos y el acceso a servicios públicos de planificación familiar .

Esto incidió poco o nada en lo tocante al aborto en la región y de ello dan cuenta los crecientes debates alrededor del asunto y las denuncias formuladas por agrupaciones feministas y humanitarias./ism

Sábado, 12 de Enero de 2008 12:34 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Machismo con matiz religioso

20080114231534-machismo.jpg

Páginas oscuras arrastra en su historia la Iglesia Católica, pero quizás ninguna ellas tenga tan presencia en la contemporaneidad como las relacionadas con la concepción estrictamente masculina del dogma basado en la triada.

Al considerar hombres a Dios, a su hijo y al espíritu santo, los creadores de esta religión propugnaron la supremacía de ese género como extensión del orden divino y legaron argumentos a los atacantes de sus contrapartes en distintas épocas.

Especialistas en el tema coinciden en que la misoginia católica se remonta a la Primera Epístola de San Pablo a los Corintios (7:1), en la que este intenta explicar el predominio de sus congéneres a través de la creación de ambos personajes mitológicos.

"El varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón", señaló el apóstol y luego desplegó la archidifundida leyenda de la costilla desprendida del torso del ejemplar del supuesto sexo fuerte.

Siglos después apareció en escena Tertuliano de Cartago (150-230), identificado por los historiadores de su tiempo como el azote de los herejes y uno de los adalides de esa visión.

Tras una vida plagada de placeres y vicios, este se convirtió al cristianismo en el año 195 de nuestra era y definió como perversas a las mujeres.

¿Por qué? Pues porque, en su opinión, estas eran lo suficientemente audaces para enseñar, disputar, ejecutar exorcismos, emprender curas y bautizar.

Otro libertino de antaño, quien se desató en disfrutes de la carne y tuvo un hijo al que nunca reconoció, devino en obispo de Hipona y escribió en la misma sintonía a inicios del siglo V.

Un esposo está destinado a gobernar sobre su esposa así como el espíritu gobierna sobre la carne, legó a sus sucesores San Agustín (354-430).

Tales preceptos fueron esgrimidos por los asesinos de Hypatia, erudita nacida en Alejandría en el año 370 de la era cristiana, quien fue martirizada hasta la muerte por su saber, excepcional en la época.

La autora de una cuarentena de textos sobre aritmética, geometría, mecánica, astronomía y otras disciplinas; diseñadora del astrolabio plano e inventora del planisferio y de un destilador de agua, no había sido bautizada de niña ni era apreciada por el Arzobispo Cirilo.

Este, quizás celoso del prestigio alcanzado por la maestra de matemáticas y filosofía, alentó la confusión entre los vecinos del lugar y provocó el crimen de Hypatia: en marzo de 415, mujeres y hombres de pueblo la atacaron, la desnudaron y cercenaron su cuerpo.

Como si no bastase, los despojos de la sabia fueron quemados junto con sus libros, mientras el que llegó a ser Cardenal de Alejandría por 37 años trataba de justificar el crimen.

Ella había presumido de enseñar a los hombres, contrariando los mandamientos de Dios, alegó Cirilo, quien fuera canonizado y hasta declarado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII (1882).

La publicación de El Martillo de las Brujas, en 1486, demostró la supervivencia de esas concepciones y la disposición de los inquisidores a defenderlas a toda costa.

En un ámbito marcado por el ataque a toda postura progresista, bajo el matiz religioso, Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger sostuvieron que las mujeres eran más proclives a convertirse en brujas que los hombres y a las "cosas de la carne".

Ellas son animales imperfectos y torcidos, mientras que el hombre pertenece a un sexo privilegiado de cuyo centro surgió Cristo, enfatizaron.

Casi cinco siglos después, ante el incremento de los cuestionamientos acerca de la marginación de estas de la jerarquía católica, el Papa Paulo VI declaró que las mujeres están excluidas del sacerdocio porque "nuestro Señor fue un hombre" (1977).

Esos pronunciamientos resultaron poco novedosos para los entendidos en un creo que, desde sus orígenes, consideró todo lo vinculado a las descendientes de Eva lo impuro, imperfecto y torcido.

Peor si se trata del aspecto meramente sexual: las herederas de la culpable de la "perdida" de Adán también cargaron desde siempre con el estigma de provocar en los hombres las excitación diabólica de los genitales o el deseo de poseerlas.

San Pablo aseguró en su primera carta a los corintios que es cosa buena para el hombre no tener relaciones con ninguna mujer y en la Epístola a los Colosenses, demandó extirpar lo terrenal de sus mentes: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos.

La condena al sexo oral, anal, durante el ciclo menstrual, el embarazo, la esterilidad o la menopausia también fue reiterada en los textos elaborados por algunos teólogos antiguos.

Tal es el caso del griego Clemente de Alejandría (150-211), cuyas ideas aún sobreviven en millones de personas de ambos géneros a pesar de los siglos transcurridos, de los avances de las investigaciones científicas y de la divulgación de sus resultados.

De modo similar al comunismo, en tiempos de la Guerra Fría, el sexo fue catalogado por San Agustín de intrínsecamente perverso o excitación diabólica de los genitales, mientras que para San Jerónimo (342-420), era un veneno lo que guardase la semilla del placer sexual.

La mujer es castigo cósmico, mal necesario, deseable calamidad, fascinación mortal, plaga maquillada: un templo construido sobre una cloaca, apuntó en La Consolación de la Filosofía San Juan Crisóstomo, Boeto, filósofo cristiano del siglo VI.

Y para engrosar el listado de improperios contra posibles madres, hermanas, amigas, amantes y compañeras de sociedad, Odo de Cluny afirmó cuatro centurias más tarde que abrazar a una mujer era aferrarse a un costal de estiércol.

Seguidores de la historia eclesiástica y de los temas de género rememoran de forma indistinta en sus obras además las palabras de un furibundo sacerdote dominico del siglo XIII, que identificaba a la mujer como la confusión del hombre.

A pesar de provenir de una de ellas seguramente, el religioso de marras las veía al mismo tiempo como una bestia insaciable, ansiedad continua, batalla incesante, ruina diaria, casa de tempestad y estorbo para la devoción.

Infinito puede resultar un listado de esta naturaleza y tan elocuente, que no precisa comentarios, sólo soluciones en la práctica diaria al estilo de las intentadas en ciertos sectores del entramado católico y social en general por reivindicar el valor de las mujeres.

Viernes, 20 de Julio de 2007 13:47 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

América Latina: ¿Mujeres al poder?

20070719203204-images.jpg     

   La participación femenina en distintos eslabones de poder creció en los últimos lustros en Latinoamérica y el Caribe, aunque faltan muchos espacios por ganar.

   Aumentan las congresistas, parlamentarias, diputadas, juezas, alcaldesas, gobernadoras, empresarias y ministras hasta de las Fuerzas Armadas, mientras analistas coinciden en que esta tendencia puede incrementarse en los venideros años.  

 El desprestigio de los partidos tradicionales y la urgencia de cambios en el ámbito de la globalización neoliberal, inclinan a apelar a la capacidad de las mujeres para influir en el progreso de sus países.  

  Madres, esposas, amigas, compañeras de trabajo o familiares, empiezan a ser consideradas cada vez más aptas para asumir puestos de importancia y disputarle la hegemonía a sus contrapartes masculinos en todos los ámbitos.  

  Pero los registros dejan mucho que desear a quienes insisten en que el siglo XXI debe contemplar una revolución en las concepciones androcéntricas legadas de antiguas generaciones. 

  Las mujeres son mayoría en el mundo, según estadísticas del Fondo de Población de Naciones Unidas, pero sólo el 16 por ciento de ellas representan a los parlamentarios y menos del cinco por ciento a los gobernantes.  

   En el contexto latinoamericano, la participación efectiva del sector en la política y la administración en cualquiera de los poderes estatales todavía es limitada, pese al avance en el campo legislativo.  

   Según la Unión Interparlamentaria, las elecciones celebradas en ese eslabón de poder durante los últimos años colocaron en la delantera a la región.  

   Costa Rica alcanzó 38,6 por ciento de mujeres en escaños parlamentarios, sólo por detrás de Suecia, que tiene una representación femenina de un 47,5 por ciento. 

   Cuba mantiene una posición privilegiada: la Asamblea Nacional del Poder Popular cuenta con el 36 por ciento de diputadas. Esto significa que de los 609 escaños, 219 correspondieron a ellas, pese a que el país no aplica políticas de cuotas para la participación de las mujeres.  

   La nación caribeña cuenta con 35 por ciento de mujeres dirigentes y estas representan 66 por ciento de la fuerza técnica y profesional de nivel medio y superior, detalló Magalys Arocha, encargada de Relaciones Internacionales de la Federación de Mujeres Cubanas.  

   Perú ocupa el puesto número 17 a nivel internacional y aparece cerca de ambos países; Argentina se encuentra entre los de mayor representación parlamentaria femenina en América Latina y el Caribe. Ecuador llegó a 25 por ciento, México a 22,6 por ciento y República Dominicana a 19,7 por ciento.  

   Un aumento también se registró en El Salvador, donde el incremento de la participación femenina respecto a la legislatura pasada es de seis por ciento, y en Nicaragua subió a 5,4 por ciento.   Anders B. Johnsson, secretario general de la organización internacional, precisó que también 11 de las 35 jefas de parlamento en el orbe están concentradas en el Caribe.  

  No obstante, la subestimación de las potencialidades sigue siendo un problema para enfrentar por latinoamericanas y caribeñas, obligadas a convivir con la consideración de que la maternidad o los deberes hogareños les impiden asumir roles similares a los hombres.  

   Donde rigen leyes de cuotas para el parlamento, las mujeres ocupan en promedio 20,3 por ciento de los curules establecidos, mientras que en los carentes de iniciativas de este tipo sólo detentan 13,7 por ciento, aseguró la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL).  

   Especialistas de ese foro estiman que de no aplicarse cuotas de género en todos los países del subcontinente, las mujeres tendrán que esperar hasta el año 2052 para ocupar apenas 40 por ciento de los escaños parlamentarios.  

   Pese al camino recorrido en el orden parlamentario y a las buenas intenciones anunciadas por algunos gobiernos, las mujeres ministras son pocas: una en Nicaragua y en Belice, dos en Uruguay, El Salvador y Guatemala, tres en Panamá, cuatro en Honduras y cinco en Costa Rica. 

  Por ello, la batalla por la ampliación de la presencia femenina en estos espacios y la contribución al sostenimiento de tales conquistas debe seguir, coincidieron especialistas del área.  

   Si bien es un logro el ascenso de las mujeres a puestos relevantes, cabe profundizar en la educación de la sociedad para aceptar la igualdad como derecho de vida, plantearon las participantes en el IV Diplomado de Género y Comunicación (La Habana, febrero de 2007).

  

Miércoles, 11 de Julio de 2007 14:50 Autor: Isabel Soto Mayedo. ;?> No hay comentarios. Comentar.

América Latina: Muertes silenciosas

20070719203317-images.jpg

   Los asesinatos de mujeres y niñas aumentaron en América Latina y el Caribe en las últimas décadas y cada vez son más cruentos los signos de violencia en los cadáveres de las víctimas.  

   Estas muertes, identificadas de forma indistinta como feminicidios o femicidios, representan el punto extremo de una situación caracterizada por la violación sistemática de los derechos de este sexo y constituyen uno de los problemas más graves en la región. 

   El asunto apenas comenzó a visibilizarse a partir de 1993, cuando empezó la secuencia de crímenes de este tipo en Ciudad Juárez, Estado de Chihuahua, México, pero las cifras prueban la expansión del problema por el subcontinente.  

   Aunque las defensoras de los derechos del sector coinciden en que las cifras son escasas y fragmentadas en cuanto a generocidios- como también identifica estos hechos la abogada dominicana Susi Pola-, permiten acercarse al fenómeno.  

   La Red de Mujeres de Nicaragua consideró que en estadísticas de esta naturaleza deben incluirse también los suicidios de mujeres, porque detrás de las decisiones de las víctimas subyacen casi siempre los traumas por los maltratos recibidos en el hogar o a nivel social.  

   Datos del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer reflejan que en los últimos seis años, Guatemala acumuló más de dos mil 500 asesinatos de mujeres; El Salvador, más de mil 530; Nicaragua 269 y Honduras, 603 entre 2004 y 2006.  

   Los victimarios en estos países apelaron de forma indistinta a la asfixia, decapitación, estrangulación, torturas y violaciones para terminar con las vidas de esas mujeres, según el organismo internacional.  

   República Dominicana, una de las naciones caribeñas marcada por la violencia de género, registró 158 crímenes contra mujeres en 2006, de acuerdo con estadísticas difundidas.  

   El Instituto Nacional de la Mujer en Costa Rica, a su vez, contabilizó desde 1995 más de 300 feminicidios y un ascenso de la criminalidad contra este grupo poblacional.  

   En Brasil, la Comisión de Seguridad de la Mujer registró 300 asesinadas sólo en el primer semestre de 2006 en Río de Janeiro y 24 mil 176 casos de agresiones que no terminaron en muerte, pero sí en lesiones corporales.  

   Mientras, el Instituto de Medicina Legal salvadoreño asegura que cada mes son asesinadas 35,7 por ciento como promedio, al mismo tiempo que las autoridades alegan que carecen de información suficiente para determinar si existen patrones específicos de violencia de género.  

   También el Defensor de los Derechos Humanos de Honduras Ramón Custodio, admitió que en ese territorio el 70 por ciento de los responsables de las muertes violentas de estas quedaron sin castigos.  

   Su par en Guatemala, país que ocupa el segundo lugar a escala mundial respecto a feminicidios, contab